
El misterioso zumbido mundial podría finalmente tener una explicación
Durante décadas, personas de todo el mundo han reportado escuchar un zumbido persistente y de baja frecuencia que nadie más puede oír y que nadie puede explicar. Conocido simplemente como “El Zumbido”, el fenómeno apareció por primera vez en Bristol, Inglaterra, a mediados de la década de 1970, cuando docenas de residentes escribieron al periódico local describiendo un sonido grave que parecía venir de todas partes y de ninguna a la vez. Reportes similares siguieron en la década de 1990 desde Taos, Nuevo México, y Kokomo, Indiana, y más tarde desde ciudades de Canadá, Australia y Europa.
Ahora, investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) creen haber identificado la explicación más probable. En un estudio publicado en PLOS One, sostienen que para la gran mayoría de las personas que escuchan el zumbido, la fuente no es un sonido externo en absoluto, sino acúfeno de baja frecuencia.
Evaluando las dos hipótesis principales
El fenómeno afecta a un estimado del 2 al 4 por ciento de la población mundial. A lo largo de los años, los investigadores han propuesto dos explicaciones principales: que algunas personas tienen una audición extraordinariamente sensible que capta sonidos de muy baja frecuencia que otros no pueden detectar, o que el sonido se origina dentro del propio oído a través de un proceso llamado emisiones otoacústicas espontáneas.
Para probar ambas hipótesis, el profesor Markus Drexl de la NTNU y su equipo reclutaron a 28 participantes en Alemania que reportaron escuchar un zumbido o silbido inexplicable. Cada participante se sometió a una batería de pruebas auditivas diseñadas para medir la sensibilidad a señales de baja frecuencia e infrasonido.
Los resultados fueron decisivos para la primera hipótesis. Solo 2 de los 28 participantes mostraron una audición mejor que el promedio en ciertas frecuencias bajas. “Aunque el grupo que probamos era pequeño, sigue significando que la hipótesis de tener una audición especialmente buena para sonidos de baja frecuencia no se sostiene para la mayoría de las personas”, dijo Drexl.
La segunda hipótesis no tuvo mejor resultado. La cóclea humana produce naturalmente sonidos débiles llamados emisiones otoacústicas espontáneas como subproducto de su mecanismo de amplificación. Estos sonidos pueden medirse con un micrófono sensible colocado en el conducto auditivo. Ninguno de los participantes tenía emisiones otoacústicas de baja frecuencia medibles.
La respuesta probable: acúfeno de baja frecuencia
Después de descartar tanto la sensibilidad externa como las emisiones cocleares, los investigadores concluyeron que la explicación más plausible es el acúfeno de baja frecuencia, una forma de la condición en la que las personas perciben sonido sin ninguna fuente acústica externa. El acúfeno se describe más comúnmente como un zumbido en los oídos, pero puede tomar muchas formas, incluyendo zumbidos de baja frecuencia, silbidos o pulsaciones.
“Entonces hay personas que escuchan algo que no puede medirse objetivamente”, dijo Drexl. “Creemos que las personas en esta categoría tienen una forma de acúfeno de baja frecuencia.”
Los investigadores señalan que el sonido a menudo parece externo al principio. Las personas pueden buscar en sus hogares equipos eléctricos defectuosos, investigar fábricas o sistemas de ventilación cercanos, o quejarse con los vecinos antes de darse cuenta de que el sonido las sigue a donde quiera que vayan. Esa sensación persistente de una fuente externa es lo que ha hecho que el zumbido sea tan misterioso y tan resistente a la explicación.
Una pequeña minoría de casos puede aún involucrar audición genuinamente sensible o fuentes de sonido externas reales. Las ondas de sonido de baja frecuencia tienen longitudes de onda largas, viajan largas distancias y son notoriamente difíciles de localizar, lo que hace posible que algunas personas estén escuchando sonidos ambientales reales en el umbral de la percepción humana. Pero los datos del equipo de la NTNU sugieren que estos casos son la excepción, no la regla.
Una brecha en el conocimiento científico
Una razón por la que el misterio ha persistido tanto tiempo es que los científicos saben mucho más sobre la audición de alta frecuencia que sobre cómo el sistema auditivo procesa el sonido de baja frecuencia y el infrasonido. Las pruebas auditivas estándar no están diseñadas para capturar toda la gama de percepción de baja frecuencia, y pueden pasar por alto diferencias sutiles en la sensibilidad dentro de bandas de frecuencia estrechas, por ejemplo, la capacidad de detectar un tono a 50 Hz pero no a 51 Hz.
“Si queremos realizar una evaluación exhaustiva de los sonidos de baja frecuencia y el infrasonido, primero necesitamos una mejor comprensión de cómo los sistemas sensoriales procesan el sonido de baja frecuencia y el infrasonido”, dijo Drexl.
Los investigadores reconocen las limitaciones de su estudio. El tamaño de la muestra de 28 participantes es pequeño y el alcance geográfico se limita a Alemania. Pero los hallazgos representan la primera prueba experimental sistemática de las hipótesis principales sobre el zumbido, y apuntan hacia una dirección clara para futuras investigaciones.
Para los millones de personas que escuchan un sonido que nadie más puede oír, la respuesta puede ser frustrantemente anticlimática: no es el mundo zumbando, sino el cerebro.
Fuentes
[1] Norwegian University of Science and Technology. “The mysterious hum heard around the world may finally have an explanation.” ScienceDaily, 19 de julio de 2026. https://www.sciencedaily.com/releases/2026/07/260719040002.htm
[2] Baumann, Voss, Jurado, Drexl. “Low-frequency tinnitus as a cause of unexplained humming perceptions.” PLOS One 21(3): e0326818 (2026). DOI: 10.1371/journal.pone.0326818
Traducido por Alessandra

