Un día de aviso podría bastar para desintegrar un asteroide entrante, según las simulaciones

El asteroide 2023 NT1 pasó el 13 de julio de 2023 a una distancia de la Tierra de aproximadamente una cuarta parte de la distancia a la Luna, y los astrónomos no lo vieron hasta dos días después del sobrevuelo. Ese paso cercano se ha convertido en la base de un estudio de modelización que pone a prueba qué podría hacer realmente la defensa planetaria con tan poco margen de aviso. Las simulaciones, publicadas en The Astrophysical Journal (2025) y actualizadas en arXiv en julio de 2026, sugieren que una amenaza como el 2023 NT1 podría desintegrarse con una interceptación un día o menos antes del impacto, lo que reduciría los daños esperados en tierra a un nivel mínimo o nulo.

El estudio es obra de un equipo dirigido por Brin Bailey, Alexander N. Cohen y Philip Lubin, de la Universidad de California en Santa Bárbara, con colegas de Sandia, Los Alamos y NASA Ames. Aplica al caso concreto del 2023 NT1 un concepto de defensa planetaria llamado Pulverize It (PI), un estudio de fase II del programa NASA Innovative Advanced Concepts (NIAC). El asteroide en sí no supone ningún peligro: el 16 de septiembre de 2023 el sistema Sentry del JPL lo retiró de su página de riesgo de impacto después de que observaciones adicionales descartaran una futura colisión. El artículo modeliza una versión hipotética de los hechos en la que el asteroide golpeó la Tierra el 13 de julio en lugar de pasar de largo sin llegar a impactar.

De haber impactado, las consecuencias habrían dependido de su tamaño, que sigue siendo incierto. Las observaciones acotan su diámetro a un rango de entre 26 y 58 m, con una estimación más probable de 34 m basada en la distribución de frecuencias de tamaños de los objetos cercanos a la Tierra (NEO). Suponiendo un cuerpo esférico de 34 m con una densidad uniforme de 2,6 g/cm³ y una velocidad de impacto de 15,59 km/s, los autores estiman que una colisión habría liberado unos 1,5 Mt de energía, aproximadamente tres veces la explosión atmosférica de Cheliábinsk de 2013. Ese evento, causado por un asteroide de 18 m, hirió a más de 1.600 personas y dañó más de 7.000 edificios.

El escaso margen de aviso es el quid de la cuestión. La mayor parte del trabajo en defensa planetaria se centra en asteroides detectados con años o décadas de antelación a un posible impacto, lo que deja tiempo para una misión de desviación como la DART de la NASA. Pero los asteroides más pequeños, que son las amenazas más frecuentes, están mal vigilados: a septiembre de 2024 los autores citan estimaciones según las cuales se ha descubierto alrededor del 94% de los asteroides cercanos a la Tierra de más de 1 km, frente a aproximadamente el 44% de los de más de 140 m. Los objetos por debajo de ese tamaño, una población estimada en casi tres mil millones, son en su mayoría desconocidos. El 2023 NT1 demostró esa laguna: fue descubierto con el telescopio ATLAS-Sutherland de Sudáfrica el 15 de julio de 2023, dos días después de su máxima aproximación, hacia las 10:13 TDB, lo que significa que ya había pasado junto a la Tierra cuando los astrónomos lo advirtieron.

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Pulverize It sigue una vía distinta a la desviación. En lugar de empujar al asteroide hacia una nueva órbita, el concepto se apoya en una disrupción robusta e intencionada: un conjunto de penetradores cinéticos hiperveloces impacta contra el cuerpo y lo hace añicos, generando muchos fragmentos pequeños, normalmente de menos de 10 m. Con un aviso largo, la nube de fragmentos no llega a alcanzar la Tierra. En el «modo terminal» estudiado aquí, la interceptación se produce horas o días antes del impacto y los fragmentos entran en la atmósfera como una serie dispersa de explosiones atmosféricas, repartiendo la energía del asteroide en el tiempo y en el espacio en lugar de concentrarla en un único evento.

El equipo simuló la interceptación con el código de hidrodinámica ALE3D del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, modelizando el asteroide como un montón de escombros: bloques esféricos de 0,5 a 8 m de diámetro incrustados en un aglutinante débil, con resistencias elegidas de forma conservadora, de alrededor de 1 Pa en el aglutinante a 250-500 MPa para los bloques más duros, similares al acero y al titanio. El penetrador es un cilindro de tungsteno con una relación entre longitud y diámetro de 10:1, y los escenarios suponen una velocidad de aproximación de unos 20 km/s, que, según los autores, está al alcance de los vehículos de lanzamiento actuales, como el Falcon 9.

