
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votó por unanimidad el miércoles a favor de prorrogar las sanciones contra los grupos armados que operan en la República Centroafricana, renovando un régimen que congela activos, prohíbe viajes y restringe el suministro de armas a los combatientes de las milicias que continúan desestabilizando el país.
La resolución extiende las medidas hasta el 31 de julio de 2027, una renovación por un año que refleja lo que el Consejo describió como un panorama mixto. Bangui ha logrado avances reales en gobernanza democrática y autoridad estatal en los últimos años. Sin embargo, el Consejo de Seguridad advirtió que los grupos armados y las redes transfronterizas de armas siguen siendo una amenaza, especialmente en las regiones fronterizas del país.
El embajador francés, Jerome Bonnafont, declaró antes de la votación que se habían logrado avances significativos pero subrayó que la situación de seguridad sigue siendo frágil. A su juicio, era responsabilidad de la ONU apoyar a la República Centroafricana en su lucha contra los grupos armados y las personas que continúan amenazando la estabilidad.
El propio embajador de la República Centroafricana ante la ONU, Marius Aristide Hoja Nzessioue, planteó el problema de manera más directa. Preguntó quién financia las redes de milicias y quién se beneficia de ellas, cuestiones que describió como el centro de la eficacia de las sanciones. Advirtió que, sin identificar los mecanismos que alimentan a estos grupos, existe el riesgo de reproducir el ciclo en el que los grupos armados son sancionados, ven su capacidad temporalmente reducida y luego se rearman mediante nuevas cadenas de suministro.
Su planteamiento apunta a una frustración de larga data con los regímenes de sanciones de la ONU en general: castigan a los combatientes pero rara vez a los proveedores. Nzessioue instó a todas las partes a cumplir estrictamente las sanciones y subrayó la importancia de identificar el origen de las armas.
La República Centroafricana ha estado atrapada en ciclos de conflicto armado durante más de una década. Una misión de mantenimiento de la paz de la ONU, la MINUSCA, opera en el país con miles de efectivos, pero los grupos de milicias continúan controlando grandes partes del territorio, especialmente en el este y el norte. Los flujos transfronterizos de combatientes y armas procedentes de países vecinos han socavado repetidamente los esfuerzos para estabilizar el país.
La votación del miércoles mantiene vigente el marco de sanciones. Si ello rompe el ciclo que describió Nzessioue es una cuestión diferente.
Traducido por Alessandra

