
OpenAI ha propuesto otorgar al gobierno de Estados Unidos una participación de hasta el 5 % en la empresa, según un informe del Financial Times, en lo que sería un acuerdo sin precedentes entre un laboratorio de IA de frontera y el Estado que lo regula.
La participación, valorada en aproximadamente 42 600 millones de dólares según la valoración estimada de OpenAI de 852 000 millones de dólares, se colocaría en una estructura de «Fondo de Riqueza Pública» que el director ejecutivo Sam Altman describió por primera vez en un documento de política de abril de 2026 titulado «Distribuyendo las ganancias de la IA». El fondo distribuiría los rendimientos, dividendos o posibles ingresos de OPI, a los ciudadanos estadounidenses, evitando el sistema de impuestos corporativos.
Una donación voluntaria de capital
La propuesta está estructurada como una donación voluntaria de capital, no como un impuesto. OpenAI emitiría o reservaría acciones para el fondo sin diluir a los inversores existentes como SoftBank. Altman ha argumentado que el marco impositivo corporativo subestima la huella social de la IA y que la distribución directa de la riqueza a través de un fondo público es un mecanismo más transparente.
Al ofrecer la participación voluntariamente, OpenAI evita el debate parlamentario estancado sobre la tributación específica de la IA y le brinda al poder ejecutivo una forma de aceptar la distribución de la riqueza sin nueva legislación. CNBC informó que las discusiones entre OpenAI y la Casa Blanca han estado en marcha durante más de un año, y funcionarios de la administración Trump estarían interesados en el modelo.
Evitando una regulación onerosa
La propuesta llega en un momento en que OpenAI enfrenta un escrutinio cada vez mayor desde múltiples direcciones. La administración Trump ha manifestado interés en participaciones accionariales en sectores estratégicos, citando su participación del 10 % en Intel como precedente. Al mismo tiempo, la empresa se prepara para una eventual salida al mercado público y enfrenta presiones de reguladores, agencias de control de exportaciones y un panorama fragmentado de políticas de IA en el Congreso.
Una participación formal del gobierno podría hacer que OpenAI parezca más sólida en Washington, reduciendo el riesgo de normas de contratación hostiles o acciones antimonopolio. Pero expertos en gobernanza han señalado el conflicto de intereses inherente a que el gobierno de EE.UU. actúe tanto como regulador como accionista. Nat Purser, director ejecutivo del Center for AI Policy, dijo a NOTUS: «El problema es que el gobierno sería accionista y regulador al mismo tiempo, lo que crea conflictos de intereses sustanciales».
Una plantilla para la industria
Si OpenAI firma el acuerdo, Altman ha indicado que espera que otros laboratorios de frontera lo sigan. Anthropic, Google DeepMind, xAI y Meta AI se enfrentarían entonces a la presión de igualar el acuerdo o explicar por qué no. Eso cambiaría fundamentalmente la arquitectura financiera de la industria de la IA, introduciendo capital público en un sector que hasta ahora ha sido financiado casi en su totalidad por capital de riesgo privado e inversión corporativa.
Las conversaciones aún son preliminares. No se ha firmado ningún acuerdo. Pero el hecho de que la propuesta haya pasado de un libro blanco de políticas a negociaciones estructuradas con la Casa Blanca indica que ambas partes ven valor estratégico en alinear el potencial económico de la IA con el Estado.
Fuentes: OpenAI floats giving Trump administration 5 percent cut of AI boom (The Verge, 2 de julio de 2026); OpenAI proposes 5% stake to Trump administration (CNBC, 2 de julio de 2026); OpenAI government stake would reset AI IPO math (Scram News, 2 de julio de 2026)
Traducido por Alessandra

