
Irán lanzó ataques con misiles y drones contra bases militares de Estados Unidos en Baréin, Kuwait y Jordania el martes por la madrugada, en represalia por una tercera noche consecutiva de ataques estadounidenses contra territorio iraní. El ataque marca una ampliación significativa del alcance geográfico del conflicto y confirma que Irán está dispuesto a convertir en campo de batalla a todo país que albergue fuerzas de EE.UU.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) declaró haber atacado sitios militares de EE.UU. en los tres países como una “respuesta punitiva” a los ataques estadounidenses en el sur de Irán. En Baréin, sonaron sirenas de ataque aéreo cuando drones y misiles se aproximaban a la base de la Quinta Flota de EE.UU. La Fuerza de Defensa de Baréin confirmó los ataques, con humo elevándose sobre Manama después de que los interceptores enfrentaran a los drones entrantes.
En Kuwait, Irán alcanzó un sistema de defensa aérea Patriot estadounidense, uno de los activos más sensibles que EE.UU. despliega en el Golfo. En Jordania, el CGRI afirmó haber atacado la Base Aérea de Al Azraq con 10 misiles balísticos. El ejército jordano indicó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y derribaron ocho misiles, con caída de escombros pero sin víctimas reportadas.
El ejército iraní también lanzó ataques con drones contra sitios de EE.UU. en Catar, aunque Doha no confirmó ninguna violación de su espacio aéreo. El Ministerio del Interior emitió una alerta de seguridad instando a los residentes a permanecer en sus hogares.
Los ataques indican un claro cambio en la estrategia iraní. Habiendo perdido gran parte de su armada convencional y sufrido graves daños en su infraestructura de misiles, Irán ha optado por expandir el conflicto a los socios de EE.UU. en la región. El mensaje a los estados del Golfo, ya reacios anfitriones de las fuerzas estadounidenses, es que el precio de apoyar la campaña de EE.UU. se mide en misiles que caen sobre su suelo.
La escalada ocurrió después de que el presidente Trump anunciara el restablecimiento de un bloqueo naval de Irán y declarara a EE.UU. “guardián” del estrecho de Ormuz. El acuerdo provisional que suspendió las hostilidades en abril se ha derrumbado por completo. El período de negociación de 60 días se está convirtiendo en un intercambio total de ataques en todo el Golfo.
Kuwait y Arabia Saudita ya habían cerrado su espacio aéreo a las aeronaves de EE.UU. después de anteriores ataques de represalia iraníes. Los Emiratos Árabes Unidos han abandonado la OPEP y amenazado con dejar la Liga Árabe. Ahora Baréin y Jordania, dos de los socios más confiables de EE.UU. en la región, están recibiendo golpes directos.
Para los estados del Golfo, el cálculo es brutal. Si albergan fuerzas de EE.UU., Irán los ataca. Si piden a EE.UU. que se retire, pierden su garante de seguridad contra un vecino hostil. La guerra se ha convertido en su guerra, lo hayan querido o no.
Traducido por Alessandra

