
En los últimos meses de 2019, el mundo no tenía idea de que estaba a punto de ser sorprendido. Mientras el SARS-CoV-2 comenzaba su propagación silenciosa en Wuhan, la comunidad científica global operaba casi a ciegas para entender qué virus circulaban en la vida silvestre y cuáles de ellos portaban las llaves moleculares para desbloquear las células humanas. La infraestructura de vigilancia simplemente no existía.
Ahora, un estudio emblemático publicado en Nature Communications revela exactamente el tipo de sistema de detección que faltaba. Al muestrear sistemáticamente 1.462 murciélagos durante tres años en la provincia camboyana de Steung Treng, un equipo internacional de investigación ha producido 33 genomas completos de sarbecovirus e identificado cuatro linajes virales novedosos, dos de los cuales portan proteínas de espiga que ya pueden unirse al receptor ACE2 humano. El estudio, financiado por el proyecto BCOMING bajo Horizon Europe, la ANR francesa, HERA DURABLE y el programa NIH PICREID, sirve tanto como un avance científico como un recordatorio aleccionador de lo cerca que podría estar la próxima pandemia.
“Es precisamente este tipo de vigilancia sistemática y longitudinal en las interfaces de alto riesgo entre animales y humanos lo que el mundo necesitaba antes de 2019”, escriben los autores, y los datos los respaldan. La referencia DOI es 10.1038/s41467-026-75954-1.
El Menagerie Viral de Steung Treng
La provincia de Steung Treng, una región remota en el noreste de Camboya donde el río Mekong se encuentra con el bosque tropical denso, alberga una biodiversidad extraordinaria de murciélagos. El estudio se centró en los murciélagos de herradura del género Rhinolophus, el mismo grupo ampliamente reconocido como el reservorio ancestral del linaje del SARS-CoV-2. Durante tres años, el equipo atrapó y muestreó murciélagos, aplicando tanto la secuenciación metatranscriptómica, una lectura imparcial de todo el ARN presente en una muestra, como la secuenciación dirigida de amplicones para capturar genomas virales completos con alta fidelidad.
El trabajo dio sus frutos de manera espléndida. El equipo reconstruyó 33 genomas completos de sarbecovirus que se agrupan en cuatro grupos filogenéticos distintos, cada uno asociado con una especie diferente de Rhinolophus. Esto no es una instantánea; es un retrato vivo de la evolución viral desarrollándose en tiempo real. Los datos muestran que estos linajes no son estáticos. Están migrando y recombinándose en distancias y escalas de tiempo notablemente cortas, reorganizando su material genético de maneras que podrían producir rápidamente nuevas formas variantes.
Este hallazgo tiene una importancia práctica inmediata. La recombinación entre coronavirus que co-circulan ha sido una fuerza impulsora en la aparición tanto del SARS-CoV-1 como del SARS-CoV-2. Observar este proceso en murciélagos camboyanos significa que los científicos pueden ver los ingredientes crudos de la aparición de una pandemia mezclándose en la naturaleza.
La Llave ACE2
Dos de los cuatro grupos virales novedosos se destacaron de inmediato. Sus dominios de unión al receptor (RBD), la parte de la proteína de espiga que contacta físicamente con las células huésped, mostraron una alta similitud estructural con el RBD del propio SARS-CoV-2. Eso solo fue suficiente para generar preocupación, pero el equipo fue un paso más allá.
Construyeron pseudovirus: partículas virales no replicativas que muestran las proteínas de espiga de estos novedosos sarbecovirus de murciélago en su superficie. Cuando expusieron estos pseudovirus a células humanas cultivadas que expresaban el receptor ACE2, las espigas funcionaron. Los pseudovirus lograron entrar, demostrando que estos coronavirus de murciélago tienen la capacidad molecular de infectar células humanas en este momento, sin requerir pasos evolutivos intermedios.
El ensayo de pseudovirus es lo más cercano que tienen los científicos a una prueba funcional de potencial zoonótico sin manipular virus vivo. Responde la pregunta crítica: ¿puede la espiga viral usar realmente la puerta ACE2 humana? Para dos de los cuatro grupos novedosos, la respuesta es sí.
