La sonda MAVEN de la NASA revela que las auroras marcianas funcionan igual que las de la Tierra

Marte tiene auroras, y una nueva investigación muestra que se forman a través del mismo mecanismo físico que ilumina los cielos polares de la Tierra.

Científicos que trabajan con datos del orbitador MAVEN de la NASA han descubierto que ciertas auroras en el Planeta Rojo son producidas por una versión en miniatura del ciclo de Dungey, el proceso de reconexión magnética que impulsa las auroras boreales y australes de la Tierra. El hallazgo, publicado en Nature Communications, responde a una pregunta de larga data sobre cómo los electrones se energizan para crear los despliegues aurorales marcianos.

Imanes a menor escala

Las auroras terrestres dependen del campo magnético global del planeta, generado por su núcleo de hierro en movimiento. Cuando las líneas del campo magnético del viento solar se reconectan con la magnetósfera terrestre, la energía y las partículas cargadas se vierten en la atmósfera superior, produciendo las familiares cortinas de luz verde y roja.

Marte no tiene tal campo global. En cambio, posee campos magnéticos corticales localizados, restos fosilizados de un campo global que existió hace aproximadamente cuatro mil millones de años, congelados en la roca a medida que la lava antigua se enfriaba. Estos campos corticales actúan como numerosas magnetósferas en miniatura dispersas por la superficie marciana.

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El equipo de MAVEN descubrió que la reconexión magnética dentro de estos campos localizados opera bajo el mismo principio que el ciclo de Dungey en la Tierra, solo que a una escala mucho menor.

«Sabíamos que la reconexión magnética estaba ocurriendo en Marte, pero no esperábamos que fuera como el ciclo de Dungey», dijo Shaosui Xu, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de California en Berkeley.

La pieza final del rompecabezas

El descubrimiento utilizó múltiples instrumentos a bordo de MAVEN para construir una imagen completa: el magnetómetro mapeó la configuración magnética, el Analizador de Electrones del Viento Solar rastreó las corrientes eléctricas y el instrumento STATIC midió los flujos de plasma en la ionósfera.

«Realmente llevamos al límite a STATIC para obtener los datos que necesitábamos», dijo Xu. «Fue la pieza final del rompecabezas para entender estas auroras localizadas».

El resultado demuestra que un mecanismo de reconexión tipo Dungey puede operar a escalas vastamente diferentes, desde la magnetósfera global de la Tierra hasta el mosaico de campos corticales de Marte.

«Este es un resultado notable que cambia la forma en que pensamos sobre las auroras marcianas», dijo Shannon Curry, investigadora principal de MAVEN en la Universidad de Colorado Boulder. «Y es otro paso importante hacia la comprensión de por qué Marte y la Tierra han evolucionado de manera tan diferente a pesar de estar gobernados por la misma física subyacente».

El regalo final de una misión

MAVEN fue lanzada en 2013 y pasó más de una década estudiando la atmósfera superior marciana. La nave espacial fue declarada irrecuperable el 3 de junio de 2026, seis meses después de perder contacto con la Tierra. Este descubrimiento, extraído de datos recopilados antes de la pérdida, se suma al legado de la misión de transformar nuestra comprensión de la atmósfera marciana y su interacción con el viento solar.

Traducido por Alessandra

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