Un meteoro se consume en plena exposición de la Nebulosa del Lagarto

El breve y destructivo paso de un meteoro por la atmósfera terrestre quedó captado a mitad de una larga exposición de la Gran Nebulosa del Lagarto, y la imagen se convirtió en la Imagen Astronómica del Día de la NASA para el 3 de agosto.

Según la descripción oficial de la fotografía, la imagen muestra un oscuro campo estelar con una tenue nebulosa rojiza cerca del centro, atravesado por una brillante estela horizontal repleta de débiles volutas multicolores. La estela apareció y desapareció rápidamente durante la exposición. La imagen fue captada el mes pasado desde los Observatorios de Death Valley, en Nevada, y se atribuye a Tom Burnett.

La física de la estela es el centro de la imagen. El meteoroide, probablemente una pequeña piedrecita, genera su brillo en parte al calentar y excitar el aire circundante de la atmósfera terrestre, pero también se vaporiza a sí mismo y deja gas y polvo arrastrados por el viento cuyos colores ofrecen pistas sobre su composición. Esos colores pueden actuar como una breve huella química del objeto que los produjo, legible incluso después de que el meteoroide haya desaparecido.

El momento es oportuno, porque agosto es un buen mes para los meteoros. En la actualidad hay tres lluvias de meteoros en curso, aunque las tres compiten por hacerse visibles con el resplandor de una brillante Luna gibosa. La más activa de las tres, las Perseidas, alcanzará su mayor actividad en unos 10 días, cuando la Luna ya se haya atenuado considerablemente. Este año, el pico de las Perseidas casi coincide no solo con una Luna nueva, sino que, desde algunos lugares, esa Luna nueva eclipsa por completo al Sol, lo que dejaría cielos especialmente oscuros para la observación.

We believe news should be guided by evidence, not sensationalism. Your support helps make that possible.

Make a difference

Según las páginas de lluvias de meteoros de la NASA, las Perseidas están consideradas la lluvia de meteoros más popular del año. Son meteoros rápidos y brillantes que con frecuencia dejan largas estelas de luz y color, y se originan en los restos dejados por el cometa 109P/Swift-Tuttle, que tarda unos 133 años en completar una órbita alrededor del Sol y pasó por última vez por el sistema solar interior en 1992. Su núcleo tiene unos 26 kilómetros de diámetro, casi el doble del tamaño del objeto que se cree que causó la extinción de los dinosaurios. Es una de las lluvias más abundantes, con tasas que suelen cifrarse en 50 a 100 meteoros por hora bajo cielos oscuros. Las bolas de fuego, más brillantes que la magnitud -3, provienen de partículas más grandes de material cometario. El radiante, el punto del cielo del que parecen provenir los meteoros, se encuentra en la constelación de Perseo. La observación es mejor en el hemisferio norte durante las horas previas al amanecer, aunque los meteoros de la lluvia pueden ser visibles desde las 22:00.

Los meteoros son los restos visibles de partículas residuales de cometas y de trozos de asteroides rotos, que chocan con la atmósfera y se desintegran, creando estelas ardientes y coloridas. La estela fotografiada a través de la Nebulosa del Lagarto muestra el mismo proceso de cerca: una pequeña porción de material interplanetario que llega a su fin y, en el proceso, anuncia brevemente su composición.

Traducido por Alessandra

Fuentes

Scroll to Top