
Ucrania ha convertido el mar de Azov en un campo de tiro. Durante los últimos cuatro días, sus drones navales han impactado al menos 25 barcos rusos cerca de la Crimea ocupada, atacando los petroleros que mantienen abastecida a la maquinaria de guerra rusa.
El comandante de las fuerzas de drones de Ucrania, Robert Brovdi, indicativo “Magyar”, calculó en 25 los barcos impactados e incendiados. El ejército ucraniano afirma que 36 embarcaciones fueron atacadas, la mayoría de ellas petroleros comerciales que operan como parte de la “flota fantasma” rusa. Datos satelitales confirman incendios frente a la costa de Crimea desde el 6 de julio, con una imagen que muestra una columna de humo de un barco a 4,2 km de la costa.
Los objetivos parecen un manifiesto de carga: los petroleros Venera-3, Sanar-1, Sanar-17, Klimena, Thetis, Alexey Savrasov, Penelopa. Un ferry de pasajeros, el SKS One, fue impactado en el puerto de Kerch. El petrolero sancionado Blue fue atacado cerca de Yalta, y un video a bordo muestra un drone naval evadiendo disparos antes de alcanzar el casco. En la bahía de Taganrog, en la región de Rostov, informes del gobernador describieron dos petroleros vacíos atacados el miércoles, aún ardiendo el jueves.
Esta es la fase más reciente del “bloqueo logístico” ucraniano, una campaña para cerrar todas las rutas de entrada y salida de la Crimea ocupada. Las rutas terrestres ya estaban comprometidas tras los ataques ucranianos al puerto de Kerch en junio. Ahora, las rutas marítimas están ardiendo.
El efecto en el suministro de combustible ruso es medible. Putin estimó la necesidad mensual de combustible de Crimea en 70.000 toneladas en junio; los petroleros atacados transportaban considerablemente más que eso. El racionamiento de combustible afecta ahora a más del 90 por ciento de las regiones rusas. Rusia ha prohibido las exportaciones de diésel. Se están formando filas en las estaciones de servicio en Moscú y San Petersburgo. En la propia Crimea, las autoridades rusas luchan con cortes en el suministro eléctrico y en el transporte.
La Flota del Mar Negro, que alguna vez fue el instrumento de proyección de poder de Moscú en la región, no aparece por ningún lado. El canal ruso prorruso de Telegram “Military Informant” describió los petroleros como “un campo de tiro para los operadores de drones ucranianos, sin cobertura de una Flota del Mar Negro que hoy en día apenas podría defenderse”. Mijaíl Zvinchuk, quien dirige el canal de Telegram Rybar, escribió que la flota “se ha encerrado ahora en Novorosíisk”.
Ucrania también ha atacado depósitos de petróleo en las regiones de Tver y Stávropol, a cientos de kilómetros de la línea del frente, y una terminal petrolera en la región de Rostov. Los ataques a refinerías, que ya se extienden por meses, han creado una crisis de combustible creciente por la que compiten el ejército y la economía civil.
El mensaje de Zelenski es directo: “Los rusos deben sentir que es su Estado el que está librando la guerra”. Trump, reuniéndose con él en la cumbre de la OTAN, calificó la estrategia de drones como “una escalada que puede ayudar a llevar a un final”.
Si esto lleva a un final o a una espiral más profunda depende de si Rusia puede adaptarse. Hasta ahora, no lo ha hecho. Su flota está acorralada, sus refinerías arden y sus petroleros viajan sin protección. Ucrania ha encontrado una estrategia que funciona, y está aprovechando la ventaja.
Traducido por Alessandra

