La renovada guerra entre Estados Unidos e Irán amenaza con devastar las economías del Golfo

Cuando Irán atacó instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait esta semana, los misiles apuntaban a las fuerzas estadounidenses. Pero los daños se sentirán en toda la región del Golfo.

La renovada escalada comenzó después de que el presidente Donald Trump declarara «terminado» el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán durante la cumbre de la OTAN en Ankara el 8 de julio. «Para mí, creo que se acabó», dijo Trump a los periodistas. «No quiero seguir tratando con ellos. Son escoria».

Horas después, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzó ataques coordinados con misiles y drones contra el cuartel general de la Quinta Flota de la Armada de EE. UU. en Baréin y la base aérea Ali Al Salem en Kuwait, que alberga escuadrones de helicópteros estadounidenses. Kuwait confirmó que había interceptado «dos misiles balísticos hostiles y 13 drones hostiles». Baréin informó de daños en un edificio residencial cerca del aeropuerto internacional.

Estados Unidos respondió con nuevos ataques contra posiciones iraníes. Trump dijo que EE. UU. «les golpeó muy fuerte anoche» y amenazó con «probablemente golpearles muy fuerte de nuevo esta noche».

Una guerra que nadie en el Golfo quería

Los estados del Golfo han pasado meses tratando de mantenerse al margen de un conflicto entre Estados Unidos e Irán. No lo han conseguido.

Cuando Irán cerró el estrecho de Ormuz en marzo de 2026, el impacto fue inmediato. Alrededor del 20 por ciento del suministro mundial de petróleo atraviesa el estrecho. La interrupción fue la mayor en la historia del mercado petrolero mundial, según la Agencia Internacional de la Energía. El crudo Brent pasó de unos 60 dólares el barril en enero a un máximo superior a los 118 dólares en abril.

Los productores del Golfo perdieron 6,7 millones de barriles diarios en la primera semana del cierre. Las pérdidas finalmente superaron los 10 millones de barriles diarios.

Baréin fue el más afectado. El pequeño reino insular depende casi totalmente de las importaciones para alimentación y agua. Sus plantas de desalinización, que proporcionan el 99 por ciento del agua potable, se convirtieron en objetivos potenciales. Los Emiratos Árabes Unidos proporcionaron un swap de divisas de 5.400 millones de dólares para evitar el colapso de la economía de Baréin.

La suerte de Catar fue peor. Irán atacó el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan el 18 de marzo, causando una pérdida del 17 por ciento de la capacidad de producción. Se espera que las reparaciones lleven de tres a cinco años. Los precios spot del GNL asiático se dispararon más del 140 por ciento.

Los precios al consumo en todo el Golfo aumentaron entre un 40 y un 120 por ciento. Emirates, Etihad y Qatar Airways suspendieron sus operaciones. Más de 4.000 vuelos fueron cancelados diariamente durante el pico del conflicto. Los Grandes Premios de Fórmula Uno de Baréin y Arabia Saudí de 2026 fueron cancelados.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó que la guerra podría reducir el PIB de las naciones árabes entre 120.000 y 194.000 millones de dólares.

El alto el fuego que no fue

A mediados de junio, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento que parecía reabrir el estrecho de Ormuz. Los precios del petróleo cayeron unos 4 dólares con la noticia. El acuerdo era frágil y todo el mundo lo sabía.

Tardó menos de un mes en colapsar. Irán atacó tres buques comerciales en el estrecho, incluido un petrolero de GNL catarí. El Tesoro de EE. UU. revocó su exención de sanciones para las ventas de petróleo iraní, restaurando las penalizaciones que habían sido suspendidas en virtud del memorando. El ciclo de ataques y represalias se reanudó.

En la cumbre de la OTAN, el lenguaje de Trump fue más allá de su habitual fanfarronería. Llamó a los líderes iraníes «escoria», «mentirosos» y «locos». Amenazó con atacar las infraestructuras civiles iraníes, incluyendo plantas eléctricas y plantas desalinizadoras. Cuando la cumbre terminó, el comunicado final contenía solo una línea sobre Irán, una señal de que incluso los aliados de Estados Unidos no estaban dispuestos a respaldar la escalada.

Qué viene después

Si el patrón de los últimos cuatro meses se mantiene, ambas partes intercambiarán ataques, el estrecho se volverá peligroso para la navegación comercial y los precios del petróleo volverán a subir. Goldman Sachs prevé 130 dólares por barril en una interrupción sostenida. JPMorgan pronostica entre 100 y 150 dólares.

Para los estados del Golfo, la aritmética es brutal. Dependen del estrecho para sus exportaciones de petróleo, sus importaciones de alimentos y su agua desalinizada. No tienen forma de defenderse de un conflicto entre su garante de seguridad y su vecino. Y la escalada actual no muestra señales de desaceleración.

Trump dijo que el alto el fuego ha terminado. Para el Golfo, esa sola frase puede costar cientos de miles de millones de dólares.

Traducido por Alessandra

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