
¿Qué sucede dentro de tu cerebro cuando pasas de conocer las reglas del ajedrez a jugar a nivel de maestro? La pregunta se extiende mucho más allá de las 64 casillas, llega hasta la neurociencia fundamental de la pericia misma.
Un equipo de la KU Leuven liderado por Andrea I. Costantino y Hans Op de Beeck ha realizado una observación directa y poco común de esta transformación. Escanearon los cerebros de 40 adultos, 20 jugadores expertos de ajedrez (promedio de rating Elo 2036) y 20 novatos, usando fMRI 3T mientras los participantes realizaban una tarea 1-back con 40 posiciones de ajedrez (20 jaque mate, 20 no jaque mate). Combinando análisis multivariante de patrones, análisis de similitud representacional (RSA) y estimaciones de dimensionalidad, identificaron tres principios distintivos que caracterizan al cerebro experto.
El estudio, publicado en Nature Communications el 26 de junio de 2026, muestra que la pericia no es meramente cuestión de saber más, sino que es una reorganización fundamental de cómo se codifica la información en el cerebro.
De características visuales a contenido relacional
El primer principio es un cambio en la información que el cerebro representa. Los novatos, al mirar una posición de ajedrez, codifican principalmente características visuales superficiales, las formas de las piezas, sus posiciones en el tablero, el patrón de casillas claras y oscuras. Los expertos, en cambio, codifican información relacional de alto nivel: qué piezas atacan a cuáles, qué temas tácticos están presentes, cómo la posición se conecta con patrones conocidos.
Esto no es simplemente cuestión de “ver más”. Las representaciones neuronales mismas cambian. Las características visuales que dominan el cerebro novato se convierten en ruido de fondo para el experto, cuya actividad neuronal codifica preferentemente la estructura abstracta de la posición.
Comprimido pero no burdo
El segundo principio es una optimización estructural. Las representaciones de los expertos son de menor dimensión, más compactas, mejor organizadas, más eficientes, y sin embargo retienen la precisión necesaria para una evaluación exacta.
“Meter más en menos” es como los autores lo describen. El cerebro logra esto podando selectivamente información redundante mientras preserva detalles críticos para la decisión. Usando estimaciones de ratio de participación, una medida basada en variedades de cuántas dimensiones ocupa la actividad de una población neuronal, los investigadores encontraron dimensionalidad reducida en 14 de 22 regiones corticales de interés. A pesar de esta compresión, la información necesaria para la evaluación precisa se preservó: los análisis de decodificación y separabilidad lineal mostraron que los códigos compactos aún portaban las distinciones finas necesarias para un juicio de ajedrez preciso.
Esto desafía la noción intuitiva de que la pericia simplemente significa tener más recursos neuronales dedicados a la tarea. El cerebro experto no necesariamente activa más neuronas o más regiones. Organiza lo que tiene de manera más eficiente, creando códigos de baja dimensión que capturan la estructura relacional esencial del dominio del problema.
La migración hacia redes frontoparietales
El tercer principio es anatómico. En los novatos, la carga representacional es llevada por cortezas sensoriales específicas, regiones visuales que procesan cómo se ve el tablero. En los expertos, esta carga se desplaza hacia redes frontoparietales de dominio general, las mismas regiones involucradas en razonamiento de alto nivel, planificación y control cognitivo en muchos dominios.
Esto es consistente con un panorama más amplio que emerge de la investigación en pericia: el cerebro no desarrolla una “región especializada para ajedrez” sino que recluta maquinaria cognitiva de propósito general y la adapta a las demandas específicas del dominio. La red frontoparietal, ya implicada en memoria de trabajo, atención y razonamiento abstracto, resulta ser el sustrato sobre el cual se construye la pericia.
“El cerebro experto mete más en menos”, escriben los autores, “concentrando conocimiento más rico en representaciones más escasas y mejor organizadas que apoyan las decisiones rápidas y flexibles del dominio.”
Por qué es importante
Los hallazgos se extienden más allá del ajedrez. Si los mismos principios aplican a través de dominios, música, cirugía, programación, deportes, sugieren una gramática neuronal universal de la pericia: el contenido pasa de la superficie a la estructura, los códigos se comprimen sin perder precisión, y el procesamiento migra de regiones sensoriales a redes de dominio general.
Esto tiene implicaciones para la formación y la educación. Si la pericia se trata de reestructurar representaciones en lugar de simplemente acumular hechos, entonces la formación efectiva debería enfocarse en ayudar a los estudiantes a construir la estructura representacional correcta, no solo exponerlos a más ejemplos.
Costantino compartió el artículo en Bluesky tras su publicación, llamando la atención sobre el trabajo del Departamento de Cerebro y Cognición de la KU Leuven, con coautores que incluyen a Artem Platonov, Felipe Fontana Vieira, Emily Van Hove, Merim Bilalić (Universidad de Northumbria) y Hans Op de Beeck. La investigación fue apoyada por el Fondo de Investigación de Flandes y el Gobierno Flamenco.
Traducido por Alessandra
Fuentes
1. Costantino, A.I., Platonov, A., Fontana Vieira, F. et al., “Low-dimensional and optimized representations of high-level information in the expert brain”, Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-74566-z
2. Andrea Costantino en Bluesky: https://bsky.app/profile/costantinoai.bsky.social/post/3mq3itmvxts2l

