Trump reunió a su equipo de seguridad nacional para discutir una masiva nueva ofensiva contra Irán

El presidente reunió a su equipo de seguridad nacional para discutir una ofensiva más amplia dirigida a los activos estratégicos de Irán. Los ataques contra las defensas costeras fueron solo el comienzo.

El presidente Trump celebró una reunión en la Sala de Situaciones el 15 de julio para discutir planes de una nueva ofensiva masiva en Irán que sería de mayor alcance que la campaña actual en el estrecho de Ormuz, según tres fuentes con conocimiento de la reunión.

El cambio de estrategia es significativo. Hasta ahora, los ataques estadounidenses se han centrado en los sistemas de defensa costera iraníes, los sitios de misiles y drones, y las capacidades navales, objetivos militares directamente relacionados con la lucha por el control del estrecho de Ormuz. La nueva fase planificada apuntaría a los activos estratégicos de Irán: la infraestructura que sustenta la capacidad de funcionamiento del régimen.

Axios informó que la nueva ofensiva tendría como objetivo forzar al régimen iraní a capitular en temas clave, incluida la reapertura del estrecho de Ormuz y el futuro del programa nuclear de Irán. Trump ya ha amenazado con atacar puentes y centrales eléctricas si Irán no acepta un acuerdo en un plazo determinado.

La reunión en la Sala de Situaciones refleja una guerra que se expande en lugar de disminuir. Trump anunció que abandonaba los planes de cobrar una tarifa del 20 % a los barcos que cruzaran el estrecho, una concesión a los aliados del Golfo que ofrecieron acuerdos de inversión en su lugar, pero simultáneamente restableció el bloqueo naval de los puertos iraníes y autorizó la continuación de los ataques. El mensaje es que Estados Unidos está dispuesto a negociar sobre tácticas, pero no sobre el objetivo estratégico: forzar a Irán a someterse.

La escala de la ofensiva planificada plantea preguntas que la administración no ha respondido. Una campaña más amplia contra infraestructuras estratégicas causaría inevitablemente daños civiles significativos. Las centrales eléctricas, los puentes y las instalaciones industriales de Irán están ubicados en áreas pobladas o cerca de ellas. El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques contra infraestructuras civiles que no estén justificados por una necesidad militar.

Irán ya ha advertido que cualquier ataque contra sus instalaciones civiles resultaría en represalias contra “toda la infraestructura de la región”, una amenaza que podría incluir la infraestructura petrolera y gasística de los estados del Golfo que albergan bases estadounidenses. El riesgo de una guerra regional más amplia, que involucre a Kuwait, Bahréin, los EAU y posiblemente Arabia Saudita, nunca ha sido tan alto.

La reunión también subraya la ausencia de una salida diplomática. El Memorando de Entendimiento del 17 de junio que suspendió brevemente las hostilidades colapsó cuando Trump lo declaró “terminado” el 8 de julio. Desde entonces, ambos bandos han intercambiado disparos a diario. Irán lanzó aproximadamente 50 proyectiles contra aliados de EE. UU. solo entre el 14 y el 15 de julio. Estados Unidos ha llevado a cabo ataques durante varias noches consecutivas.

Trump dijo a los periodistas que se avecinaban más ataques estadounidenses en los próximos días y que los puentes y las centrales eléctricas podrían ser atacados para la próxima semana si no se reanudan las negociaciones. Pero no hay negociaciones. Solo está la Sala de Situaciones, y la planificación de lo que viene después.

Traducido por Alessandra

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