El dilema de la deprescripción a los 75 años: un ensayo francés halla que suspender las estatinas es seguro, pero los expertos piden no leerlo como un veredicto

Antes de que nadie los asignara al azar, el participante medio de 80 años del ensayo tomaba cinco medicamentos. Esa cifra, escondida entre las características basales del estudio SAGA/SITE publicado esta semana en The Lancet Healthy Longevity, es el motor silencioso de una pregunta que lleva una década dividiendo a los cardiólogos: ¿cuándo, si acaso, es seguro suspender una estatina?

La respuesta principal del ensayo, obtenida en una población francesa sana de 1.180 adultos de 75 años o más sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, es tranquilizadora: suspender los fármacos reductores del colesterol no aumentó las muertes a lo largo de tres años. La mortalidad fue del 7,2 % entre quienes los suspendieron frente al 7,9 % entre quienes continuaron, una diferencia que cumplió el umbral de no inferioridad preespecificado. Pero el estudio es pequeño, corto y con poca potencia estadística, y los cardiólogos consultados para interpretarlo coinciden casi por unanimidad en que no debe leerse como una licencia para romper recetas.

Qué hizo realmente el ensayo

SAGA/SITE, acrónimo de Statins In The Elderly (estatinas en los ancianos), es un ensayo aleatorizado multicéntrico, abierto, pragmático y de no inferioridad llevado a cabo en 297 consultas de atención primaria de Francia. Entre 2016 y 2020, los investigadores reclutaron a adultos de 75 años o más que llevaban al menos un año tomando una estatina en prevención primaria, es decir, que nunca habían sufrido un infarto, un ictus ni otro evento aterosclerótico. Los participantes se asignaron al azar en una proporción de 5:4 a continuar con su estatina o a suspenderla, y se les hizo un seguimiento de 36 meses.

El criterio de valoración principal fue la mortalidad por cualquier causa a los tres años, con un margen de no inferioridad de 5 puntos porcentuales. El resultado: fallecieron 35 de los 484 que suspendieron la estatina (7,2 %) frente a 48 de los 604 que continuaron (7,9 %), una diferencia absoluta de menos 0,68 puntos porcentuales con un intervalo de confianza cuyo límite superior, 2,60 %, se mantuvo holgadamente dentro del margen. El criterio combinado de muerte o eventos cardiovasculares mayores también fue no inferior, con un 12,0 % frente al 11,4 %.

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Lo que ocurrió con su colesterol fue drástico e inmediato. En el grupo de suspensión, el colesterol LDL subió de una media de 114,6 a 170,6 mg/dL en tres meses, un aumento de aproximadamente el 50 %, mientras que el colesterol total pasó de 199 a 257 mg/dL. El grupo que continuó no experimentó ningún cambio. Los autores del ensayo, liderados por Fabrice Bonnet del Hospital Universitario de Burdeos, presentan el hallazgo como un respaldo a la toma de decisiones individualizada: los pacientes deberían hablar con sus médicos sobre si no les iría peor dejando la pastilla diaria.

El ensayo cubre un vacío real. La evidencia aleatorizada sobre las estatinas se construyó sobre todo con poblaciones de mediana edad; la relación entre el colesterol y los eventos cardiovasculares, como señalan los autores, se debilita con la edad, y los adultos mayores acumulan riesgos competitivos, fragilidad y polifarmacia. La deprescripción se ha convertido en un movimiento clínico propio, impulsado por el reconocimiento de que cada pastilla diaria adicional conlleva costes, efectos secundarios e interacciones. En ese contexto, un ensayo que sugiere que suspender es seguro podría cambiar la práctica por defecto.

Los autores son prudentes respecto a sus propias limitaciones. Señalan que el estudio debe repetirse con un seguimiento más prolongado y ampliarse a poblaciones con mayor riesgo cardiovascular o peor estado de salud. También apuntan a un hallazgo secundario curioso: la suspensión no produjo ninguna mejora medible en la calidad de vida. Las puntuaciones físicas y mentales del SF-12 fueron idénticas entre los grupos a los tres años. Para los pacientes que esperaban quitarse una pastilla y sentirse mejor, el ensayo no ofrece esa recompensa.

Por qué los expertos matizan los resultados

La reacción de la comunidad cardiológica, recopilada por el Science Media Centre, es notablemente más tajante que las propias conclusiones del artículo. Bryan Williams, director científico y médico de la British Heart Foundation, calificó el ensayo de modesto, con unos 1.100 participantes, una edad media de 80 años y mayoría de mujeres, y advirtió de que no debe leerse como una prueba de que las estatinas ya no benefician a las personas mayores. Décadas de evidencia, incluidos metaanálisis de ensayos que incluyeron a pacientes mayores, demuestran que estos fármacos salvan vidas, señaló, y los hallazgos no se aplican a la prevención secundaria, el ámbito en el que los fármacos salvan vidas de forma más evidente.

