Las sequías repentinas llegan más rápido. Reino Unido es el último ejemplo

Reino Unido se encamina hacia un segundo verano consecutivo de sequía, con el este de Inglaterra recibiendo apenas el 26 % de las precipitaciones estivales esperadas y el centro de Inglaterra registrando su período seco más largo en tres décadas. Pero detrás de las cifras hay un patrón que los científicos apenas comienzan a comprender: las sequías no solo se están volviendo más frecuentes, sino que llegan más rápido.

El término “sequía repentina” entró en el léxico climático hace relativamente poco tiempo. A diferencia de las sequías convencionales que se desarrollan durante meses o años de déficits acumulados de precipitaciones, las sequías repentinas surgen en semanas. Un período de condiciones casi normales puede convertirse en un grave déficit de humedad del suelo en un plazo de 15 a 30 días, impulsado por una combinación de escasas precipitaciones, altas temperaturas y mayor evaporación.

Un estudio de mayo de 2026 en Science Advances documentó que las sequías repentinas han aumentado a nivel mundial en la última década. Mediante un marco de agrupación de IA explicable aplicado a datos de reanálisis y modelos del sistema terrestre, los investigadores descubrieron que los factores dominantes han cambiado. Donde antes los déficits de precipitaciones impulsaban la aparición de sequías repentinas, ahora un efecto combinado del aumento de la temperatura, la mayor transpiración de las plantas y la reducción de las lluvias toma la delantera.

El estudio identificó que esta transición, detectable más allá de la variabilidad climática natural desde 2017, ha puesto a aproximadamente 650 millones de personas en riesgo y ha reducido la productividad primaria bruta terrestre global en aproximadamente 0,15 petagramos de carbono por año.

Reino Unido en contexto

El Centro de Ecología e Hidrología de Reino Unido, que monitorea las condiciones de sequía a nivel nacional, advirtió a principios de este mes que es “probable que las sequías repentinas ocurran con más frecuencia y sean más intensas” en Reino Unido.

La situación actual se ajusta al patrón. Wisley, en Surrey, ha registrado 33 días secos consecutivos. El centro de Inglaterra no había visto un período tan largo desde 1995. La Agencia de Medio Ambiente informa que el 87 % de las cuencas hidrográficas de Inglaterra se encuentran en “niveles por debajo de lo normal hasta excepcionalmente bajos”. Hay restricciones de mangueras en vigor para millones de clientes.

Gales ha recibido solo el 5 % de las precipitaciones esperadas para julio. Natural Resources Wales ha trasladado las regiones más afectadas al “estado de clima seco prolongado”, el primer paso del plan de sequía galés.

La velocidad de la transición añade una dimensión que el monitoreo convencional de sequías tiene dificultades para capturar. Los índices de sequía estandarizados, que miden los déficits de precipitación durante períodos móviles de varios meses, pueden tardar semanas en registrar un evento que ya está teniendo impactos agudos en la humedad del suelo, la salud de los cultivos y el suministro de agua.

Señales climáticas

El verano de 2026 en Reino Unido no es un evento aislado. El verano de 2025 vio declararse la sequía en gran parte de Inglaterra, Gales y el este de Escocia. Esa declaración terminó hace solo cuatro meses. El verano de 2022 fue igualmente severo. En el espacio de cuatro años, Reino Unido ha experimentado tres eventos importantes de sequía, una frecuencia que habría sido extraordinaria a finales del siglo XX.

Una investigación del UKCEH publicada en 2025 encontró que el cambio climático está intensificando el ciclo hidrológico de maneras que hacen que tanto los extremos húmedos como los secos sean más severos. Si bien las tendencias anuales de precipitación siguen siendo inciertas, los modelos climáticos generalmente predicen inviernos más húmedos para Reino Unido, la señal estival es más clara. El aumento de las temperaturas exacerba la sequía estival al incrementar la evaporación y la demanda de agua de las plantas, incluso cuando los totales de lluvia no cambian.

La Oficina Meteorológica (Met Office) proyecta que para 2070, en comparación con 1990, los veranos en Reino Unido podrían ser hasta un 60 % más secos y entre 1 y 6 °C más cálidos.

Para los agricultores, los efectos son inmediatos. Paul Tompkins, vicepresidente de la Unión Nacional de Agricultores, dijo que los productores están “trabajando sin descanso para cosechar cultivos que han llegado temprano, mantener regadas las frutas y verduras, y cuidar de su ganado”, advirtiendo sobre “otra cosecha difícil y costosa”.

El pronóstico a más largo plazo ofrece poco alivio. Se espera que domine la alta presión durante al menos los próximos cinco días. Se espera que los frentes cargados de lluvia que se aproximan desde el noroeste durante el fin de semana se disipen antes de llegar al sur y el este afectados por la sequía. El desafío, como ha enfatizado el UKCEH, no es solo gestionar el agua durante los veranos secos individuales, sino construir resiliencia ante un clima en el que las sequías llegan más rápido, golpean más fuerte y dan menos advertencia que antes.

Traducido por Alessandra

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