El modelo de la meseta tibetana muestra que la producción de alimentos y la conservación pueden coexistir, con una advertencia climática

Por Marie

La meseta tibetana, la meseta más alta y extensa de la Tierra, que abarca aproximadamente 2,5 millones de kilómetros cuadrados, es a la vez un punto crítico mundial de biodiversidad y una región donde la agricultura ya está al límite. Los cultivos en laderas pronunciadas y el sobrepastoreo generalizado han amenazado durante mucho tiempo la productividad a largo plazo, creando una tensión entre alimentar a una población creciente y preservar los frágiles ecosistemas alpinos.

Un nuevo estudio publicado en PNAS por Wang, Polasky y sus colegas sugiere que estos objetivos pueden no estar en conflicto, al menos no en condiciones climáticas estables. El problema es que el clima es todo menos estable.

Tres décadas de progreso

Los investigadores rastrearon la producción de alimentos en la meseta tibetana desde 1990 hasta 2020, encontrando un aumento del 32,33% en tres décadas. Para 2020, la meseta producía 2.892,98 kilocalorías por persona por día, superando el umbral de autosuficiencia.

Pero esta producción tuvo un costo. Gran parte de las tierras de cultivo se encontraban en laderas pronunciadas vulnerables a la erosión, y el número de cabezas de ganado superaba lo que los pastizales podían sostener. El sistema agrícola era productivo, pero no sostenible.

Un futuro más cálido y húmedo

El equipo modeló tres escenarios climáticos (SSP126, SSP245 y SSP585, que abarcan desde emisiones moderadas hasta altas) y descubrió que en todos ellos, la meseta tibetana se volverá más cálida y húmeda en las próximas décadas. A primera vista, esto beneficia a la agricultura: temporadas de crecimiento más largas, más precipitaciones y mayores rendimientos potenciales.

Combinado con los avances agrícolas continuos, la mecanización, el riego mejorado y mejores variedades de cultivos, los modelos proyectan que los rendimientos podrían aumentar incluso si el área de cultivo se reduce en un 10%. Esta reducción es más que suficiente para retirar todas las tierras de cultivo en pendientes pronunciadas y reducir el número de cabezas de ganado, lo que permite eliminar gradualmente las prácticas más dañinas para el medio ambiente mientras se mantiene la producción de alimentos.

En este escenario, los servicios ecosistémicos clave, el secuestro de carbono, la retención de agua y la calidad del hábitat, todos mejoran.

El comodín del clima extremo

El riesgo, enfatizan los autores, es que estas proyecciones asumen condiciones promedio. Los fenómenos meteorológicos extremos, sequías, desastres por nieve, estrés térmico, están aumentando tanto en frecuencia como en severidad en la meseta. En los peores escenarios, estos extremos podrían reducir los rendimientos de los cultivos y la productividad del ganado lo suficiente como para amenazar la ingesta nutricional mínima.

El autor principal del estudio, Lijing Wang, y el coautor Stephen Polasky (Universidad de Minnesota) señalan que el modelo proporciona “evidencia cuantitativa para reconciliar los objetivos de producción de alimentos y conservación”, pero que la ventana para lograr este equilibrio se está estrechando a medida que aumentan los extremos climáticos.

Relevancia más amplia

La meseta tibetana no es un caso único. La tensión entre la producción de alimentos y la conservación de los ecosistemas es un desafío central para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en todo el mundo. El estudio demuestra que la intensificación agrícola, cuando se combina con el retiro estratégico de tierras, puede aliviar la presión sobre los ecosistemas, pero solo si el clima se mantiene dentro de límites predecibles.

Los hallazgos se hacen eco del mensaje más amplio del marco EAT-Lancet citado en las referencias del artículo: transformar los sistemas alimentarios requiere no solo cambios dietéticos y tecnológicos, sino también tener en cuenta la creciente inestabilidad del clima en el que opera toda la agricultura.

Traducido por Alessandra


Fuentes:

1. Wang, L. et al. “Opportunity and risk in achieving food production and conservation goals at high altitude: Evidence from the Tibetan Plateau.” PNAS 123(28) (2026). DOI: 10.1073/pnas.2600030123

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