Asociaciones heterogéneas entre el tiempo de pantalla medido objetivamente y el sueño en la adolescencia temprana

La relación entre el tiempo de pantalla y el sueño en la adolescencia temprana podría ser menos directa de lo que se supone comúnmente, según un nuevo estudio que utilizó mediciones objetivas tanto del uso de pantallas como del sueño. Los hallazgos, publicados en Technology, Mind, and Behavior, sugieren que el tiempo total de pantalla está modestamente asociado con horarios de acostarse más tardíos y una mayor variabilidad del sueño día a día, pero no con medidas de calidad del sueño o sueño de recuperación.

Lo que encontraron

Los investigadores analizaron datos de 677 adolescentes gemelos comunitarios (edad promedio 13.5 años; 51 % mujeres) del Arizona Twin Project. En lugar de depender del uso de pantallas auto-reportado , que puede ser inexacto , el equipo recopiló datos de tiempo de pantalla de 24 horas extraídos directamente de los dispositivos móviles de los participantes. El sueño se evaluó mediante actigrafía, un monitor de muñeca que proporciona datos objetivos sobre el momento, la duración y la calidad del sueño durante múltiples noches.

A nivel individual, los adolescentes que acumulaban más tiempo total de pantalla se acostaban más tarde y mostraban horas de despertar y duraciones de sueño más variables de una noche a otra. Estas asociaciones se mantuvieron después de ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico y desarrollo puberal. Sin embargo, el tiempo de pantalla no se asoció significativamente con la eficiencia del sueño (el porcentaje de tiempo en cama realmente dormido), la latencia del sueño (el tiempo que toma quedarse dormido), el sueño de recuperación los fines de semana, ni el desfase social (la diferencia entre los horarios de sueño de semana y fin de semana).

En una submuestra de usuarios de Android (n=171) que proporcionaron datos detallados sobre actividades específicas en pantalla, el uso de redes sociales se asoció con horarios de acostarse más tardíos y mayor variabilidad en la duración del sueño. Los juegos móviles no mostraron ninguna asociación significativa con ningún resultado del sueño.

A nivel diario, los investigadores examinaron si el tiempo de pantalla de un adolescente en una noche determinada predecía el sueño esa misma noche. El vínculo fue débil: más tiempo de pantalla en un día dado se asoció con una hora de acostarse ligeramente más tardía esa noche, pero ninguna otra asociación a nivel diario alcanzó significación estadística.

Los autores enfatizan que las asociaciones que observaron fueron “mixtas y modestas”. Los tamaños del efecto fueron pequeños, y la mayoría de los resultados del sueño no estuvieron relacionados con el tiempo de pantalla en absoluto.

Por qué es importante

Este estudio aborda una limitación clave en la literatura existente: casi toda la investigación previa sobre tiempo de pantalla y sueño se ha basado en el uso auto-reportado de pantallas, que se correlaciona solo modestamente con el comportamiento real. Al usar datos objetivos de tiempo de pantalla de dispositivos móviles y medidas de sueño basadas en actigrafía, este estudio proporciona una imagen más precisa que la mayoría de los trabajos anteriores.

Los hallazgos no respaldan afirmaciones contundentes de que el uso moderado de pantallas en la adolescencia temprana sea ampliamente perjudicial para el sueño. El tiempo total de pantalla se asoció con el horario de sueño (acostarse más tarde) y con una mayor variabilidad noche a noche, pero no con las dimensiones del sueño que más importan para la salud y el funcionamiento diurno, como la eficiencia o la calidad del sueño.

El estudio también señala la importancia de considerar qué están haciendo los adolescentes en sus dispositivos. El uso de redes sociales, pero no los juegos móviles, se vinculó con horarios de acostarse más tardíos. Esto sugiere que diferentes tipos de participación con pantallas pueden afectar el sueño a través de mecanismos distintos, posiblemente relacionados con el contenido, la presión social o el momento de uso.

Limitaciones

El estudio tiene limitaciones importantes. La muestra se extrajo predominantemente de gemelos comunitarios no hispanos blancos (53 %) e hispanos/latinos (21 %) en Arizona, lo que puede limitar la generalización. Los datos de tiempo de pantalla provinieron solo de dispositivos móviles, por lo que no se capturó el uso de pantallas en computadoras, tabletas, televisores u otros dispositivos. La submuestra de Android fue relativamente pequeña, lo que limitó la capacidad para detectar efectos específicos de cada actividad. El diseño observacional impide conclusiones causales, y los tamaños del efecto modestos significan que incluso los hallazgos estadísticamente significativos pueden tener una relevancia práctica limitada.

Conclusión

El tiempo de pantalla en la adolescencia temprana está modestamente vinculado a horarios de acostarse más tardíos y un sueño más variable, pero no a la calidad o eficiencia del sueño. Las asociaciones son heterogéneas y varían según la dimensión del sueño y el tipo de actividad en pantalla. El estudio proporciona evidencia más sólida que la mayoría de los trabajos previos al usar medidas objetivas, pero su mensaje general es de cautela contra la exageración de los riesgos para el sueño del uso moderado de pantallas en este grupo etario. Las investigaciones futuras deberían considerar moderadores individuales y contextuales y desarrollar medidas objetivas más matizadas de la participación con pantallas.

Fuente

Clifford S, Doane LD, Lemery-Chalfant K. Heterogeneous Associations Between Objectively Measured Screen Time and Sleep in Early Adolescence. Technol Mind Behav. 2026. doi:10.1037/tmb0000203. PMID: 42375129. PMCID: PMC13313597.

Traducido por Alessandra

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