
[Imagen artística del telescopio del Palomar Observatory Sky Survey explorando el cielo nocturno; crédito: Caltech/Observatorio Palomar]
Un equipo de investigadores publicó una rigurosa evaluación crítica de estudios recientes que afirmaban haber encontrado evidencia de objetos artificiales ,las llamadas tecnofirmas, en placas fotográficas del primer estudio del cielo del Observatorio Palomar (POSS1-E). El nuevo artículo, aceptado para publicación en las Publicaciones de la Sociedad Astronómica de Australia (PASA), desmantela sistemáticamente los argumentos estadísticos y metodológicos clave utilizados para respaldar la extraordinaria afirmación de que las características no identificadas en estas placas de décadas de antigüedad representan objetos artificiales brillantes cerca de la Tierra.
El artículo, “Evaluación crítica de estudios que alegan evidencia de tecnofirmas en las placas fotográficas POSS1-E” (arXiv:2601.21946), fue escrito por Wesley Andres Watters, Laura Domine, Sarah Little, Cameron Pratt, Kevin H. Knuth y Matthew Szenher. Se dirige a una serie de estudios liderados por Beatriz Villarroel y colegas que analizaron escaneos digitales de placas fotográficas capturadas por el Observatorio Palomar en la era anterior al Sputnik, antes de que la humanidad comenzara a poblar extensamente la órbita terrestre con satélites.
Las afirmaciones originales bajo escrutinio
Los estudios de Villarroel, publicados en 2024 y 2025, llamaron la atención sobre tres hallazgos principales: un presunto déficit de características no identificadas dentro de la sombra de la Tierra, la presencia esporádica de grupos lineales de tales características y una correlación estadística positiva entre el momento de las observaciones de las características y las pruebas históricas de armas nucleares, así como los informes de avistamientos de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP). Los autores de esos estudios argumentaron que estos patrones eran consistentes con la luz solar reflejada por objetos artificiales en órbita alrededor de la Tierra, potencialmente satélites u otra tecnología de origen extraterrestre.
Las afirmaciones generaron un interés generalizado tanto en círculos científicos como populares, ya que tocaban la búsqueda de larga data de tecnofirmas: cualquier señal detectable de tecnología creada por una civilización extraterrestre. La búsqueda de tecnofirmas se ha centrado tradicionalmente en señales de radio, esferas de Dyson y contaminantes atmosféricos en exoplanetas, pero la posibilidad de encontrar evidencia en placas fotográficas de archivo representaba un enfoque novedoso y potencialmente innovador.
Fallos metodológicos sistemáticos
Watters y sus coautores examinaron las afirmaciones de Villarroel utilizando dos conjuntos de datos previamente publicados estrechamente relacionados con los utilizados en los estudios originales. Su análisis revela una cascada de problemas metodológicos que en conjunto socavan los hallazgos reportados.
El análisis de la sombra terrestre. La afirmación más prominente, un déficit estadísticamente significativo de características dentro de la sombra de la Tierra, se basa en el supuesto de que las características de fondo se distribuyen en un patrón aleatorio uniforme espacialmente en cada placa fotográfica. Watters et al. demuestran que este supuesto es falso. Después de construir la distribución nula correcta de las desviaciones del recuento de características con respecto al fondo real, no encuentran ningún déficit estadísticamente significativo en la sombra. “Para estos conjuntos de datos, se demuestra que el supuesto de una distribución de fondo aleatoria uniforme espacial de las características, esencial para el análisis de la sombra terrestre, es falso”, escriben los autores en su resumen.
La correlación con pruebas nucleares. La correlación reportada entre el momento de las observaciones de las características y las pruebas nucleares se vuelve estadísticamente insignificante después de normalizar adecuadamente por el número relevante de días de observación. La correlación aparente, descubrió el equipo, está determinada casi en su totalidad por el programa de observación del telescopio Palomar y no por ninguna relación física con las detonaciones nucleares. Este hallazgo resalta un escollo estadístico clásico: cuando las propias oportunidades de observación se agrupan en el tiempo, pueden surgir correlaciones aparentes con eventos externos de manera espuria.
