El sueno aumenta, pero la brecha persiste: 21 anos de datos estadounidenses sobre uso del tiempo revelan quien se beneficia y quien no

Durante dos decadas, los estadounidenses han estado durmiendo mas. Un analisis de mas de 239 000 diarios de tiempo de la Encuesta Estadounidense sobre el Uso del Tiempo muestra que el sueno nocturno promedio paso de 8 horas y 30 minutos en 2003 a 8 horas y 55 minutos en 2024, un aumento de aproximadamente 25 minutos en el periodo de 21 anos. Pero detras de este titular alentador se esconde una historia mas compleja: el aumento no se ha compartido de manera equitativa. Los adultos de mayores ingresos y mayor nivel educativo siguen durmiendo menos que los demas, y quienes conviven con un familiar mayor enfrentan un deficit persistente de sueno que la tendencia general apenas ha tocado.

Lo que encontraron

Los investigadores Yusong Zeng y Samuel Ken-En Gan analizaron 21 oleadas de la Encuesta Estadounidense sobre el Uso del Tiempo, o ATUS, que abarcan 239 930 dias-persona desde 2003 hasta 2024 (excluyendo 2020 debido a la interrupcion de datos relacionada con la pandemia). Mediante regresion lineal ponderada por la encuesta, estimaron las tendencias no ajustadas y completamente ajustadas en la duracion del sueno autoreportado en distintas categorias demograficas y socioeconomicas.

Los datos no ajustados muestran un aumento promedio de 1,21 minutos por ano. Despues de ajustar por factores demograficos y socioeconomicos, la tendencia se acelero a 1,73 minutos por ano, lo que equivale a aproximadamente 36 minutos de sueno adicional durante todo el periodo de estudio.

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Make a difference

Las diferencias entre sexos fueron insignificantes. Mujeres y hombres mostraron tendencias casi identicas, sin que surgiera una divergencia significativa durante las dos decadas.

Existian diferencias raciales al inicio, pero se redujeron con el tiempo. Los encuestados negros reportaron dormir entre 9 y 29 minutos mas por dia que los encuestados blancos en 2003. Sin embargo, la brecha se redujo significativamente, con una interaccion negro-ano de menos 0,737 minutos por ano (p < 0,001). Es importante destacar que las diferencias raciales y etnicas en las tendencias no ajustadas fueron explicadas en gran medida por factores socioeconomicos como ingresos, educacion, empleo y composicion del hogar, lo que sugiere que son las condiciones estructurales, y no la raza en si misma, las que impulsan la mayor parte de la variacion.

Los adultos en edad laboral de 25 a 65 anos durmieron sistematicamente menos que los adultos jovenes de 15 a 24 anos, entre 12 y 33 minutos menos por dia. Esta brecha persistio durante los 21 anos de la encuesta.

La convivencia con un miembro mayor del hogar se asocio con un sueno mas corto durante todo el periodo, y la brecha no se cerro. Este hallazgo se mantuvo incluso despues de ajustar por ingresos y empleo, senalando las demandas de cuidado como una fuente distintiva y duradera de desventaja en el sueno.

Los adultos de mayores ingresos y mayor nivel educativo durmieron sistematicamente menos que sus contrapartes de menores ingresos y menor nivel educativo, un patron que los autores describen como una forma de desigualdad del sueno. Las disparidades se redujeron modestamente con el tiempo, pero permanecieron presentes al final del periodo de estudio.

Por que es importante

La tendencia general al alza es una buena noticia para la salud poblacional. Los autores la atribuyen a una creciente conciencia publica sobre la salud del sueno, cambios en el estilo de vida y un cambio cultural hacia horarios de acostarse mas tempranos. La ciencia del sueno ha recibido una atencion mediatica y clinica sin precedentes durante las ultimas dos decadas, y estos datos sugieren que la conciencia se esta traduciendo en comportamiento a nivel poblacional.

Pero la persistencia de las disparidades socioeconomicas y relacionadas con el cuidado desafia la idea de que el sueno es simplemente una cuestion de eleccion personal o alfabetizacion en salud. El sueno, argumentan los investigadores, funciona como un “lujo” que es menos alcanzable para los grupos desfavorecidos. Aquellos con menores ingresos, menor educacion o responsabilidades de cuidado en el hogar pueden enfrentar barreras estructurales para un descanso adecuado: horarios de trabajo irregulares, multiples empleos, demandas de cuidado nocturnas o entornos de vida que dificultan un sueno constante.

El hallazgo sobre la convivencia con miembros mayores del hogar es particularmente relevante a medida que las poblaciones envejecen. La vida multigeneracional se esta volviendo mas comun en Estados Unidos, ya sea por eleccion o por necesidad economica. Si los adultos mayores que se despiertan durante la noche interrumpen el sueno de sus hijos adultos que conviven con ellos, la consecuencia podria ser un factor oculto pero creciente de privacion del sueno a nivel poblacional que las intervenciones politicas y clinicas aun no han abordado.

La reduccion de la brecha del sueno entre negros y blancos al ajustar por factores socioeconomicos tambien conlleva una implicacion importante. Sugiere que cerrar las brechas en ingresos, educacion y empleo podria reducir las disparidades en el sueno sin requerir intervenciones especificas. Mejorar las condiciones estructurales que determinan como viven las personas podria mejorar su sueno como beneficio derivado.

Limitaciones

La ATUS se basa en diarios de tiempo autoreportados, no en mediciones objetivas del sueno. La duracion del sueno se deriva del intervalo reportado entre acostarse y despertarse, lo que probablemente sobreestima el tiempo real de sueno porque no considera el tiempo despierto despues del inicio del sueno. La encuesta tambien excluyo 2020, por lo que los efectos inmediatos de la pandemia de COVID-19 en el sueno no se reflejan en la linea de tendencia. Ademas, el estudio utiliza datos transversales repetidos, siguiendo promedios poblacionales a lo largo del tiempo en lugar de individuos, lo que significa que no puede separar los efectos del envejecimiento de los efectos de periodo.

Conclusion

Los estadounidenses estan durmiendo mas que hace dos decadas, un hallazgo que se alinea con la creciente conciencia sobre la salud del sueno y cambios mas amplios en el estilo de vida. Pero los datos tambien revelan una brecha persistente y estructural: aquellos con menos recursos socioeconomicos y quienes cuidan de familiares mayores no estan compartiendo las ganancias de manera equitativa. Mejorar la salud del sueno poblacional puede requerir algo mas que campanas de concienciacion publica. Puede exigir atencion a las condiciones que determinan quien tiene la libertad de dormir bien y quien no.

Fuente

Zeng Y, Gan SKE. Trends in sleep duration among U.S. population aged 15 years and older, 2003-2024: A sociodemographic analysis of ATUS data. Soc Sci Med. 2026;406:119627. doi:10.1016/j.socscimed.2026.119627. PMID: 42503279.

Traducido por Alessandra

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