
Rusia lanzó su mayor ataque con misiles balísticos contra Kiev desde el inicio de la invasión, golpeando la capital ucraniana con una andanada que aprovechó la grave escasez de municiones antiaéreas Patriot del país.
El ataque, reportado por funcionarios ucranianos el domingo, subraya una vulnerabilidad creciente en la red de defensa aérea de Ucrania. Los misiles balísticos son más difíciles de interceptar que los misiles de crucero, y el suministro ucraniano de interceptores Patriot, el único sistema capaz de derribarlos de manera confiable, se ha ido reduciendo mientras los aliados occidentales luchan por mantenerse al ritmo del consumo.
Ucrania ha estado advirtiendo a sus socios durante meses que la escasez de Patriot estaba creando una brecha peligrosa. Rusia parece haber tomado nota. La magnitud de la andanada del domingo fue descrita por los funcionarios como la mayor salva de misiles balísticos dirigida a la capital en toda la guerra.
Los objetivos específicos y las cifras de víctimas aún estaban siendo evaluados mientras los equipos de emergencia trabajaban entre los escombros. Pero la elección del arma y el objetivo habla por sí sola: Rusia está atacando lo que Ucrania menos puede permitirse defender.
Los misiles balísticos viajan a velocidades hipersónicas y siguen una trayectoria muy curva que los hace mucho más difíciles de rastrear e interceptar que los misiles de crucero subsónicos que Rusia ha utilizado en ataques masivos anteriores. Cada interceptor Patriot Advanced Capability-3 cuesta aproximadamente 4 millones de dólares, y Ucrania los ha estado consumiendo a un ritmo que supera el reabastecimiento.
El ataque se produce en un momento en que Ucrania está bajo presión en múltiples frentes. Su ministro de Defensa fue recientemente destituido, lo que provocó indignación entre los soldados en las líneas del frente. Los ataques con drones contra la logística rusa le han dado a Ucrania victorias tácticas, como el ataque a los almacenes de Wildberries que mató a ocho personas, pero Rusia conserva la capacidad de infligir destrucción masiva en ciudades ucranianas a distancia, con armas que Ucrania no puede detener.
La andanada del domingo es un recordatorio de que la trayectoria de la guerra no solo está determinada por drones y operaciones especiales. Rusia todavía tiene un profundo arsenal de misiles balísticos, la disposición a usarlos contra centros de población civil y la comprensión de que la capacidad de Ucrania para defender su propio cielo se está agotando.
Traducido por Alessandra

