
El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha advertido de que los próximos meses serán decisivos para la seguridad de Polonia, en medio del creciente temor de que Rusia pueda poner a prueba la determinación de la OTAN en el flanco oriental de la Alianza. Tras los informes de prensa sobre un presunto ataque ruso contra un miembro de la OTAN, Tusk declaró que Polonia se prepara para diversos escenarios e instó a la unidad política en el país.
«Esto es algo realmente serio. Hablo de perspectivas a corto plazo, más en meses que en años», dijo Tusk en comentarios anteriores, refiriéndose a la posibilidad de un ataque ruso contra la Alianza.
La advertencia no es nueva por parte de Tusk. Viene dando la voz de alarma desde principios de 2024, cuando afirmó que Europa vivía en una «era de preguerra» y calificó los dos años siguientes como los más críticos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero el tono se ha vuelto más urgente a medida que la guerra de Rusia en Ucrania se prolonga y la fiabilidad de las garantías de seguridad estadounidenses se pone en entredicho.
Tusk también ha cuestionado si la Alianza respondería de manera decisiva si un miembro fuera atacado. «Para todo el flanco oriental, mis vecinos, la cuestión es si la OTAN sigue siendo una organización preparada, política y logísticamente, para reaccionar, por ejemplo, contra Rusia si intenta atacar», declaró en una entrevista a principios de este año. Subrayó que no estaba socavando el Artículo 5, sino destacando la necesidad de una preparación práctica.
El Gobierno polaco ha señalado incidentes concretos para justificar su preocupación. El año pasado, unos 20 drones rusos entraron en el espacio aéreo polaco. Tusk declaró que no fue fácil convencer a los socios de la OTAN de que la incursión fue una provocación deliberada y no un incidente fortuito. «Para algunos de nuestros colegas, era mucho más fácil fingir que no había pasado nada», afirmó.
Polonia ha sido uno de los miembros más activos de la OTAN en gasto de defensa, destinando más del 4 por ciento de su PIB a las fuerzas armadas, entre los más altos de la Alianza. También ha sido un centro de tránsito clave para las armas occidentales que fluyen hacia Ucrania y ha acogido a un número creciente de tropas de la OTAN en su territorio. El país ha invertido fuertemente en su propia industria de defensa, adquiriendo tanques Abrams de Estados Unidos, sistemas de cohetes K239 Chunmoo de Corea del Sur y baterías de defensa aérea Patriot.
Pero la pregunta que planea sobre las advertencias de Tusk es si el flanco oriental de la OTAN puede contar con Estados Unidos en una crisis. La Administración Trump ha dejado claro que quiere que los aliados europeos asuman la responsabilidad principal de su propia defensa, y Estados Unidos ha ido reduciendo su presencia militar en Europa. Esto ha hecho que países como Polonia, que comparte frontera con Bielorrusia, aliada de Rusia, y una corta frontera con el exclave ruso de Kaliningrado, se pregunten si la garantía de seguridad estadounidense sigue vigente.
El llamamiento de Tusk a la unidad política interna refleja la tensión de prepararse para un posible conflicto mientras se gestionan las presiones cotidianas del Gobierno. Ha instado a poner fin a las disputas políticas y ha pedido a todos los partidos que apoyen a las fuerzas armadas, los servicios fronterizos y la alineación de Polonia con la UE y la OTAN. También ha advertido contra el auge de la desinformación prorrusa en Polonia, instando a los ciudadanos a reconocerla como un arma destinada a dividir al país antes de que se produzca cualquier ataque físico.
Los próximos meses críticos, tal como los describe Tusk, pueden determinar no solo la seguridad de Polonia, sino la credibilidad de las defensas orientales de la OTAN en su conjunto. Si el miembro más expuesto de la Alianza no se siente protegido, ninguna declaración cumbre cambiará eso.
Traducido por Alessandra

