Australia traza una línea: ‘No nos dejaremos intimidar por China

La ministra de Relaciones Exteriores de Australia está a punto de enviar un mensaje a Pekín que Canberra ha estado conteniendo durante meses: estamos construyendo una flota de submarinos de propulsión nuclear y un ejército capaz de defendernos, y no nos dejaremos intimidar por sus provocaciones.

Penny Wong pronunciará el discurso el miércoles en la cumbre de la ASEAN en Laos, según copias anticipadas vistas por The Guardian. El lugar importa: la ASEAN es el foro donde China ha pasado años tratando de construir influencia a través de préstamos, proyectos de infraestructura y presión diplomática. Wong está allí para ofrecer una alternativa.

“Australia está construyendo una capacidad de submarinos de propulsión nuclear, con el Reino Unido y Estados Unidos, para garantizar que ningún país, incluida China, pueda tomarnos como rehén mediante la coerción militar”, dice el discurso, según los informes.

El momento no es accidental.

If you believe trustworthy journalism still matters, we'd appreciate your support.

Apoyar a 1ban.news

Un misil en el Pacífico

China lanzó recientemente un misil balístico con capacidad nuclear desde un submarino en el Pacífico. Australia, Nueva Zelanda y Japón denunciaron conjuntamente la prueba como “desestabilizadora”. El misil transportaba una ojiva ficticia y recorrió una distancia que demostró la capacidad de China para atacar objetivos en toda la cuenca del Pacífico.

Para Australia, este es el tipo de provocación de la que habla Wong. China ha estado realizando ejercicios navales con fuego real frente a las costas de Australia, mapeando el fondo marino con buques de investigación que se parecen mucho a barcos espía, y construyendo bases militares en el Pacífico Sur que Canberra considera un desafío directo a su esfera de influencia.

Wong se reunió con su homólogo chino el martes por la noche al margen de la cumbre de la ASEAN. La conversación fue descrita como “franca”, lenguaje diplomático para tensa.

La cuestión nuclear

La decisión de Australia de adquirir submarinos de propulsión nuclear en el marco del pacto AUKUS siempre iba a enfurecer a Pekín. China lo ha calificado de “escalada peligrosa” y ha acusado a Australia de contribuir a una carrera armamentista regional.

La respuesta de Wong es que la carrera armamentista comenzó cuando China empezó a construir su arsenal nuclear y a proyectar su poder en el Pacífico. Australia está reaccionando, no iniciando.

El discurso destaca por su franqueza. “Acciones provocativas” no es una frase que los ministros de Relaciones Exteriores australianos utilicen a la ligera sobre China. Durante años, Canberra trató de manejar la relación con un lenguaje cuidadoso, equilibrando la dependencia comercial de China con la dependencia de seguridad de Estados Unidos. Ese equilibrio se ha desplazado. China es ahora el mayor socio comercial de Australia y su principal preocupación de seguridad.

Lo que esto significa para la región

Las naciones insulares del Pacífico observan esto de cerca. Muchas de ellas han firmado acuerdos de seguridad con China: las Islas Salomón, Kiribati y otras. Australia ha estado compitiendo para igualar la influencia china con sus propios paquetes de ayuda y acuerdos de cooperación en defensa, incluido un reciente pacto de defensa con Fiyi.

El discurso de Wong es parte de una estrategia australiana más amplia: argumentar públicamente que las acciones de China no son el comportamiento de una potencia pacífica emergente, y que la región necesita responder colectivamente.

La pregunta abierta es si otros miembros de la ASEAN seguirán. Muchos tienen sus propias razones para no tomar partido: dependencia comercial de China, temor a represalias chinas, divisiones políticas internas. Filipinas bajo el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha sido la más vocal en el Mar del Sur de China. Vietnam y Malasia han sido más silenciosos. Tailandia está en una posición de espera.

El discurso de Wong no cambiará los cálculos de Pekín. China continuará construyendo su armada, probando misiles y presionando sus reclamaciones. Pero marca un cambio en la política australiana: de la diplomacia silenciosa a la confrontación pública. Para un país que ha pasado décadas tratando de no ofender a su mayor socio comercial, ese es un paso significativo.

Traducido por Alessandra

Scroll to Top