Robert Storey, de la Universidad de Sheffield, enumeró cinco limitaciones: el ensayo es demasiado pequeño y demasiado corto, los infartos fueron numéricamente más frecuentes entre quienes suspendieron la estatina (2,1 % frente a 1,4 %), más de la mitad de los participantes superaban los 80 años con una mortalidad competitiva elevada, la suspensión no aportó ningún beneficio en calidad de vida ni en síntomas, y las dificultades de reclutamiento hacen que los participantes puedan no ser representativos de los mayores de 75 años típicos. Concluyó que los resultados tienen una aplicabilidad muy limitada y conllevan el riesgo de fomentar la suspensión de estatinas en personas que podrían beneficiarse de ellas.

Otros son más directos con la estadística. Borislava Mihaylova, de Oxford, afirmó que el ensayo tenía una potencia estadística muy insuficiente y que no debería orientar la toma de decisiones clínicas. Carlos Guijarro, de la Sociedad Española de Arteriosclerosis, señaló que la potencia estadística del estudio cayó del 90 % previsto a menos del 50 %, comparable a lanzar una moneda al aire, y lo contrastó con un metaanálisis de The Lancet con 186.000 pacientes, incluidos unos 14.000 mayores de 75 años, que muestra un beneficio constante de las estatinas, así como con estudios observacionales de Dinamarca e Italia que vinculan la suspensión con una morbilidad y una mortalidad cardiovasculares aproximadamente un 30 % superiores.

Cambiar la conversación, no la práctica por defecto

El comentario encargado por The Lancet que acompaña al artículo defiende la misma idea en su propio título: este ensayo cambia la conversación, no la práctica por defecto. Los autores del comentario sostienen que el hallazgo más informativo desde el punto de vista clínico no es que suspender fuera seguro, sino que la suspensión no produjo ningún beneficio centrado en el paciente, ninguna mejora de la calidad de vida, la cognición, la función o los síntomas. La deprescripción, en otras palabras, no es beneficiosa por sí misma, y la suspensión rutinaria no está justificada.

El ensayo subraya además un problema estructural de la medicina geriátrica: las personas para quienes la polifarmacia es más acuciante son las mismas para quienes la evidencia es más escasa. SAGA/SITE planeaba reclutar a 2.430 participantes y consiguió 1.180, un déficit que limitó su potencia estadística y sus subgrupos. Ya están en marcha ensayos de mayor tamaño, como STREAM en Europa y PREVENTABLE en Estados Unidos, cuyos resultados pueden tardar años en conocerse.

Por ahora, la orientación práctica de todas las voces principales de este debate es la misma: los pacientes mayores de 75 años no deben suspender las estatinas por su cuenta, y los médicos no deben retirarlas de forma automática, pero la pregunta cuenta ahora con una respuesta aleatorizada que merece la pena comentar en la próxima consulta. El ensayo no demostró que suspender sea perjudicial, ni demostró que ayude. Demostró que la pregunta merece plantearse en voz alta.

Fuentes

1. Fabrice Bonnet, Pierre Poulizac, Nicolas Rousselot, et al., “Discontinuation of statins for primary prevention of atherosclerotic cardiovascular disease in adults aged 75 years or older (SAGA/SITE): a multicentre, open-label, pragmatic, non-inferiority randomised trial,” The Lancet Healthy Longevity (2026), published online August 11, 2026. DOI: 10.1016/j.lanhl.2026.100884. PMID: 42580354.

2. Elizabeth Cooney, “Stopping statins in people over 75 at low risk for heart disease didn’t increase deaths,” STAT News, August 11, 2026. https://www.statnews.com/2026/08/11/stop-statins-age-75-lancet-study-suggests-safe-healthy-adults/

3. Science Media Centre, “Expert reaction to discontinuation of statins for primary prevention… in adults 75 or older,” August 11, 2026. https://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-discontinuation-of-statins-for-primary-prevention-of-atherosclerotic-cardiovascular-disease-in-adults-75-or-older/

4. Arya Nezhad, Parvaneh Rastgou, Michael G. Nanna, “Statin discontinuation in older adults: changing the conversation, not the default,” The Lancet Healthy Longevity (2026), DOI: 10.1016/j.lanhl.2026.100888.

5. SITE study protocol, BMC Trials (open access). https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7169009

6. PubMed record: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42580354/

Traducido por Alessandra

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