Su café matutino está en problemas — científicos corren para salvarlo

La industria global del café, una empresa de 200 mil millones de dólares que sustenta los medios de vida de 125 millones de personas, descansa sobre una base extraordinariamente frágil. Casi la totalidad de las aproximadamente 10 millones de toneladas métricas de granos de café consumidas cada año provienen de solo dos especies: arábica (Coffea arabica), que representa cerca del 60 % del comercio mundial, y robusta (Coffea canephora), que constituye la mayor parte del resto. Ambas son exquisitamente sensibles al cambio climático, y los científicos advierten que, sin un esfuerzo concertado para diversificar y adaptarse, el ritual diario de una taza de café podría convertirse en un lujo que pocos puedan permitirse.

“La situación es crítica”, dijo Kassahun Tesfaye, genetista vegetal de la Universidad de Adís Abeba en Etiopía. “El café está críticamente amenazado por el cambio climático.”

Las amenazas están bien documentadas. El arábica, una especie tetraploide que se originó hace aproximadamente 50 mil años a partir de una hibridación espontánea de otras dos especies, sufre o muere cuando las temperaturas aumentan aunque sea unos pocos grados por encima de su rango óptimo de 18 a 21 grados Celsius (64 a 70 grados Fahrenheit). El robusta, a pesar de su reputación de resistencia, requiere enormes cantidades de agua, y su rendimiento disminuye aproximadamente un 14 % por cada aumento de 1 grado Celsius (1,8 grados Fahrenheit) más allá de su rango óptimo de 16,2 a 24,1 °C (61 a 75 °F).

Un estudio emblemático liderado por Jarrod Kath de la Universidad del Sur de Queensland, publicado en Nature Food en 2022, identificó el déficit de presión de vapor (DPV), esencialmente la capacidad de la atmósfera para extraer humedad de las plantas, como el factor crítico de la disminución de la productividad del arábica. Una vez que el DPV supera los 0,82 kilopascales, los rendimientos disminuyen rápidamente. Con un calentamiento de 2,9 grados Celsius (5,2 grados Fahrenheit), los países que producen el 90 % del suministro mundial de arábica superarían probablemente ese umbral. Algunos grandes productores, Kenia, México, Tanzania, ya lo han superado.

Más allá del grano que conocemos

Ante estas proyecciones, la comunidad científica se ha dividido en dos grandes estrategias. Un grupo, liderado por instituciones etíopes, cree que la diversidad genética ya conservada en las colecciones vivas de arábica, más de 12 mil plantas en el Instituto Etíope de Biodiversidad y el Instituto Etíope de Investigación Agrícola, puede ser suficiente para desarrollar variedades tolerantes al calor y la sequía. “Creo que tenemos suficiente reserva genética para enfrentar el cambio climático”, dijo Tesfaye.

El otro grupo, encabezado por Aaron P. Davis, director de investigación del café en los Reales Jardines Botánicos de Kew en Londres, sostiene que la solución reside en mirar más allá del arábica y el robusta por completo. Entre las 134 especies de café silvestre conocidas, varias poseen una resiliencia notable al calor, la sequía y las enfermedades. Davis, que ha ayudado a describir aproximadamente un tercio de todas las especies de café conocidas, ha defendido particularmente dos: Coffea liberica y Coffea excelsa.

En mayo de 2026, Davis y sus colegas publicaron un análisis genómico en Scientific Reports que describió formalmente un híbrido natural entre ambas, denominado Coffea × libex (el signo de multiplicación indica un híbrido interespecífico). Encontrado en Sarawak, Malasia Borneo, y en todo el sudeste asiático, India, Centroamérica y África, el libex combina los mejores rasgos de ambos parentales: tolerancia al calor y la sequía de excelsa, resistencia a enfermedades (incluida la resistencia a la roya del cafeto) de liberica, y un tamaño de semilla intermedio con pergamino más delgado que simplifica el procesamiento posterior a la cosecha.

Quizás lo más importante es que los catadores profesionales frecuentemente no pueden distinguir el libex del arábica en pruebas de cata a ciegas. Cuando el periodista de Nature Davide Castelvecchi visitó la sala de cata de Kew, descubrió que excelsa, uno de los parentales del libex, era “indistinguible del arábica especial” para su paladar no entrenado, describiendo notas frutales y almendradas. El libex en sí mismo era similar al arábica.

“El potencial es enorme”, dijo Davis. “Estas plantas resilientes podrían satisfacer fácilmente a los consumidores acostumbrados al arábica.”

Una cartera de soluciones

Más allá de las especies alternativas, los investigadores están siguiendo un conjunto de enfoques. En Etiopía están en marcha programas de mejoramiento que utilizan el profundo reservorio genético del arábica. Los modelos climáticos sugieren que parte del cultivo de arábica podría trasladarse a elevaciones más altas, aunque esto representa un desafío significativo para los pequeños agricultores que no pueden reubicarse fácilmente. Incluso la física de la molienda está siendo explorada: los investigadores han demostrado que moler los granos de café cuando están fríos produce partículas más pequeñas y uniformes, y la triboelectrificación controlada por humedad durante la molienda, descrita en un artículo de 2024 en iScience, puede mejorar la química de extracción y reducir el desperdicio.

Sin embargo, persisten obstáculos importantes. El híbrido libex, aunque prometedor, aún no es una solución comercial a escala. Los desafíos incluyen la enfermedad de la antracnosis en Sarawak, la dificultad de controlar la fermentación en condiciones cálidas y húmedas, el envejecimiento de las poblaciones de plantaciones y el declive de las comunidades agrícolas indígenas en las regiones del interior de Borneo. Las pruebas de cata, aunque alentadoras, no han sido revisadas por pares como ensayos sensoriales formales con análisis estadístico completo. Y las dimensiones socioeconómicas de la transición de regiones enteras productoras de café a nuevas especies son formidables.

Aun así, lo que está en juego difícilmente podría ser mayor. Con la demanda mundial de café en continuo aumento y la ventana para mitigar los peores efectos del cambio climático estrechándose, la cuestión no es si la industria del café se transformará, sino si podrá transformarse lo suficientemente rápido. Como la investigación de Kath sobre el DPV deja claro, los márgenes son extremadamente ajustados. Los países que suministran el 90 % del arábica mundial ya se están acercando al umbral más allá del cual su café se vuelve inviable.

La respuesta a la pregunta de qué reemplazará al capuchino de arábica matutino bien podría ser algo muy parecido, pero cultivado a partir de una planta que la mayoría de los bebedores de café nunca han oído mencionar.


Traducido por Alessandra

Fuente: Castelvecchi, D. “Coffee is under threat: how scientists are fighting to save it from extinction.” Nature 655, 287–288 (2026). DOI: 10.1038/d41586-026-01965-z

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