La OTAN promete 70.000 millones de euros a Ucrania mientras Europa toma el liderazgo

Las cifras son significativas. Los aliados de la OTAN prometieron 70.000 millones de euros en ayuda militar para Ucrania durante su cumbre en Ankara el 8 de julio. Repartidos en dos años, son 140.000 millones de euros, alrededor de 160.000 millones de dólares. Los líderes europeos calificaron el gesto como una muestra histórica de unidad.

Un análisis más detallado revela una historia diferente.

Al menos el 40% de los 70.000 millones de euros no es dinero nuevo. Incluye 28.300 millones de euros ya comprometidos por la Unión Europea a través de un préstamo de apoyo a Ucrania por 90.000 millones de euros acordado en abril. Lo que la alianza llama una promesa fresca es, en gran parte, un reempaquetado de compromisos existentes.

Lo que importa es quién paga. Por primera vez desde que comenzó la guerra, Estados Unidos no aporta nada. La promesa está denominada en euros, no en dólares, una ruptura con la convención de la OTAN que señala un cambio en marcha desde hace meses. Europa es ahora el principal financiador de la defensa de Ucrania.

Alemania es el mayor donante individual, con 11.500 millones de euros comprometidos solo para 2026.

La declaración de la cumbre contiene tres referencias separadas a “aliados europeos y Canadá”, un lenguaje de la OTAN que efectivamente significa la alianza menos Estados Unidos. El subtexto es difícil de ignorar.

La diplomacia transaccional de Trump

El presidente Donald Trump apareció junto al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy en lo que ambas partes describieron como una reunión amistosa. La calidez fue un giro drástico respecto a su altercado de febrero de 2025.

Pero los comentarios públicos de Trump contaban una historia más complicada. Elogió lo que llamó “progreso hacia la paz” y dijo que tanto el presidente Vladímir Putin como Zelenskyy quieren que termine la guerra. “Creo que nos estamos acercando mucho más de lo que la gente cree”, dijo a los periodistas.

El fondo de la oferta de Trump era una propuesta para permitir a Ucrania fabricar sistemas de misiles Patriot bajo licencia estadounidense.

“Una de las cosas de las que vamos a hablar es que les daremos una licencia para fabricar Patriots”, dijo Trump a Zelenskyy. “Es bastante genial, ¿verdad?”

Agregó: “Así no puede quejarse de que no le estamos dando suficiente. Le dije: ‘Háganlos ustedes mismos'”.

Pero Trump reconoció que Raytheon, el fabricante, no había sido informado sobre el plan. Y dijo que Estados Unidos no proporcionaría interceptores Patriot durante el aumento de producción, citando escasez interna. “Tenemos Patriots, pero no tenemos muchos. También los necesitamos para nosotros”, dijo.

El momento es clave. Las defensas aéreas de Ucrania se habían quedado completamente sin interceptores Patriot estadounidenses a principios de julio. Rusia aprovechó la brecha con bombardeos concentrados de misiles balísticos sobre Kyiv, matando al menos a 26 personas el 6 de julio. Zelenskyy había estado presionando por la licencia durante semanas.

“Necesitamos encontrar una forma de conseguir lo más rápido posible, la mayor cantidad posible, de misiles para los sistemas Patriot”, dijo Zelenskyy en el Foro de la Industria de Defensa de la cumbre. “Esto es lo más importante”.

Lo que realmente cubre la promesa

La declaración de la OTAN dice que los 70.000 millones de euros financiarán “equipamiento militar, asistencia y entrenamiento”. No cubre apoyo humanitario o presupuestario.

Los aliados europeos y Canadá aumentaron las inversiones en defensa en 139.000 millones de dólares en 2025. La OTAN anunció 50.000 millones de euros adicionales en nuevas adquisiciones de defensa, con el secretario general Mark Rutte enfocando la cumbre en acelerar la producción industrial y eliminar barreras comerciales en defensa.

Sin embargo, las cuentas subyacentes plantean interrogantes. Italia se resistió a comprometerse con un objetivo fijo de dos años antes de aprobar finalmente el acuerdo. Y la promesa llega en un momento en que Europa enfrenta sus propias presiones económicas: altos costos energéticos, inflación y las consecuencias del conflicto entre Estados Unidos e Irán en el Golfo.

Un nuevo orden europeo

La cumbre de Ankara confirmó lo que muchos analistas habían predicho: la era del apoyo militar estadounidense a Ucrania ha terminado. Trump ha dejado claro que Ucrania es un problema europeo. La promesa de la OTAN, denominada en euros y pagada principalmente por las capitales europeas, refleja esa realidad.

La pregunta es si Europa puede sostener el esfuerzo. 70.000 millones de euros al año es una suma enorme para un continente que ha pasado décadas subfinanciando su propia defensa. Y la guerra no muestra señales de terminar. El optimismo de Trump sobre las conversaciones de paz no es compartido por las agencias de inteligencia europeas, que consideran que Rusia se está preparando para una campaña prolongada.

Zelenskyy lo expresó claramente en su discurso en la cumbre: “Todos valoramos el sistema Patriot. Es un sistema excelente. Pero las guerras actuales han demostrado que la producción actual de Patriots no es suficiente para satisfacer la creciente demanda de protección contra misiles balísticos. Eso es un hecho”.

La licencia para producir Patriots es un paso adelante. Pero una licencia no es un arma. Hasta que Ucrania pueda realmente producir los misiles, y hasta que Europa pueda entregar los fondos prometidos, las ciudades ucranianas seguirán expuestas a los bombardeos rusos. La promesa es real. La brecha entre la promesa y la entrega sigue siendo amplia.

Traducido por Alessandra

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