
En junio de 2026, un equipo internacional de científicos a bordo del buque de investigación Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute pasó 14 días explorando las aguas medias tropicales frente a la costa de Brasil. Regresaron con 31 especies no descritas anteriormente, una velocidad de descubrimiento que se ubica entre las más rápidas jamás alcanzadas en biología marina.
«Este es el hábitat más grande de la Tierra y está lleno de animales increíbles que apenas comenzamos a entender», dijo Karen Osborn, jefa científica de la expedición y zoóloga investigadora del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.
La cosecha incluyó nueve especies de medusas, siete sifonóforos (organismos coloniales relacionados con medusas y corales), siete ctenóforos (medusas de peine), cuatro larváceos (criaturas con forma de renacuajo que construyen intrincadas casas de moco), dos rizarios gigantes (organismos unicelulares visibles a simple vista), un nuevo anfípodo y una nueva especie de gusano gasa del género Tomopteris.
Lo que distingue a esta expedición no es solo la cantidad de descubrimientos, sino la velocidad con la que se confirmaron. En la taxonomía tradicional, describir una nueva especie puede llevar años o incluso décadas, y requiere una minuciosa comparación morfológica y, cada vez más, una secuenciación genética que a menudo debe esperar hasta que los especímenes regresen a un laboratorio en tierra.
Esta expedición cambió eso al llevar el laboratorio al mar.
El buque de investigación y su vehículo operado remotamente, SuBastian, estaban equipados con un conjunto de sistemas avanzados de imagen. El sistema DeepPIV de MBARI utiliza láminas láser para crear escaneos 3D de animales gelatinosos en su estado natural, algo fundamental para organismos que se deforman fácilmente con los métodos de recolección convencionales. El sistema de imágenes remotas EyeRIS proporcionó captura 3D no invasiva. Una cámara de sombra de JAMSTEC (Agencia de Exploración Marino-Terrestre de Japón) capturó detalles estructurales más finos, revelando características como los tejidos protectores de un sifonóforo que incluso los escaneos 3D habían pasado por alto.
Lo más notable es que el equipo llevó a bordo, por primera vez en el mar, un microscopio confocal Squid, un diseño de código abierto del Prakash Lab de la Universidad de Stanford. Con él, lograron imágenes tridimensionales en vivo de la estructura celular de un protista unicelular grande, revelando su esqueleto vítreo y la interacción entre la arquitectura celular y la función del organismo en tiempo real.
«Esto abre una nueva puerta para investigar la fisiología de las profundidades marinas, conectando las arquitecturas celulares con la función del organismo», dijo Manu Prakash de Stanford. «Ahora podemos presenciar procesos internos vivos dentro de estos organismos extremos adaptados a soportar una presión inmensa y la oscuridad».
Junto con las imágenes, el equipo realizó secuenciación genómica a bordo liderada por Cheryl Ames de la Universidad de Tohoku y John Burns del Laboratorio Bigelow, lo que permitió la confirmación rápida de nuevas especies en cuestión de días en lugar de años.
El mundo de las aguas medias
La zona de aguas medias del océano, la capa entre la superficie iluminada por el sol y el oscuro lecho marino, es el ecosistema habitable más grande de la Tierra y el menos explorado. Es un mundo de animales gelatinosos adaptados a la presión extrema y la oscuridad casi total, donde los gusanos gasa se mueven más rápido de lo que sugerirían sus frágiles cuerpos y los calamares de cristal flotan a profundidades de casi 800 metros.
El equipo observó mucha más diversidad y abundancia de lo que habían anticipado. Un avistamiento sorprendente: un pulpo pelágico (Haliphron atlanticus) alimentándose de una medusa roja brillante a 800 metros de profundidad, lo que proporciona una visión poco común de la dinámica de la red alimentaria de las aguas medias y el ciclo del carbono.
La expedición fue la tercera de una serie de cruceros «Diseñando el Futuro» financiados por el Programa de Becas de Investigación Ocean Shot de la Fundación Sasakawa para la Paz, que respalda dos programas de investigación de aguas medias con sede en la Universidad de Australia Occidental y el Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas.
«El conjunto novedoso de tecnologías en este crucero es un vistazo al futuro de la ciencia biológica marina», dijo Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Schmidt Ocean Institute.
Nota: Basado en reportajes de The Guardian (26 de junio de 2026) y el comunicado de prensa del Schmidt Ocean Institute (3 de junio de 2026). Ver The Guardian y Schmidt Ocean Institute.

