
Un equipo liderado por el grupo de Christian Drosten en el Charité – Universitätsmedizin Berlin ha publicado la primera evaluación experimental y genómica sistemática de una hipótesis prominente que vincula el sitio de corte de furina del SARS-CoV-2 con una cepa de coronavirus MERS adaptada en laboratorio, y los resultados son inequívocos: los datos no respaldan la conexión propuesta.
El estudio, publicado en PNAS, prueba directamente una hipótesis que ha ocupado un lugar destacado en los debates sobre los orígenes de la pandemia de COVID-19. La hipótesis proponía que el motivo polibásico único del sitio de corte de furina (FCS) “RRAR” encontrado en el SARS-CoV-2 podría haberse derivado, técnica o evolutivamente, del motivo “RRVR” presente en la cepa de laboratorio MA30 del MERS-CoV adaptada a ratones.
Lo que hizo el equipo
Los investigadores siguieron tres líneas de evidencia independientes. Primero, realizaron un análisis genómico a gran escala de más de 17 millones de genomas de SARS-CoV-2 depositados en GISAID, buscando específicamente la mutación S:684V que convertiría el motivo RRAR en la secuencia RRVR similar a MA30. Segundo, diseñaron variantes vivas de SARS-CoV-2 que codificaban el motivo RRVR y midieron su eficiencia de entrada en múltiples tipos celulares, incluidos cultivos epiteliales respiratorios humanos. Tercero, realizaron ensayos de aptitud competitiva y experimentos de pase para observar la trayectoria evolutiva de las variantes RRVR.
Los resultados
El análisis genómico mostró que la mutación S:684V ocurría repetidamente pero solo de forma esporádica, nunca fue basal filogenéticamente y mostró una propagación geográfica y temporal limitada, sin cadenas de transmisión sostenidas. No hubo evidencia de que las variantes RRVR fueran ancestrales al SARS-CoV-2 circulante portador de RRAR.
Los resultados experimentales fueron igualmente claros. Los virus modificados con RRVR mostraron una eficiencia de entrada consistentemente reducida en comparación con el virus RRAR de tipo salvaje en todos los sistemas celulares probados. En ensayos de competencia directa, las variantes RRVR fueron superadas por el virus de tipo salvaje, tenían menor aptitud. Y al ser pasadas, las variantes RRVR no evolucionaron hacia RRAR. En cambio, acumularon sustituciones alternativas, sin mostrar presión selectiva para recuperar el motivo nativo de corte de furina.
“En conjunto, estos datos no respaldan una relación evolutiva o genética entre MERS-MA30 y el FCS del SARS-CoV-2”, concluyen los autores.
Contexto
El Grupo Asesor Científico de la OMS sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO) ya había concluido previamente que el vínculo no estaba respaldado en 2025. Drosten era miembro de SAGO y declaró esto como un conflicto de intereses. Este estudio proporciona la justificación científica subyacente para esa conclusión, que no se había publicado previamente en un formato revisado por pares.
El código y los datos del artículo están disponibles públicamente en GitHub.
Fuentes:
1. Metzger SM, Jones TC, Meier JIJ, Richter A, Klassen MC, Olmer R, Diegmüller N, Heimsch KC, Drosten C. “Evaluation of a proposed link between the SARS-CoV-2 furin cleavage site and mouse-adapted MERS-coronavirus MA30.” PNAS. 2026;123(27):e2601806123. DOI: 10.1073/pnas.2601806123
Traducido por Alessandra