Esto no significa que una pandemia causada por uno de estos virus sea inminente. Muchos otros factores determinan si un virus de murciélago puede propagarse eficientemente entre los humanos, incluyendo la capacidad de evasión inmune, la cinética de replicación y la capacidad de transmitirse a través de gotitas respiratorias. Pero el paso de unión a ACE2 es posiblemente el requisito molecular más importante, y estos virus de murciélago camboyanos ya superan ese obstáculo.
Un Plan de Vigilancia
Lo que hace que el estudio sea genuinamente un cambio de paradigma no es un hallazgo único, sino la prueba de concepto que representa. El equipo de investigación no tropezó con estos virus por accidente. Fueron a una región geográfica específica, identificaron especies de murciélagos de alto riesgo y realizaron un muestreo sistemático y sostenido durante múltiples años. Combinaron la metatranscriptómica con la secuenciación de amplicones para maximizar la recuperación de genomas. Realizaron ensayos funcionales para evaluar el riesgo de transmisión. Y utilizaron los datos genómicos resultantes para rastrear cómo estos virus se mueven y evolucionan a través del espacio y el tiempo.
Este es exactamente el tipo de sistema de radar de pandemias que los expertos en salud pública han estado solicitando desde el COVID-19. Pero en 2019, los esfuerzos de vigilancia comparables eran fragmentarios, con fondos insuficientes y raramente conectados con la evaluación funcional de riesgos. El contraste es marcado.
Antes de que emergiera el SARS-CoV-2, los virólogos sabían que los murciélagos de herradura albergaban una vasta diversidad de coronavirus relacionados con el SARS. Un estudio de 2017 en la provincia china de Yunnan había identificado virus en una sola cueva que contenía todos los componentes genéticos del SARS-CoV-2. Pero nadie estaba ejecutando programas de vigilancia a gran escala y de varios años en el sudeste asiático. Nadie estaba construyendo pseudovirus para probar si los nuevos RBD de murciélago podían unirse al ACE2 humano. Nadie estaba integrando la epidemiología genómica con la validación funcional y el seguimiento espacial. La ciencia existía en rincones dispersos, pero la infraestructura para conectar los puntos no existía.
Lo Que Viene Después
El estudio de murciélagos camboyanos presenta un argumento convincente de que esta infraestructura ahora puede construirse. Los autores piden explícitamente una vigilancia continua en las interfaces de alto riesgo entre animales y humanos. El proyecto BCOMING, bajo el cual se realizó este trabajo, está diseñado precisamente para construir dicho marco, vinculando el descubrimiento de patógenos en puntos críticos de biodiversidad con la planificación de la preparación para pandemias.
Pero construir el radar es solo el primer paso. Mantenerlo en funcionamiento requiere financiamiento internacional sostenido, desarrollo de capacidad local y voluntad política. El estudio fue apoyado por una sopa de letras de agencias de financiamiento europeas y estadounidenses: BCOMING (subvención Horizon Europe 101059483), RhinoKHoV, ZooCoV (ANR-20-COVI-000), HERA DURABLE y el programa NIH PICREID (U01AI151758). Estas colaboraciones demuestran lo que es posible cuando las redes de investigación abarcan continentes, pero también resaltan la fragilidad de depender de financiamiento de proyectos a corto plazo para lo que debería ser una capacidad de vigilancia permanente.
Para la gente de Steung Treng y para la comunidad global, lo que está en juego difícilmente podría ser mayor. Los murciélagos del noreste de Camboya no albergan una amenaza distante y teórica. Portan virus que ya han pasado la prueba molecular más crítica para la infección humana. Los datos genómicos y funcionales están ahora en mano. La pregunta es si el mundo actuará sobre ellos de manera diferente a como lo hizo con las advertencias anteriores que no fueron atendidas antes de 2019.
El estudio publicado hoy en Nature Communications (DOI: 10.1038/s41467-026-75954-1) es de acceso abierto bajo una licencia CC BY 4.0, gratuito para que cualquier persona lo lea, comparta y desarrolle. Ese compromiso con la transparencia es en sí mismo un modelo de cómo debería funcionar la ciencia de pandemias. Los datos son públicos. Los métodos son reproducibles. Los virus están mapeados. El resto depende de nosotros.
Traducido por Alessandra
Nota: Basado en reportajes de Nature Communications (junio de 2026) y materiales del proyecto BCOMING.

