Los antibióticos de último recurso están fallando a los niños enfermos y las líneas de tendencia apuntan a 2035

La resistencia a los antibióticos se ha contado casi siempre como una historia de adultos: el argumento era que los niños tienen sistemas inmunitarios robustos y una exposición más breve, de modo que la crisis podía esperar. Un nuevo estudio publicado en JAMA Pediatrics, basado en más de 106.000 aislamientos bacterianos de niños de 82 países recogidos a lo largo de 19 años, señala que esa tranquilidad es infundada: la resistencia está aumentando en las infecciones pediátricas de todos los continentes, y en los niños más enfermos lo hace con mayor rapidez.

El análisis, dirigido por investigadores de la Universidad de Sídney, el Murdoch Children’s Research Institute y la Universidad China de Hong Kong, examinó aislamientos de niños de 0 a 18 años recogidos entre 2004 y 2022. Más de un tercio de todos los aislamientos eran resistentes al menos a un antibiótico de primera línea, o de la categoría Access; aproximadamente uno de cada cinco, a fármacos Watch de segunda línea; y uno de cada ocho, a fármacos Reserve, los antibióticos de último recurso que la medicina reserva para las infecciones que resisten a todo lo demás.

Las líneas de tendencia

La resistencia aumentó en todas las regiones del mundo durante el periodo de estudio. La brecha entre países ricos y pobres, casi invisible en 2004, se ha convertido en un abismo. En los países de ingresos altos, la resistencia a los fármacos de primera línea cayó del 48 % al 29 %, mientras que la resistencia a los de último recurso subió del 9 % al 25 %; en los países de ingresos bajos, la resistencia de primera línea se mantuvo en el 47 %, mientras que la resistencia Watch pasó del 16 % al 48 % y la Reserve, del 4 % al 37 %.

Las cifras más alarmantes proceden de los cuidados intensivos. Entre los niños ingresados en UCI, la resistencia a los antibióticos Watch se duplicó con creces, del 15 % al 33 %, y la resistencia a los antibióticos Reserve se triplicó con creces, del 9 % al 32 %. En 2022, la resistencia Watch en UCI alcanzó el 56 % entre los niños más pequeños de los países de ingresos bajos, frente al 26 % en los países de ingresos altos. La resistencia a los fármacos de último recurso también aumentó en los servicios de urgencias, del 2 % a aproximadamente el 20 %, una evidencia, según argumentan los autores, de que las infecciones muy resistentes ya no se limitan a los cuidados intensivos y podrían estar propagándose por las comunidades.

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Los patógenos que más preocupan son los gramnegativos. Acinetobacter baumannii mostró la resistencia global más alta, con más del 55 % de las muestras resistentes a todas las categorías de antibióticos en 2022. Las especies de Klebsiella presentaron el aumento de resistencia más rápido, sobre todo a las cefalosporinas de tercera y cuarta generación y a los carbapenémicos, los fármacos que se supone que constituyen la última línea. Una excepción alentadora: la resistencia de Staphylococcus aureus a los fármacos de primera línea disminuyó en todas las regiones salvo en el Sudeste Asiático, algo que los autores atribuyen a décadas de programas de control de infecciones por SARM.

Proyecciones hasta 2035

El estudio proyecta la evolución de estas trayectorias. Se espera que la resistencia a los carbapenémicos en Klebsiella aumente hasta el 35 % en 2035, y en A. baumannii hasta el 82 %, frente al 15 % y el 51 % actuales. Se prevé que el Sudeste Asiático sea la región más afectada, con un 84 % de resistencia Watch en 2035. Los autores se cuidan de presentarlas como escenarios de advertencia, no como resultados inevitables, extrapolaciones que presuponen que las tendencias actuales continúen sin cambios importantes de política.

Las causas son estructurales. En muchos países de ingresos bajos, los antibióticos se consiguen sin receta, a veces en los mercados; las carencias de saneamiento amplifican la propagación. Los niños disponen de menos opciones antibióticas de partida, y las formulaciones pediátricas de los nuevos fármacos se retrasan de forma crónica. El problema es además invisible: como los niños que superan el periodo neonatal suelen combatir las infecciones, el daño se acumula en silencio, en casos de sepsis, neumonías y estancias hospitalarias más largas.

Por qué esto importa

Lo que está en juego se mide en vidas. El análisis de la Carga Global de Enfermedad de 2021 estimó que unas 840.000 muertes de niños menores de cinco años estuvieron asociadas a la resistencia a los antimicrobianos en ese año, una cifra inferior a los 2,29 millones de 1990, gracias a las vacunas y a una mejor atención, pero todavía enorme. Los trabajos anteriores del mismo equipo estimaron que más de 3 millones de niños murieron por infecciones relacionadas con la RAM en 2022. La tensión es la historia: la mortalidad infantil por infecciones resistentes ha ido cayendo, pero las tasas de resistencia en los niños más enfermos están subiendo, una mecha encendida para la próxima generación de la medicina pediátrica.

Los autores recomiendan tratar la administración prudente de antibióticos como parte de un sistema, la prevención mediante la vacunación, el control de infecciones, el diagnóstico oportuno y el acceso a la atención, en lugar de una última línea de defensa aislada, y piden formulaciones adaptadas a la infancia y directrices revisadas para el tratamiento de primera línea, dado que los fármacos de primera línea fallan con tanta frecuencia hoy en día. Han creado un panel público gratuito, AMR in Kids, para explorar los datos por país, patógeno y clase de fármaco. Los datos son imperfectos, una red de vigilancia hospitalaria y no un censo de población, pero uno de los autores señaló que los niños no pueden esperar a que existan datos perfectos.

Traducido por Alessandra

Fuentes

  • Hu, Y.J., Qiu, H., Harwell, J.I., Bryant, P.A. “Childhood Antimicrobial Resistance With Global Forecasts.” JAMA Pediatrics, published online July 20, 2026. DOI: 10.1001/jamapediatrics.2026.2808
  • Global Burden of Disease 2021 AMR analysis, The Lancet (2024)
  • CIDRAP, July 2026; Healio, July 31, 2026; MCRI press release, July 20, 2026
  • Live Science, August 5, 2026
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