En IA, soberanía y supremacía global son lo mismo, argumenta Moscú

Cuando Vladímir Putin dijo esta semana ante una audiencia que “quien se convierta en el líder en este ámbito se convertirá en el gobernante del mundo”, no estaba describiendo un futuro lejano. Estaba describiendo la carrera que ya está en marcha.

La última declaración del presidente ruso sobre inteligencia artificial forma parte de un tema constante que recorre sus apariciones públicas este año. En el Foro Económico Internacional de San Petersburgo en junio, identificó la IA como una de las tres tecnologías fundamentales que reconfiguran las estructuras de poder global, junto con los sistemas autónomos y las economías digitales basadas en plataformas. Según la transcripción de ese discurso, advirtió que los países sin control total de sus propias capacidades de IA corren el riesgo de convertirse en “objetos de control por parte de plataformas externas”, un marco que equipara la independencia tecnológica con la soberanía nacional.

Este no es un argumento nuevo. En septiembre de 2017, en una reunión con estudiantes en Yaroslavl, Putin hizo una declaración casi idéntica: la nación que logre un avance en IA “será la gobernante del mundo”. En ese momento, el comentario fue ampliamente difundido pero tratado como una observación geopolítica algo abstracta. Nueve años después, el contexto ha cambiado drásticamente. El desarrollo de la IA ha atraído inversión directa de casi todos los gobiernos importantes, con Estados Unidos, China y la Unión Europea compitiendo para financiar infraestructura, atraer talento y establecer estándares.

Lo que ha cambiado es la granularidad de las ambiciones de la propia Rusia en materia de IA. Moscú ya ha adoptado una Estrategia Nacional para el Desarrollo de la Inteligencia Artificial. En su discurso de junio en el SPIEF, Putin pidió al gobierno que preparara estrategias nacionales paralelas para sistemas autónomos y plataformas digitales, y solicitó un grupo de trabajo interinstitucional para supervisar los preparativos de un Foro de Tecnologías del Futuro a principios de 2027. El mensaje es claro: Rusia tiene la intención de construir su propia pila tecnológica, no depender de importaciones de Estados Unidos o China.

We believe news should be guided by evidence, not sensationalism. Your support helps make that possible.

Fund our reporting

El cálculo estratégico se extiende más allá de las aplicaciones civiles. Putin predijo ya en 2017 que las guerras futuras se librarían con drones, y que el bando cuyos drones pudieran destruir los del otro no dejaría al oponente más opción que rendirse. Los años transcurridos han confirmado esa predicción en campos de batalla desde Ucrania hasta Nagorno Karabaj, donde los sistemas autónomos y semiautónomos han reconfigurado tácticas y plazos.

Los analistas tecnológicos señalan que el marco de Putin —el liderazgo en IA como requisito previo para el dominio global— es ampliamente compartido en los círculos políticos de Estados Unidos, China y Europa, incluso si los líderes occidentales lo expresan con más cautela. La diferencia es que Rusia presenta el argumento de manera más directa y con menos reservas sobre la supervisión o las barreras de protección.

El significado más amplio quizás resida menos en las palabras de Putin que en la dirección política que señalan. Un país que trata la supremacía en IA como existencial probablemente invertirá en consecuencia, regulará de manera ligera y perseguirá capacidades que otros podrían considerar prohibidas. Que esa estrategia cierre la brecha con Estados Unidos y China —o la amplíe— será una de las preguntas definitorias de la próxima década.

Traducido por Alessandra

Fuentes: TechRadar (25 jul. 2026); transcripción del SPIEF 2026 (5 jun. 2026); AP News (1 sep. 2017); CNBC (4 sep. 2017); conferencia TASS AI Journey (19 nov. 2025)

Scroll to Top