
Para los pacientes con enfermedad renal terminal y disfunción vesical terminal concurrente, el estándar de atención históricamente ha sido el trasplante renal combinado con una derivación urinaria, redirigiendo la orina a través de segmentos intestinales, lo que conlleva riesgos de infección, alteraciones metabólicas y reducción de la calidad de vida. Un trasplante que incluya la vejiga misma ha sido una aspiración quirúrgica, pero los desafíos técnicos de la extracción, preservación y anastomosis de una vejiga completamente vascularizada la han mantenido fuera de alcance.
Ya no.
Un equipo de cirujanos de la Universidad de California, Los Ángeles y la Universidad del Sur de California ha realizado el primer trasplante combinado de vejiga y riñón de donante fallecido en humanos. El caso se reporta en el número del 4 de julio de 2026 de The Lancet, y los resultados, con más de seis meses de seguimiento, son lo suficientemente alentadores como para marcar un hito quirúrgico genuino.
El paciente y el procedimiento
El receptor era un hombre anéfrico de 41 años con enfermedad renal terminal por hipertensión (en diálisis peritoneal durante 7 años) y disfunción vesical terminal concurrente. El donante era una mujer de 35 años ABO-compatible con lesión cerebral anóxica terminal.
La cirugía de 8 horas implicó la extracción en bloque del riñón y la vejiga con sus pedículos vasculares intactos, lo que significa que ambos órganos se extrajeron del donante como una sola unidad vascularizada. La vejiga se trasplantó entonces como un aloinjerto compuesto vascularizado (VCA), con su propio suministro sanguíneo anastomosado directamente a la vasculatura del receptor. Esto difiere fundamentalmente de enfoques anteriores como la “técnica del parche vesical”, donde se utilizaba un segmento no vascularizado de la vejiga del donante como andamio en lugar de un injerto compuesto vivo.
Resultados
A más de seis meses del trasplante, los resultados son sorprendentes:
- Función renal: eGFR estable de 52–55 mL/min/1,73 m²
- Capacidad vesical: 600 mL, dentro del rango fisiológico normal
- Continencia: completa
- Micción espontánea: lograda, con una tasa de flujo máxima de 17 mL/s y residuo posmiccional insignificante
- Rechazo: biopsias vesicales seriadas negativas tanto para rechazo mediado por células como por anticuerpos
- Inmunosupresión: terapia triple con tacrolimús, micofenolato de mofetilo y prednisona (régimen estándar de trasplante renal)
El caso no estuvo exento de complicaciones. En el día 25 posoperatorio, el paciente desarrolló una fuga de orina desde un tracto de sonda suprapúbica con dehiscencia de la herida, una complicación de grado 4 según Clavien-Dindo que requirió manejo en UCI. Esto se manejó quirúrgicamente con buena recuperación, y no ocurrieron más eventos que amenazaran el injerto durante el período de seguimiento.
Por qué esto es importante
La importancia de este caso se extiende más allá del paciente individual. Históricamente, los pacientes con insuficiencia combinada de vejiga y riñón enfrentaban dos opciones: trasplante renal solo con derivación urinaria permanente (que requiere segmentos intestinales y bolsas externas) o diálisis de por vida. El enfoque VCA de vejiga ofrece la posibilidad de una función urinaria normal sin la morbilidad de la interposición intestinal.
El ensayo está estructurado bajo el marco IDEAL para la innovación quirúrgica (McCulloch et al., The Lancet, 2009), que proporciona salvaguardas éticas para procedimientos pioneros en humanos. Es importante destacar que la elegibilidad se limita a pacientes que ya requieren o son elegibles para inmunosupresión como candidatos a trasplante renal, minimizando el riesgo incremental del procedimiento combinado.
El caso es parte de un ensayo de viabilidad de fase 0 en curso (registrado en ClinicalTrials.gov NCT06337942 y NCT05462561), y el autor principal Nima Nassiri de los Programas de Trasplante Renal y Vesical de la UCLA e Inderbir S. Gill del Programa de Trasplante VCA Genitourinario de la USC lo describen como una prueba de concepto técnico más que una terapia ampliamente aplicable, al menos por ahora.
Próximos pasos
La pregunta inmediata es si los resultados pueden replicarse en una cohorte más grande, el ensayo está reclutando activamente. Las preguntas a largo plazo incluyen la durabilidad de la función del injerto vesical a lo largo de años en lugar de meses, la incidencia de rechazo crónico en el componente vesical (que puede diferir del riñón), y si el enfoque VCA puede extenderse a otros órganos pélvicos.
Por el momento, el campo tiene un nuevo punto de datos y una nueva dirección: una vejiga completamente vascularizada y funcional puede trasplantarse junto con un riñón y mantener capacidad, continencia y sensación normales a los seis meses. Eso no es aún una cura para todos los pacientes con insuficiencia vesical. Pero es un camino donde antes no había ninguno.
Financiamiento: American Urological Association Research Scholar Award, National Kidney Registry, OneLegacy, Departamento de Urología de la UCLA.
Fuente
Nassiri, N. and Gill, I.S. “Combined bladder–kidney transplantation: first-in-human feasibility trial.” The Lancet 408(10549), 31–37 (2026). DOI: 10.1016/S0140-6736(26)00718-X00718-X)
Traducido por Alessandra

