Más ojivas, mayor alcance: Francia redibuja su mapa nuclear

Francia está construyendo más armas nucleares y cambiando el mapa que deben cubrir. En marzo, el presidente Emmanuel Macron anunció una nueva doctrina que denominó disuasión hacia delante: un arsenal ampliado, una cooperación más estrecha con los aliados europeos y la capacidad de atacar desde lugares desde los que Francia nunca había lanzado antes. La pregunta ahora es qué quiere Europa de esa doctrina y qué piensa Rusia de ella.

La doctrina importa porque rompe con medio siglo de costumbre francesa. París mantuvo su disuasión estrictamente nacional, se mantuvo al margen de la planificación nuclear de la OTAN y dejó que la ambigüedad de sus intereses vitales hiciera el trabajo de disuadir. La versión de Macron se mueve hacia algo que Europa nunca ha tenido: un paraguas francés con dimensiones europeas, sostenido por más ojivas y despliegues avanzados en bases aliadas. El arsenal crece, estiman los analistas, hacia más de 300 ojivas, y con él las opciones de ataque. Francia entrenará con fuerzas aliadas y, sobre el papel, hará más visible su disuasión en el mapa europeo.

La garantía estadounidense en la que Europa se ha apoyado desde la Guerra Fría se está deshilachando de forma visible, y Rusia ha pasado la guerra en Ucrania haciendo señales con sus propias fuerzas nucleares. Al Jazeera resumió esta semana el momento en términos llanos: Washington se retira de Europa, Moscú hace alarde de su arsenal y París tiene la intención de construir más arsenal propio. El Parlamento Europeo ha elaborado un informe sobre la iniciativa, y los gobiernos europeos se la toman lo suficientemente en serio como para sumarse: en junio, Noruega se convirtió en el noveno país en entrar en cooperación nuclear con Francia.

Bajo la doctrina hay preguntas difíciles. La primera es la credibilidad. Los analistas señalan que incluso con los arsenales francés y británico combinados, el escenario realista de una ofensiva rusa rápida contra los países bálticos plantearía a Europa opciones terribles, y la opción de la doctrina de una última advertencia nuclear limitada conlleva el riesgo de una escalada que nadie puede controlar. Un paraguas francés no es un paraguas estadounidense. Es más pequeño, es nacional en su núcleo, y el dedo en el gatillo sigue siendo francés, sean cuales sean las banderas europeas pintadas en los ejercicios.

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La segunda pregunta es hacia qué construye realmente Francia. Más ojivas y bases avanzadas pueden leerse como un auténtico elemento de disuasión europeo, o como una cobertura para París frente a una América que ya no garantiza a sus aliados, o como ambas cosas a la vez. Los sucesivos presidentes franceses han dicho que sus intereses vitales se extienden a Europa, sin decir jamás hasta dónde. La disuasión hacia delante es la misma ambigüedad, pero con un mapa.

La palabra «hacia delante» es la pista. La disuasión que debe llegar más allá del suelo francés para ser creíble necesita más ojivas, más formas de lanzarlas y socios dispuestos a alojar o entrenar con las fuerzas que las portan. La decisión de Noruega en junio, el noveno acuerdo de este tipo, sugiere que la oferta se está aceptando a pequeños pasos. Que los aliados más pequeños vean la garantía francesa como un complemento de la estadounidense o como un sustituto de ella es una pregunta que cada capital responderá por sí misma, y la respuesta decidirá si esta doctrina se convierte en el paraguas de Europa o solo en un paraguas francés más grande.

Lo que no es ambiguo es la dirección. La dependencia de Europa de la disuasión ampliada estadounidense está condicionando todos los debates de defensa del continente, y Francia es la única potencia del continente que gasta realmente en construir una alternativa. La doctrina se pondrá a prueba de la única manera en que se ponen a prueba las doctrinas: viendo si Rusia cambia sus cálculos y si Europa cambia los suyos. Un mapa de dónde puede atacar Francia es fácil de dibujar. La confianza es más difícil de dibujar, y no se puede imprimir en un libro blanco de defensa.

Traducido por Alessandra

Fuentes

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