El primer ministro de Irak se reunirá con Trump en Washington para profundizar lazos estratégicos

El primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi, viajará el lunes a Washington para dialogar con el presidente Donald Trump, con la expectativa de firmar varios acuerdos petroleros y gasíferos, mientras Bagdad busca reducir su exposición al caos en el estrecho de Ormuz.

La visita, el primer viaje oficial al extranjero de al-Zaidi desde que asumió el cargo en mayo, tiene como objetivo profundizar los lazos estratégicos entre ambos países. El vocero del gobierno, Haider al-Aboudi, dijo que el primer ministro encabezará una delegación de alto nivel y tiene previsto reunirse directamente con Trump.

“Los acuerdos que se firmarán incluirán varios memorandos de entendimiento en el sector petrolero y gasífero, mientras Irak se prepara para atraer a diversas empresas estadounidenses que darán impulso al aumento de la capacidad de producción petrolera”, declaró al-Aboudi a la agencia estatal iraquí de noticias.

Detrás del lenguaje diplomático subyace una preocupación estratégica apremiante. Irak, al igual que otros productores de petróleo del Golfo, ha sufrido una fuerte caída en los ingresos petroleros debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz durante la guerra entre Estados Unidos e Irán. Los acuerdos previstos crearían puntos de exportación alternativos, incluidos oleoductos y rutas terrestres, que evitan por completo esa angosta vía navegable.

Irak posee algunas de las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, pero su capacidad de producción se ha visto limitada por décadas de guerra, sanciones y corrupción. La llegada de empresas estadounidenses como Chevron, que ya opera en Basora, podría aumentar significativamente la producción. El campo gasífero de Akkas, en el oeste de Irak, durante mucho tiempo subdesarrollado, también se espera que figure en las conversaciones.

La visita también abordará la cooperación en materia de seguridad. Al-Aboudi señaló que el fortalecimiento de las fuerzas armadas iraquíes estaría en la agenda, junto con los esfuerzos continuos de Irak para poner todas las armas bajo el control exclusivo del Estado, una referencia a las milicias respaldadas por Irán que operan libremente en partes del país.

Equilibrar las relaciones entre Washington y Teherán es el desafío central de al-Zaidi. Asumió el cargo en mayo tras suceder a Mohammed Shia al-Sudani, heredando un país donde los grupos armados respaldados por Irán tienen un poder significativo. Trump felicitó a al-Zaidi por su nominación en abril, expresando su esperanza de una cooperación más estrecha. Pero la presión de Estados Unidos sobre Irak para frenar la influencia de las milicias proiraníes ha sido una fuente persistente de tensión.

El momento de la visita es notable. Al-Zaidi llega a Washington justo cuando Estados Unidos e Irán intercambian ataques y el alto el fuego en el estrecho de Ormuz se está derrumbando. Para Irak, un país que limita tanto con Irán como con esa vía navegable, no existe la neutralidad en esta guerra. Cada escalada entre Washington y Teherán coloca a Bagdad en una posición cada vez más insostenible.

Traducido por Alessandra

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