Ni madrugador ni noctámbulo: el ritmo circadiano intermedio sería el más seguro para el corazón

Traducido por Alessandra.

El viejo refrán «a quien madruga, Dios le ayuda» ha moldeado los consejos sobre el sueño durante siglos. Pero según una nueva investigación publicada en Sleep Health, tanto los madrugadores como los noctámbulos se enfrentan a un riesgo sustancialmente mayor de ataque cardíaco en comparación con las personas de cronotipo intermedio. La creencia convencional de que la preferencia matutina es inherentemente cardioprotectora podría ser demasiado simplista, sostienen los autores.

Investigadores de la Cuarta Universidad Médica Militar de Xi’an, China, analizaron datos de 4.578 participantes del Estudio de Salud del Sueño y el Corazón (SHHS), una cohorte multicéntrica estadounidense que incluye datos de Framingham, ARIC y otros estudios reconocidos sobre el sueño. Los participantes tenían una edad media de 63,4 años, el 54,9 % eran mujeres y el 86,8 % eran blancos. Durante un seguimiento promedio de 10,6 años, se produjeron 291 infartos de miocardio (el 6,4 % de la muestra).

El estudio utilizó el Cuestionario de Cronotipo de Múnich (MCTQ) para obtener una medida rigurosa y objetiva del cronotipo denominada MSFsc (hora media de sueño en días libres, corregida por deuda de sueño). La MSFsc se correlaciona fuertemente con el biomarcador de referencia del ritmo circadiano, el inicio de melatonina con luz tenue, lo que la hace más precisa que las evaluaciones de una sola pregunta utilizadas en algunas investigaciones previas.

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Utilizando los puntos de corte de MSFsc establecidos en la literatura, el equipo clasificó a los participantes como tipos matutinos (MSFsc anterior a las 2:15 a. m., 23,9 %), intermedios (MSFsc entre las 2:15 y las 3:30 a. m., 56,8 %) y vespertinos (MSFsc posterior a las 3:30 a. m., 19,3 %). Estas etiquetas se tradujeron en horarios de sueño reales: los tipos matutinos solían dormir de 10:03 p. m. a 5:21 a. m., los intermedios de 11:10 p. m. a 6:37 a. m. y los vespertinos de 12:29 a. m. a 8:05 a. m.

La curva de riesgo en forma de U

Cuando los investigadores modelaron el riesgo de ataque cardíaco utilizando el grupo intermedio como referencia, ambos extremos mostraron un peligro elevado:

  • Tipos matutinos: riesgo de IM un 50 % mayor (HR 1,50; IC del 95 %: 1,10-2,05; p=0,01)
  • Tipos vespertinos: riesgo de IM un 40 % mayor (HR 1,40; IC del 95 %: 1,00-1,95; p=0,04)

Estos resultados provienen del modelo B totalmente ajustado, que tuvo en cuenta la edad, el sexo, la raza, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el índice de masa corporal, el consumo de alcohol, el colesterol, el HDL, los triglicéridos, la duración del sueño, el índice de apnea-hipopnea (IAH) y el tiempo pasado con saturación de oxígeno por debajo del 90 %. Los hallazgos fueron robustos en los análisis de sensibilidad, incluida la exclusión de los primeros seis meses de seguimiento, y no se violó el supuesto de riesgos proporcionales (p=0,22).

La apnea del sueño amplifica el riesgo

Un hallazgo sorprendente surgió cuando los investigadores estratificaron por apnea obstructiva del sueño (AOS). Entre los participantes sin AOS significativa (IAH <5), ni el cronotipo matutino ni el vespertino mostraban una elevación estadísticamente significativa del riesgo de ataque cardíaco. Pero entre aquellos con AOS (IAH 5 o superior), el patrón fue dramático:

  • Tipo matutino con AOS: riesgo de IM un 85 % mayor (HR 1,85; 1,25-2,73; p=0,002)
  • Tipo vespertino con AOS: riesgo de IM un 82 % mayor (HR 1,82; 1,18-2,81; p=0,007)

La interacción entre el cronotipo y la gravedad de la AOS alcanzó significación estadística en un análisis de cuatro categorías (p=0,01), lo que sugiere que la desalineación circadiana y los trastornos respiratorios del sueño podrían estresar el sistema cardiovascular de forma sinérgica. Los datos basales mostraron que los tipos matutinos tenían en realidad las puntuaciones de IAH más altas, mientras que los tipos intermedios presentaban la incidencia más baja de IM al inicio del estudio.

Lo que esto significa

El estudio desplaza la conversación de «lo matutino es bueno, lo nocturno es malo» hacia una visión más matizada: lo que importa pueden ser los extremos en cualquier dirección. El cronotipo intermedio, que representa aproximadamente el 57 % de la población, parece situarse en el fondo de una curva de riesgo en forma de U.

Los mecanismos biológicos son plausibles. Los sistemas de regulación circadiana controlan la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el tono del sistema nervioso autónomo, la función endotelial y la actividad plaquetaria. Cuando el reloj interno de un individuo está constantemente desalineado con su horario externo, estos procesos reguladores pueden verse crónicamente alterados, aumentando gradualmente el riesgo cardiovascular.

Los hallazgos coinciden con las investigaciones del Biobanco del Reino Unido que reportaron una relación similar en forma de U utilizando preguntas únicas sobre matutinidad-vespertinidad. El presente estudio refuerza esa evidencia al emplear la medición MSFsc, más precisa.

Limitaciones

La cohorte SHHS es de edad avanzada y predominantemente blanca, lo que limita la generalización a poblaciones más jóvenes o más diversas. Los investigadores carecían de datos sobre trabajo por turnos, antecedentes familiares de enfermedad cardíaca, dieta, actividad física, latitud geográfica o adherencia al CPAP. Al tratarse de un estudio observacional, no pueden extraerse conclusiones causales. Los análisis de interacción con la AOS fueron exploratorios y no tenían potencia estadística a priori. Los tamaños del efecto son modestos, con razones de riesgo en el rango de 1,4 a 1,5.

Conclusión

Tanto los cronotipos matutinos como los vespertinos conllevan un riesgo moderadamente elevado de infarto de miocardio en comparación con los tipos intermedios. El riesgo se amplifica sustancialmente en personas con apnea obstructiva del sueño. Si bien el estudio no puede demostrar causalidad, sugiere que el horario de sueño más saludable puede no ser el más temprano ni el más tardío, sino aquel que evita cualquiera de los dos extremos.

Fuente: Zhu Y, Liu J, Zhao Y, et al. Association between chronotype and myocardial infarction in the Sleep Heart Health Study. Sleep Health. 2026. DOI: 10.1016/j.sleh.2026.05.010. PMID: 42498583.

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