
Primera Molécula de Azúcar Verdadera Hallada en el Espacio Ofrece Nuevas Pistas sobre los Orígenes de la Vida
Fecha: 2026-07-14
Imagen destacada: [Impresión artística de una nube molecular rica en moléculas orgánicas cerca del centro de la Vía Láctea; crédito: NASA/JPL-Caltech]
Astrónomos han detectado por primera vez una molécula de azúcar verdadera en el espacio interestelar, identificando eritrulosa en una densa nube molecular a unos 26.000 años luz de la Tierra y abriendo una nueva ventana sobre cómo los componentes básicos de la vida pueden formarse antes de que nazcan los planetas.
El descubrimiento, publicado el 13 de julio en Nature Astronomy por un equipo liderado por Izaskun Jimenez-Serra del Consejo Superior de Investigaciones Científicas español (CAB/CSIC), marca la molécula no cíclica más grande jamás encontrada en el medio interestelar. La eritrulosa (C4H8O4) tiene cuatro átomos de carbono y 14 átomos en total, lo que la convierte en la primera molécula con cuatro átomos de oxígeno detectada más allá del Sistema Solar y la segunda molécula quiral hallada en el espacio.
«Este hallazgo fue inesperado, ya que la visión predominante en astroquímica es que las moléculas interestelares crecen en tamaño mediante la adición secuencial de átomos de carbono», dijo Jimenez-Serra.
Un Hito Dulce
Detecciones previas de «azúcares» en el espacio se habían limitado al glicolaldehído, un hidroxialdehído de dos carbonos identificado por primera vez en 2000. Aunque químicamente relacionado con los azúcares, el glicolaldehído carece del esqueleto de tres carbonos que define un verdadero sacárido. La eritrulosa cruza ese umbral de manera decisiva.
La detección provino de un estudio espectral de banda ancha ultrasensible que abarca más de 91 gigahercios a través de tres ventanas atmosféricas. Utilizando el radiotelescopio de 40 metros de Yebes y el telescopio IRAM de 30 metros, ambos en España, el equipo identificó 12 conjuntos de líneas espectrales (17 transiciones individuales) que coincidían con la huella rotacional de la eritrulosa.
Esa huella provino de un avance crucial de laboratorio. En 2022, Emilio Cocinero en la Universidad del País Vasco desarrolló una técnica ultrarrápida de vaporización con láser para obtener el espectro rotacional en fase gaseosa de la eritrulosa, mezclando el azúcar almibarado con talco en polvo para superar su naturaleza notoriamente pegajosa. Compartió los datos con Jimenez-Serra, quien verificó las observaciones existentes de la nube molecular G+0,693-0,027 en la Zona Molecular Central cerca del centro galáctico. La coincidencia fue inmediata.
Por Qué la Eritrulosa es Importante
Los azúcares son esenciales para la vida tal como la conocemos. La ribosa forma la columna vertebral del ARN, la desoxirribosa del ADN. Cómo aparecieron estas moléculas por primera vez en la Tierra primitiva ha sido un enigma de larga data. Las simulaciones de laboratorio de química prebiótica producen azúcares solo en concentraciones increíblemente pequeñas.
Encontrar eritrulosa en una nube de gas interestelar cambia el panorama. La ribosa y la glucosa se habían encontrado previamente dentro de meteoritos y en muestras del asteroide Bennu, pero esas podrían haberse formado después de que los cuerpos progenitores se acrecionaran. Una detección en fase gaseosa demuestra que los azúcares se ensamblan antes de que se forme cualquier cuerpo sólido, en las frías y densas nubes que dan origen a estrellas y planetas.
Basándose en la abundancia de eritrulosa en G+0,693-0,027, el equipo estima que entre 500.000 y 50 millones de toneladas métricas de la molécula podrían haber llovido sobre la superficie terrestre durante el Bombardeo Pesado Tardío hace aproximadamente 4100 a 3800 millones de años, proporcionando un suministro exógeno directo de azúcar prebiótico.
«Este es un resultado increíblemente emocionante», dijo Brett McGuire, un astroquímico del MIT no involucrado en el estudio. «Los astrónomos han estado impulsando durante mucho tiempo la detección de azúcares en el espacio».
Una Química Inesperada
El descubrimiento también desafía las suposiciones sobre cómo crecen las moléculas complejas en el espacio. Se esperaba que los azúcares de tres carbonos como el gliceraldehído y la dihidroxiacetona fueran más abundantes mediante la adición secuencial de carbono, pero no fueron detectados. La eritrulosa es de 8 a 17 veces más abundante de lo previsto, lo que sugiere que se forma a través de una vía diferente: la combinación de dos moléculas de dos carbonos (glicolaldehído y etilenglicol) en la superficie de granos de polvo helados.
La eritrulosa es también un precursor químico directo del ácido treósico nucleico (TNA), un candidato principal para el polímero genético que pudo haber precedido al ARN y al ADN en las formas de vida más tempranas. Por lo tanto, la detección toca no solo la cuestión de dónde provienen los azúcares, sino también qué camino molecular tomó la vida misma en su origen.
«La detección de eritrulosa es muy emocionante porque abre la posibilidad de descubrir en el espacio otros azúcares como la ribosa, que forma parte del ARN, y otras moléculas importantes para el origen de la vida», dijo el coautor Carlos Briones.
En la Tierra, la eritrulosa se encuentra naturalmente en frambuesas, kiwis y frutos rojos, y se usa ampliamente en productos de bronceado sin sol. En el espacio, es ahora una pieza clave en el rompecabezas de cómo los ingredientes básicos para la vida se ensamblan antes de que exista cualquier planeta.
Traducido por Alessandra

