El comercio de la amistad: el rescate del yen por Trump y la alianza detrás de las cifras

El presidente Trump tiene una explicación de por qué Estados Unidos gastó miles de millones en apoyar al yen japonés, y no se trata de los tipos de cambio. Consultados a bordo del Air Force One sobre por qué Washington se había sumado a Tokio en la compra de yenes, Trump dijo que era porque los dos países tienen una buena relación, que Japón quería un poco de ayuda con su moneda debilitada y que Estados Unidos siempre está para Japón. Añadió un comentario característico sobre Pearl Harbor y luego calificó la operación como una señal de amistad.

La declaración fue notable por lo que omitió. La intervención cambiaria es una de las herramientas más delicadas de la economía internacional, y la intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón es tan rara que la última operación conjunta de compra de yenes ocurrió en 1998. Para llevarla a cabo el viernes, la Fed de Nueva York vendió euros y compró yenes por cuenta del Tesoro, un paso poco frecuente y que la administración no ha explicado en detalle. La respuesta de Trump, reducida a lo esencial, fue que los amigos ayudan a los amigos.

La mecánica detrás del sentimiento

La intervención fue confirmada por ambos gobiernos el lunes. La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, dijo que Japón compró yenes junto con el Tesoro estadounidense, que la medida conjunta había calmado lo que calificó de negociación desordenada y excesivamente volátil de la moneda, y que Tokio no dudaría en actuar de nuevo junto con Washington. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las acciones cambiarias coordinadas habían contrarrestado los movimientos desordenados del yen, señaló la seguridad económica y la alianza entre Estados Unidos y Japón como las razones, y se comprometió a que Washington se sumaría a futuras operaciones sin dudarlo.

La escala fue considerable. La moneda había tocado 163,24 por dólar en julio, su nivel más débil desde 1986, y las estimaciones de la intervención van de 6 a 8,45 billones de yenes, es decir, de 37.000 a 53.000 millones de dólares, según la fuente. La operación revirtió una caída impulsada por la brecha entre las tasas de interés estadounidenses y japonesas, por los precios del petróleo y por una salida constante de capital japonés hacia activos en dólares.

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Qué significa la amistad en este contexto

El encuadre político importa porque la economía no es sentimental. Japón es el mayor tenedor extranjero de bonos del Tesoro de Estados Unidos, con aproximadamente 1,1 billones de dólares en deuda estadounidense. Un yen en caída libre empuja al alza los rendimientos japoneses y encarece el propio endeudamiento de Estados Unidos, porque Tokio paga la intervención liquidando activos extranjeros, y el activo más líquido que posee son los bonos del Tesoro estadounidense. Washington tenía un interés financiero directo en estabilizar el yen, y Trump lo reconoció, diciendo que Estados Unidos se beneficiaría de la operación y que esta ayudaba a la economía mundial.

Esa es la alianza detrás de las cifras. Japón necesita la cooperación estadounidense para defender su moneda, y Estados Unidos necesita que Japón siga teniendo su deuda y mantenga estables sus propios mercados. La intervención fue una transacción vestida de gesto, que es como suelen funcionar las alianzas. Lo que hizo notable a esta fue la transparencia: un presidente que califica una operación cambiaria como una señal de amistad, y una ministra de Finanzas que la califica como la culminación de una alianza cambiaria.

El precio de la señal

La intervención tiene costos para ambas partes. Para Japón, la operación compró tiempo, pero las presiones subyacentes sobre el yen persisten, y las subidas de tasas del Banco de Japón no han sido suficientes para revertir la caída de la moneda. Para Estados Unidos, sumarse a la intervención ata la credibilidad del Tesoro al yen y plantea preguntas sobre qué ocurrirá cuando la próxima intervención sea necesaria, porque los mercados cambiarios tienen una manera de poner a prueba la determinación.

También hay una lectura política interna. Trump ha pasado años acusando a los socios comerciales de manipular monedas, Japón entre ellos, y el propio informe cambiario de su administración mantuvo a Tokio en su lista de vigilancia. El mismo presidente que se quejó de la debilidad del yen ahora ha intervenido para apuntalarlo, y su explicación es la amistad. Los mercados notarán la contradicción, y también la notarán los aliados a quienes se les ha dicho durante años que Estados Unidos no hace esto.

El yen se fortaleció tras la intervención, el dólar cayó y los dos gobiernos señalaron que volverían a actuar juntos si fuera necesario. Sea lo que sea que valió la señal de amistad en términos de sentimiento, valió decenas de miles de millones de dólares en acción. Ese es el precio real del gesto y la medida real de la alianza.

Fuentes

Traducido por Alessandra

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