Para un asteroide de 20 m, un único penetrador con una masa idealizada de 100 kg (137,4 kg en la simulación) suministró una energía de impacto específica de unos 1.309 J/kg, más de 13 veces el límite de 100 J/kg que se asocia convencionalmente a la disrupción catastrófica. El fragmento medio medía alrededor de 1 m de diámetro y tenía una velocidad de 9,3 m/s, unas mil veces la velocidad de escape del asteroide, por lo que los pedazos no volverían a unirse. El fragmento más grande medía 4,3 m. Para un análogo de 50 m, tanto un único penetrador de 500 kg como un conjunto de cinco penetradores de 100 kg lograron la disrupción, y el penetrador único transfirió a los fragmentos más del doble de energía cinética.

La cuestión clave de una interceptación terminal es qué llega al suelo. Los autores fijaron dos umbrales de daño: 200 kJ/m² de energía óptica, el punto en el que hojas y papel pueden arder, y 3 kPa de sobrepresión acústica, asociada a la rotura de ventanas residenciales. Después ejecutaron más de 100 escenarios de amenaza variando el diámetro del asteroide, su densidad, el ángulo de entrada, el número de fragmentos y el momento de la interceptación, y los contrastaron con esos umbrales utilizando el valor del 1% de la distribución acumulada: el nivel que se supera solo en el 1% de las ubicaciones en tierra.

Para el caso probable de 34 m, una interceptación con un día de antelación y 1.000 fragmentos mantiene los valores del 1% en 3,5 kJ/m² de energía óptica y 0,5 kPa de sobrepresión, unas 60 y 6 veces por debajo de los umbrales respectivos. Una interceptación 12 horas antes del impacto sigue dando niveles aceptables, de unos 9,0 kJ/m² y 0,8 kPa. Incluso para la estimación superior de 58 m, una interceptación con un día de antelación y 1.000 fragmentos se mantiene por debajo del umbral, con 28,7 kJ/m² y 1,2 kPa. Los análogos metálicos densos, de 6 g/cm³, se acercan más a los límites: un caso de 58 m fragmentado en 4.000 piezas un día antes del impacto produce 105 kJ/m² y 2,6 kPa, cifra que baja a 35,0 kJ/m² y 1,6 kPa con una interceptación con dos días de antelación. La comparación sin mitigación es contundente: un asteroide de 34 m sin fragmentar produciría valores del 1% de 357 kJ/m² y 5,0 kPa, y uno de 58 m, de unos 6.500 kJ/m² y 21 kPa, ambos por encima de los umbrales.

El artículo también contrasta la masa de lanzamiento necesaria. Desviar un asteroide de 26 m con un día de aviso requeriría unas 200 toneladas métricas de nave desviadora en supuestos conservadores, o unas 3.000 toneladas métricas para el caso de 58 m; la fragmentación de las mismas amenazas podría lograrse con un único penetrador de 100 kg. Los autores advierten de que el método no ha sido probado: la estructura interna de los asteroides tipo montón de escombros es poco conocida y se modeliza de forma especulativa, y el enfoque no se ha puesto a prueba fuera de las simulaciones. Defienden una defensa por capas que combine la desviación para los márgenes de aviso largos y la fragmentación para los cortos, y señalan la cuestión sin resolver de si un impacto previsto sobre tierra deshabitada debería mitigarse siquiera.

Traducido por Alessandra

Fuentes

1. Bailey, B., Cohen, A. N., Egan, S., Lubin, P., Xu, R., Boslough, M., Robertson, D. K., Silber, E. A., Sagert, I., Korobkin, O., Sjoden, G. “Evaluating Short-Warning Mitigation via Intentional Robust Disruption of a Hypothetical Impact of Asteroid 2023 NT1.” arXiv:2310.13112 (v5, 2026-07-30); The Astrophysical Journal (2025), vol. 981, pp. 181-197, DOI 10.3847/1538-4357/adb289. https://arxiv.org/abs/2310.13112

2. Ficha de arXiv para 2310.13112: historial de envío, referencia de la revista, licencia. https://arxiv.org/abs/2310.13112

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