
La terapia con hierro intravenoso en dosis de 1000 mg o más reduce significativamente la gravedad del síndrome de piernas inquietas, según una revisión
El carboximaltosa férrica intravenosa (FCM) en una dosis acumulada de al menos 1000 mg produce reducciones significativas en la gravedad de los síntomas del síndrome de piernas inquietas (SPI) y mejora la calidad de vida en pacientes con enfermedad moderada a grave o aquellos intolerantes al hierro oral, según una revisión narrativa en Sleep and Breathing.
La revisión también identifica la saturación de transferrina (TSAT) como un predictor más sensible de la respuesta al tratamiento que la ferritina sérica sola, ofreciendo un biomarcador práctico para guiar las decisiones de terapia con hierro.
Puntos clave
Phan y colegas de la Universidad de Medicina y Farmacia de Ciudad Ho Chi Minh y del Instituto Pasteur sintetizaron 17 publicaciones clave de 2015 a 2025, que cubren ensayos controlados aleatorizados, revisiones sistemáticas y grandes estudios observacionales sobre la suplementación con hierro para el SPI.
- FCM intravenoso con dosis total ≥ 1000 mg produjo reducciones significativas en las puntuaciones de la escala de calificación del International Restless Legs Syndrome Study Group (IRLS), particularmente en pacientes con SPI moderado a grave o aquellos que no podían tolerar el hierro oral. Los efectos secundarios fueron leves, incluyendo hipofosfatemia transitoria.
- TSAT ≤ 35 % surgió como un biomarcador más sensible para predecir una respuesta favorable al tratamiento que la ferritina sérica sola, la cual puede estar falsamente elevada en estados inflamatorios.
- El hierro oral sigue siendo una opción de primera línea viable para niños y pacientes con síntomas leves, aunque su eficacia está limitada por la absorción gastrointestinal.
- Se observaron beneficios en subgrupos de mujeres embarazadas, pacientes en diálisis y adultos mayores, poblaciones en las que la deficiencia de hierro es común y la prevalencia de SPI es elevada.
Implicaciones
La deficiencia de hierro cerebral es un factor bien establecido en la fisiopatología del SPI. La revisión replantea la terapia con hierro como una intervención modificadora de la enfermedad en lugar de un manejo sintomático únicamente. El cambio hacia formulaciones intravenosas en dosis adecuadas, guiadas por TSAT en lugar de ferritina, podría cambiar la práctica clínica para el subconjunto sustancial de pacientes con SPI que no responden adecuadamente a la suplementación oral.
Los autores enfatizan un enfoque personalizado guiado por biomarcadores: hierro oral de primera línea para casos leves, escalada a FCM intravenoso a ≥ 1000 mg para presentaciones moderadas a graves, con TSAT como herramienta de monitoreo principal.
Traducido por Alessandra
Fuente
Phan DM, Lam MY, Trang MN. Iron therapy & restless legs syndrome: a narrative review. Sleep Breath. 2026;30(4):202. DOI: 10.1007/s11325-026-03738-4

