
Los soldados rusos siguen luchando no porque les paguen bien, sino porque creen lo que les dicen.
Un estudio de 1.060 prisioneros de guerra rusos, realizado por el grupo de investigación LingvaLexa y la Fiscalía General de Ucrania, encontró que el 68 por ciento de las tropas rusas capturadas considera la guerra como “legítima” y “justificada”. Casi la mitad mostró señales de deshumanización de los ucranianos. Los soldados que respaldaban las narrativas propagandísticas tenían hasta seis veces más probabilidades de considerar la invasión como legítima y casi el doble de probabilidades de expresar disposición a regresar al combate.
Los hallazgos, publicados por el Atlantic Council, desafían la suposición de que los soldados rusos luchan principalmente por dinero. Los bonos de alistamiento se han reducido o eliminado desde 2025. De los prisioneros de guerra estudiados, el 76 por ciento eran voluntarios por contrato, no reclutas. Solo el 11 por ciento se rindió voluntariamente.
“La propaganda actúa como un multiplicador de fuerza, sosteniendo la capacidad de combate rusa incluso mientras los costos de la invasión de Putin continúan escalando”, escribieron los autores.
El marco de la Segunda Guerra Mundial
El Kremlin ha construido su narrativa bélica en torno a una línea directa desde la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial hasta la invasión de Ucrania. Los carteles de reclutamiento muestran a un soldado del Ejército Rojo de la década de 1940 estrechando la mano de un soldado ruso moderno. La victoria multinacional soviética ha sido reinterpretada como exclusivamente rusa. “Podemos hacerlo de nuevo” funciona como permiso moral para la agresión.
El marco encontró problemas en enero de 2026, cuando la guerra superó a la Segunda Guerra Mundial en duración. El hito de 1.418 días obligó incluso a los propagandistas estatales a reconocer la brecha entre la retórica y la realidad. Vladímir Soloviov, el propagandista televisivo más prominente de Rusia, admitió “problemas colosales” y “estancamiento real”. Los medios estatales vetaron la fecha con un silencio coordinado.
La deshumanización como política
La Corporación RAND analizó 43 millones de publicaciones de 3,8 millones de autores en X y Telegram, rastreando cuatro categorías narrativas: desnazificación, deshumanización mediante insultos étnicos, antisemitismo y sentimiento antioccidental.
El hilo de la deshumanización fue el más potente. Términos como “Jojol” y “cucarachas” para referirse a los ucranianos se normalizaron entre los blogueros militares rusos en Telegram, llegando a audiencias que la televisión estatal por sí sola no puede alcanzar. Las comunidades de habla serbia y búlgara resultaron ser las más susceptibles de importar narrativas extremistas rusas.
Los autores del estudio señalaron que las cuentas rusófonas más virulentas no lograron ganar tracción en X, donde la moderación es más estricta. En Telegram, donde la moderación es ligera o inexistente, el mismo contenido llegó a audiencias masivas.
La infraestructura de la creencia
El aparato propagandístico ruso se extiende más allá de la televisión. Las escuelas enseñan a los niños que Ucrania es un error histórico creado por la Unión Soviética. La Iglesia Ortodoxa, a través de figuras como el obispo Georgiy Shevkunov, santifica la guerra como una lucha espiritual. Los influencers de redes sociales coordinan con los canales estatales para amplificar los mensajes.
La Unión Europea reconoció la magnitud del problema en junio de 2026, cuando impuso sanciones a propagandistas específicos por “Manipulación e Interferencia de Información Extranjera”. Los sancionados incluían presentadores de televisión, editores de periódicos y un influencer de redes sociales. El 21.º paquete de sanciones de la UE nombró explícitamente la propaganda como una amenaza para la seguridad europea.
Lo que significa en el campo de batalla
El efecto práctico es medible. Las tropas rusas que creen que la guerra es justa tienen menos probabilidades de rendirse, más probabilidades de asumir riesgos y mayor disposición a matar. La deshumanización de los ucranianos elimina los frenos morales que de otro modo podrían frenar a un ejército invasor.
El estudio del Atlantic Council encontró que el 42 por ciento de los prisioneros de guerra rusos mostraban signos de deshumanizar a los ucranianos. Esa cifra es consistente con la brutalidad observada en los territorios ocupados, fosas comunes, cámaras de tortura, ejecuciones de civiles. Cuando crees que tu enemigo no es completamente humano, las atrocidades se vuelven más fáciles.
La máquina de propaganda tiene límites. Los soldados rusos todavía desertan, se niegan a obedecer órdenes y se rinden. Pero la máquina funciona lo suficientemente bien como para mantener una guerra de agresión en su quinto año, sin un final a la vista.
Como concluyó el informe del Atlantic Council: “La propaganda actúa como un multiplicador de fuerza”. No puede ganar una guerra por sí sola. Pero puede mantener a los soldados luchando mucho después de que las razones de la guerra hayan sido expuestas como mentiras.
Traducido por Alessandra