Conjuntos de datos problemáticos. La evaluación crítica descubrió inconsistencias importantes en cómo se definieron los conjuntos de datos en los estudios de Villarroel. Los conjuntos de datos utilizados contenían entradas no validadas, incluyendo estrellas de catálogo, artefactos de escaneo y defectos de placa. Más del 95% de las características en el conjunto de datos principal utilizado para el análisis habían sido previamente marcadas como coincidencias con objetos de catálogo conocidos o artefactos de digitalización en un conjunto de datos de referencia rigurosamente examinado construido por Solano et al. (2022), pero ese conjunto de datos más limpio fue marginado en los análisis de Villarroel.
Artefactos espaciales. El equipo documentó patrones espaciales sistemáticos en las distribuciones de características que apuntan a artefactos instrumentales o de procesamiento en lugar de fenómenos astronómicos reales. Estos incluyen un aumento gradual en la densidad numérica de características hacia las esquinas y bordes de las placas, franjas vacías norte-sur que abarcan múltiples placas, grupos y vacíos con formas geométricas, y grupos amorfos. Tales patrones son característicos de artefactos de digitalización y escaneo de placas, no de objetos artificiales en órbita.
Razonamiento circular. Los autores destacan lo que describen como un argumento circular en los estudios originales: los resultados de un análisis inferencial se aprovecharon para justificar simultáneamente conclusiones tanto sobre el origen de las características como sobre la validez de las mediciones mismas.
Contexto histórico: la dificultad de las búsquedas de transitorios en archivos
Para contextualizar su crítica, Watters et al. revisan la literatura de décadas de búsquedas de transitorios ópticos en placas fotográficas correspondientes a estallidos de rayos gamma (GRB). A pesar del trabajo extenso, los investigadores en ese campo no pudieron hacer una identificación confiable de un transitorio óptico asociado con GRB en placas de archivo, lo que subraya los formidables desafíos de trabajar con datos astronómicos históricos.
“El registro histórico de las búsquedas de GRB en placas fotográficas sirve como un caso de estudio instructivo”, señalan los autores. “Si décadas de búsquedas específicas no pudieron identificar con confianza contrapartes ópticas de GRB, eventos que sabemos que ocurrieron, las afirmaciones de identificar transitorios artificiales en las mismas placas exigen estándares de evidencia extraordinarios”.
El debate continúa
El equipo de Villarroel no ha aceptado la crítica en silencio. En un artículo de respuesta (arXiv:2602.15171), Beatriz Villarroel, Alina Streblyanska, Stephen Bruehl y Stefan Geier argumentan que Watters et al. confunden la validación a nivel de objeto con la inferencia estadística a nivel de conjunto y dependen de un subconjunto de datos agresivamente filtrado que se ha reducido veinte veces en tamaño de muestra, lo que lo hace estadísticamente insuficiente para probar el déficit de la sombra terrestre.
La respuesta mantiene que los hallazgos principales de los estudios originales “no son invalidados por los análisis presentados en Watters et al. (2026)” y cuestiona si el subconjunto filtrado utilizado en la crítica demuestra alguna mejora significativa en la pureza de la muestra.
Implicaciones más amplias para SETI
El intercambio resalta una tensión fundamental en la búsqueda de inteligencia extraterrestre: cómo equilibrar el imperativo científico de explorar anomalías provocativas con el requisito igualmente importante de una metodología estadística rigurosa. El artículo de Watters et al. no argumenta que las búsquedas de tecnofirmas sean ilegítimas; más bien, demuestra cómo los sesgos sutiles, la contaminación de los conjuntos de datos y los supuestos estadísticos inapropiados pueden producir fácilmente patrones falsos que superficialmente se asemejan a señales genuinas.
Para la comunidad SETI en general, el artículo sirve como una advertencia sobre la importancia de la validación de conjuntos de datos, las pruebas de hipótesis nulas adecuadas y la necesidad de transparencia en cómo se seleccionan y filtran las características candidatas. A medida que las búsquedas de tecnofirmas se expanden más allá de la radioastronomía hacia los dominios óptico, infrarrojo y de archivo, los estándares metodológicos establecidos en campos como la astrofísica de alta energía serán cada vez más relevantes.
El artículo está disponible en arXiv (https://arxiv.org/abs/2601.21946) y ha sido aceptado para su publicación en las Publicaciones de la Sociedad Astronómica de Australia.

