
El microbioma intestinal ha emergido como un posible intermediario en prácticamente todos los ámbitos de la salud humana, desde el metabolismo hasta la inmunidad y la función cerebral. La cuestión de si también desempeña un papel relevante en los trastornos del sueño y circadianos es abordada por una nueva revisión exploratoria publicada en Sleep Medicine, que mapeó sistemáticamente la evidencia disponible sobre insomnio, apnea obstructiva del sueño, desalineación circadiana y privación del sueño.
Livia G. Fregolente, Claudio L.A. Bassetti y sus colegas del Centro de Epilepsia Sueño-Vigilia del Hospital Universitario de Berna examinaron 2,059 registros de MEDLINE, Embase y Cochrane, e incluyeron finalmente 54 estudios. Su análisis captura un campo que aún se encuentra en sus primeras etapas, pero que converge hacia un cuadro consistente: la alteración del sueño y los cambios en el microbioma intestinal están vinculados, aunque la naturaleza y dirección de ese vínculo siguen sin resolverse.
Lo que muestra la evidencia
Los estudios revisados se dividieron en tres categorías: 38 observacionales, 9 intervencionales y 7 análisis de asociación genómica amplia o aleatorización mendeliana. El insomnio fue la condición más investigada (28 % de los estudios), seguido por la apnea obstructiva del sueño (22 %), la alteración o desalineación del ritmo circadiano (19 %) y la privación del sueño o la duración corta del sueño (17 %).
A través de estos fenotipos, la revisión identificó varios patrones recurrentes. La diversidad alfa del microbioma, una medida de la riqueza de especies dentro de un individuo, se encontraba consistentemente alterada en individuos con alteraciones del sueño en comparación con los controles. La composición taxonómica cambió, y varios estudios informaron reducciones en los taxones bacterianos conocidos por producir ácidos grasos de cadena corta, metabolitos que sirven como moléculas de señalización clave entre el intestino y el cerebro. Las vías metabólicas relacionadas con los ácidos biliares también parecían estar desreguladas, y los marcadores inflamatorios se correlacionaban tanto con las medidas del sueño como con la composición del microbioma.
Estos patrones traspasan las fronteras diagnósticas. Ya sea que la alteración primaria fuera el insomnio, la hipoxia intermitente relacionada con la apnea o un horario de trabajo por turnos, el microbioma mostró tipos de cambio ampliamente similares, lo que sugiere una respuesta intestinal compartida a la alteración del sueño más que firmas microbianas específicas de cada trastorno.
Causalidad: la cuestión no resuelta
La brecha central que identifica la revisión es la causalidad. La gran mayoría de los estudios incluidos fueron transversales, midiendo el microbioma en un único punto temporal. Sin un muestreo longitudinal, idealmente antes, durante y después de una intervención del sueño, es imposible determinar si la alteración del sueño remodela el ecosistema intestinal, si una disbiosis preexistente predispone a un mal sueño, o ambas.
Los pocos estudios intervencionales que existen proporcionan indicios pero ninguna respuesta definitiva. Algunos mostraron que el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño con presión positiva continua en la vía aérea restauró parcialmente la composición del microbioma. Otros encontraron que la restricción experimental del sueño alteró los perfiles microbianos intestinales en cuestión de días. Pero los tamaños de muestra eran pequeños y variables de confusión como la dieta, el uso de medicamentos, el IMC y las comorbilidades se controlaron de manera inconsistente.
Los estudios de aleatorización mendeliana, que utilizan variantes genéticas como variables instrumentales para inferir la dirección causal, ofrecen la evidencia más sólida de una relación bidireccional. La predisposición genética al insomnio se asoció con alteraciones en los taxones microbianos intestinales y, a la inversa, ciertos rasgos microbianos parecieron influir en los rasgos del sueño. Estos hallazgos requieren replicación en cohortes más grandes.
Implicaciones
Para los clínicos, la revisión subraya que la evaluación del microbioma intestinal aún no está lista para su uso rutinario en la medicina del sueño. Faltan protocolos estandarizados para la recolección de muestras, secuenciación y análisis, y no se ha validado ninguna firma microbiana específica de trastorno. Para los investigadores, el mensaje es claro: el campo necesita estudios prospectivos multiómicos que rastreen el microbioma a lo largo del tiempo, controlen los principales factores de confusión e integren datos metabolómicos e inflamatorios para cerrar la brecha entre la correlación y el mecanismo.
Limitaciones
Como revisión exploratoria, este estudio mapea la literatura en lugar de agrupar tamaños del efecto. La heterogeneidad de los métodos de fenotipado del sueño y de análisis del microbioma impide el metanálisis, y la fecha de corte de la búsqueda en febrero de 2024 significa que algunos trabajos recientes no se incluyen.
Conclusión
Una revisión exploratoria sistemática de 54 estudios confirma que las alteraciones del sueño-vigilia y circadianas se asocian consistentemente con alteraciones del microbioma intestinal, incluyendo reducción de la diversidad, cambios en los taxones productores de ácidos grasos de cadena corta y alteraciones en las vías de los ácidos biliares. La causalidad sigue sin probarse y se necesitan con urgencia estudios longitudinales estandarizados.
Traducido por Alessandra
Source: Fregolente LG, Roth FN, Warncke JD, Macpherson AJ, Yilmaz B, Bassetti CLA. The gut-sleep connection: a scoping review into microbiome alterations in sleep-wake and circadian disorders. Sleep Med. 2026 Jul 10;147:109136. doi: 10.1016/j.sleep.2026.109136. PMID: 42437546.

