
Los iraníes sufren apagones rotativos durante una ola de calor veraniega, mientras una red eléctrica ya debilitada por años de desinversión recibe impactos directos de ataques aéreos estadounidenses.
El Ministerio de Energía reconoció por primera vez esta semana que los ataques estadounidenses habían golpeado “infraestructura eléctrica” en provincias del sur, emitiendo un llamado urgente a reducir el consumo. El sábado, medios estatales iraníes reportaron que los ataques habían dañado una planta de electricidad y desalinización en la provincia de Hormozgan, cortando el suministro de agua a varias aldeas al oeste de la ciudad portuaria de Yask.
Para los iraníes comunes, el resultado es una crisis diaria agotadora que se superpone a la guerra. En Teherán y otras grandes ciudades, los apagones programados dejan a hogares y empresas sin electricidad durante horas. En el sur, donde las temperaturas superan regularmente los 45°C, la combinación de falta de electricidad y aire acondicionado es una emergencia sanitaria.
La red eléctrica ya estaba en mal estado antes de la guerra. La desinversión crónica, las sanciones y una brecha creciente entre la capacidad de generación y la demanda hacían que los apagones rotativos ya fueran una característica de los veranos iraníes. La guerra lo ha empeorado drásticamente. El CENTCOM de EE.UU. ha confirmado ataques contra “infraestructura logística militar”, pero los daños a la red civil aumentan, ya sea como daño colateral o por diseño.
El gobierno iraní ha ordenado el cierre de oficinas en al menos 15 provincias para reducir el consumo. Los hospitales funcionan con generadores de respaldo. La presión del agua se ha reducido en todo Teherán mientras los niveles de los embalses bajan durante lo que los medios iraníes describen como la peor sequía en un siglo.
Irán ha respondido atacando a su vez infraestructura regional. Golpeó una planta eléctrica y de desalinización kuwaití el 18 de julio, el segundo ataque de este tipo contra Kuwait en 48 horas, en lo que parece ser un ojo por ojo directo: ustedes atacan nuestra electricidad y agua, nosotros atacamos las suyas. Alrededor del 90% del agua potable de Kuwait proviene de la desalinización.
La crisis del estrecho de Ormuz es la noticia principal. Pero hay una catástrofe más silenciosa que se desarrolla dentro de Irán: una población civil que pierde lentamente el acceso a la electricidad, al agua limpia y a las condiciones básicas de la vida moderna, todo porque una guerra que sus líderes comenzaron y sus enemigos escalaron no muestra señales de terminar.
Traducido por Alessandra

