
Volodymyr Zelensky hizo dos cosas en un mismo discurso el martes por la noche. Dijo a Estados Unidos que Ucrania ha entregado un plan por escrito para poner fin a la guerra y advirtió de que Rusia se prepara para reclutar a cientos de miles de hombres más al amparo de unas elecciones.
En su discurso vespertino a la nación, dijo que Ucrania había transmitido sus propuestas a la parte estadounidense. No ofreció detalles.
Zelensky dijo que Estados Unidos podría ayudar a reforzar la defensa de Ucrania, ante todo con defensa antiaérea, y presionar a Rusia para que sus planes sean distintos, para preparar el fin de la guerra en lugar de prolongarla. Primero la defensa antiaérea, después la presión: ese ha sido el orden del día en Kyiv durante meses, y se ha vuelto más urgente a medida que los combates se prolongan hasta su quinto año.
El momento importa. La guerra con Irán ha desviado la atención de Washington de Ucrania, y las conversaciones de paz que debían poner fin a los combates están prácticamente estancadas desde que estalló el conflicto en Oriente Próximo en febrero. Los dos estadounidenses que transmiten mensajes entre las capitales, Steve Witkoff y Jared Kushner, todavía no han puesto un pie en Kyiv; su última visita a Moscú fue en enero. Entregar un plan a los estadounidenses ahora es una forma de volver a poner a Ucrania sobre la mesa en Washington.
La posición de Rusia no se ha movido. Moscú repite que está abierta a un acuerdo, aunque solo en unas condiciones que obligarían a Ucrania a entregar las cuatro regiones que reclama en su totalidad, además de lo que Moscú llama las causas profundas del conflicto. En esas condiciones, un acuerdo es una rendición, y ambas partes lo saben.
La segunda parte del discurso de Zelensky fue la advertencia. Dijo que los servicios de inteligencia ucranianos tienen pruebas de que Rusia utilizará sus elecciones parlamentarias de septiembre, una votación que tildó de imitación, como pretexto para una nueva movilización. Aseguró que Rusia se prepara para movilizar en otoño, inmediatamente después de la imitación de las elecciones parlamentarias, como parte de un plan para crear la apariencia de que los rusos supuestamente apoyan la guerra. Describió un nuevo reclutamiento de cientos de miles de rusos antes de que termine el año, y aproximadamente otros tantos el próximo año, además del reclutamiento por contrato.
Hay señales que apuntan en la misma dirección. El Tribunal Supremo de Rusia excluyó de las papeletas a Yábloko, el último partido registrado que se opone abiertamente a la guerra. Una votación que no se puede disputar es más fácil de usar como cobertura. Se espera que los partidos afines al Kremlin mantengan su dominio en el Parlamento en cualquier caso. Los halcones del propio Kremlin cuestionan la afirmación sobre la movilización: Dmitri Medvédev, el expresidente, dijo el mes pasado que no hace falta ningún reclutamiento nuevo porque 200.000 voluntarios se alistaron en los primeros seis meses del año. Por lo demás, los funcionarios rusos se niegan a comentarlo.
Zelensky ya había lanzado esta advertencia. A principios de año dijo que Moscú pondría en marcha una nueva movilización, y las elecciones de septiembre dan al Kremlin un momento oportuno: convocar los comicios, montar el espectáculo de apoyo y anunciar después que la guerra exige más hombres.
Los dos mensajes llegan a la vez. A Washington: aquí está nuestro plan, léanlo. A todos los demás: Moscú no planea la paz, sino otro reclutamiento. El plan puede ser genuino y la advertencia, propaganda; no son mutuamente excluyentes, y ambos discursos sirven al mismo propósito: conseguir que Estados Unidos vuelva a mirar a Ucrania.
Las cuentas de Kyiv no han cambiado en cuatro años y medio. Necesita armas para sobrevivir y necesita la atención de Washington para conseguirlas. Las propuestas están sobre la mesa. Que alguien en la capital estadounidense las recoja, con otra guerra en curso, es la parte que Zelensky no puede controlar.
Traducido por Alessandra
Fuentes: Al Jazeera, Reuters, The Straits Times, Kyiv Post

