
El costo oculto del apagón ibérico de 2025: +167 muertes excesivas en España
El 28 de abril de 2025, la península ibérica experimentó uno de los apagones más generalizados de la historia europea moderna. Durante aproximadamente diez horas, la España peninsular y Portugal perdieron prácticamente toda la energía eléctrica, afectando a más de 50 millones de personas. Las redes de comunicación colapsaron. El transporte se paralizó. Los hospitales recurrieron a generadores de respaldo. Ocho muertes fueron atribuidas directamente al apagón en las secuelas inmediatas.
Esa cifra de muertos directa, según parece ahora, contaba solo una parte de la historia.
Un estudio publicado en Nature Communications por investigadores del Imperial College de Londres y la Universidad de Lausana ha encontrado que el apagón se asoció con un aumento significativo de la mortalidad en España en los días posteriores al evento, un aumento que los recuentos oficiales no captaron.
Los datos
Garyfallos Konstantinoudis y Julien Riou analizaron los datos de mortalidad por todas las causas en España y Portugal alrededor de la fecha del apagón, utilizando modelos estadísticos para estimar cuántas muertes se habrían esperado en condiciones normales y comparándolo con el número real registrado.
El mismo día del apagón, apenas hubo evidencia de exceso de mortalidad, lo que es consistente con el hecho de que las ocho muertes directamente reportadas estaban dentro de la variación estadística normal. Pero durante los dos días siguientes, la mortalidad en España aumentó sustancialmente: un estimado de 167 muertes excesivas (intervalo creíble del 95 %: +28 a +300), lo que representa un aumento relativo del 2,4 %.
El aumento no se distribuyó uniformemente entre la población. El exceso se concentró entre mujeres de 85 años o más, el grupo demográfico más vulnerable en cualquier emergencia de salud pública. También surgieron diferencias regionales, aunque los investigadores advierten que los factores que impulsan esas diferencias siguen siendo inciertos. La variación en la gravedad del apagón, las vulnerabilidades subyacentes de la población y las diferencias en las condiciones del sistema de salud local y la infraestructura pueden haber influido.
En Portugal, por el contrario, no se detectó un exceso de mortalidad significativo.
Efectos directos e indirectos
El estudio distingue entre los efectos directos de un apagón,fallo de equipos médicos, incapacidad de alimentar ventiladores o máquinas de diálisis, accidentes en la oscuridad, y los efectos indirectos, que son más difíciles de medir pero pueden tener mayores consecuencias. La interrupción de la atención sanitaria es una preocupación primordial: cuando los hospitales pierden energía, se cancelan procedimientos electivos, los departamentos de emergencias se saturan y los pacientes que normalmente buscarían atención pueden no ser capaces de llegar a un centro. Las farmacias pueden cerrar. Los dispositivos médicos domiciliarios pueden fallar.
Algunos de estos efectos indirectos pueden persistir más allá de la duración del apagón en sí, lo que podría explicar por qué las muertes excesivas que los investigadores observaron no ocurrieron el 28 de abril sino el 29 y 30 de abril.
Los hallazgos son consistentes con un análisis separado publicado en Eurosurveillance en 2025, que utilizó el sistema de monitoreo de mortalidad MoMo de España para detectar lo que parecían ser 147 muertes excesivas durante tres días después del apagón. Aunque menos preciso que el nuevo análisis, ese informe anterior señaló el mismo patrón: una señal de mortalidad que no era obvia en tiempo real pero que se hizo visible con un análisis sistemático.
Una preocupación creciente
El apagón ibérico de 2025 fue provocado por una combinación de fallos técnicos que todavía están siendo investigados por los operadores de la red europea. Un informe inicial de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad descartó la hipótesis de que el exceso de generación renovable causara el apagón, pero la investigación completa está en curso.
Lo que el nuevo estudio deja claro es que las consecuencias para la salud de tales eventos se extienden mucho más allá del saldo inmediato de accidentes y fallos de equipos. A medida que el cambio climático aumenta la frecuencia de eventos climáticos extremos que pueden desestabilizar las redes eléctricas, y a medida que la población envejece, la carga para la salud pública de los apagones probablemente aumentará.
“Estos hallazgos resaltan la carga sanitaria subestimada de los apagones y la necesidad de una mejor preparación en un clima cambiante”, escriben los autores. Para los más de 50 millones de personas afectadas por el apagón de 2025,y para los muchos millones más que viven en redes vulnerables a fallos similares, el estudio es un recordatorio de que el verdadero costo de un corte de energía no se mide en los informes inmediatos.
Fuentes
[1] Konstantinoudis, G. y Riou, J. «Excess mortality attributable to the 2025 Iberian Peninsula blackout.» Nature Communications, 20 de julio de 2026. DOI: 10.1038/s41467-026-75581-w. https://www.nature.com/articles/s41467-026-75581-w
[2] Garcia-Garcia, D., et al. «Exploring all-cause mortality surveillance during the Iberian Peninsula power outage, Spain, 28 April 2025.» Eurosurveillance, 2025; 30(26): 2500405. DOI: 10.2807/1560-7917.ES.2025.30.26.2500405
Traducido por Alessandra

