La ‘amenaza’ de la OTAN por parte de Rusia es un espectáculo para la televisión rusa, y Occidente está cayendo en él

Cada pocas semanas, la televisión estatal rusa transmite otro segmento sobre la próxima guerra con la OTAN. Tanques concentrándose en la frontera báltica. Amenazas nucleares contra Polonia. Un “nuevo frente” que se abre mientras la guerra en Ucrania continúa.

Los medios occidentales lo reportan obedientemente. Los titulares gritan que Rusia se prepara para atacar la alianza. Las alarmas suenan en Bruselas y Washington.

Hay solo un problema: Rusia no puede combatir a la OTAN. Ni siquiera puede ganar la guerra que ya está peleando.

Los números no mienten

Rusia ha perdido más de un millón de soldados muertos y heridos en Ucrania, según estimaciones de inteligencia occidental y cifras ucranianas citadas por la embajadora de Kiev en EE.UU. Su flota de tanques ha sido diezmada. Su Flota del Mar Negro ha sido expulsada de Crimea por drones. Su economía está siendo estrangulada por las sanciones y sus refinerías de petróleo están ardiendo después de que ataques de drones ucranianos alcanzaron objetivos a 2.400 kilómetros dentro del territorio ruso.

El ejército ruso está tan estirado que ha tenido que depender de proyectiles de artillería norcoreanos y drones iraníes para seguir peleando. No puede abrir un segundo frente. Ni siquiera puede abastecer adecuadamente el que tiene.

La retórica de la “guerra con la OTAN” no es un plan estratégico. Es un mecanismo de afrontamiento para el público nacional, una forma para que el Kremlin explique por qué la “operación militar especial” se ha convertido en una catastrófica guerra de cuatro años y medio que se prolonga.

Cómo funciona la máquina de propaganda

Desde 2022, la televisión estatal rusa ha dedicado un enorme tiempo al aire para vilipendiar a la OTAN, EE.UU. y Ucrania. El mensaje es simple: Rusia no está perdiendo en Ucrania; está peleando contra toda la alianza occidental. La OTAN es el verdadero enemigo. La guerra es existencial. Los rusos deben sacrificarse porque la alternativa es la aniquilación.

Esto tiene un doble propósito. Justifica la guerra ante una población cansada de las bajas y las dificultades económicas. Y prepara el terreno para una futura movilización, el Kremlin puede argumentar que si Rusia no gana en Ucrania, la OTAN atacará a continuación.

Pero nada de esto está respaldado por la realidad militar.

Las pérdidas del ejército ruso superan el millón de personas,” dijo esta semana Olga Stefanishyna, embajadora de Ucrania en EE.UU. “¿Qué podría ser peor? No hay forma de normalizar lo que está sucediendo ahora mismo.

La falsa equivalencia no es análisis

Los medios occidentales a menudo reportan la retórica de la guerra con la OTAN como si fuera una expresión genuina de la intención rusa, como si los propagandistas de Putin y su estado mayor estuvieran diciendo lo mismo. No es así.

El Estado Mayor ruso sabe exactamente cuán superado estaría el país en una guerra con la OTAN. La alianza tiene 32 miembros, un presupuesto de defensa combinado de más de 1 billón de dólares y un disuasivo nuclear que supera al de Rusia. Incluso en un conflicto convencional, solo las fuerzas aéreas de la OTAN lograrían dominio en cuestión de días.

Los propagandistas del Kremlin, en contraste, reciben pago para asustar a los rusos y lograr su obediencia. Su trabajo no es el análisis estratégico. Es el control de masas.

Lo que importa no es lo que dice la televisión rusa. Lo que importa es lo que Rusia puede hacer. Y ahora mismo, Rusia apenas puede mantener sus líneas en el este de Ucrania. El resto es ruido, diseñado para oídos domésticos, no para titulares occidentales.

Traducido por Alessandra

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