China lanza un misil balístico al Pacífico. El mensaje va dirigido a todos

El lunes a las 12:01 p.m., un submarino nuclear chino en algún lugar del Pacífico Sur lanzó un misil balístico de largo alcance. La ojiva era ficticia. El mensaje no lo era.

La Armada china probó el misil en aguas internacionales en una inusual muestra pública de su creciente capacidad de misiles balísticos lanzados desde submarinos. Fue la segunda prueba de este tipo en el Pacífico en dos años, y el lanzamiento ocurrió el mismo día en que Australia y Fiyi firmaron un tratado de defensa mutua diseñado específicamente para contrarrestar la influencia china en la región.

La coincidencia no fue sutil.

Lo que China dice y lo que realmente significa

La agencia Xinhua calificó la operación como «entrenamiento anual de rutina», en cumplimiento del derecho internacional y sin dirigirse contra ningún país u objetivo. Pero cuando una nación con 600 ojivas nucleares y una flota de seis submarinos lanzamisiles balísticos dispara un misil de largo alcance hacia una zona desnuclearizada el mismo día en que sus rivales firman un pacto de defensa, las palabras «no dirigido contra ningún objetivo» pesan tanto como una promesa de campaña.

Nueva Zelanda, que fue notificada del lanzamiento solo horas antes, fue directa. El ministro de Relaciones Exteriores, Winston Peters, señaló que el misil fue disparado hacia la Zona Desnuclearizada del Pacífico Sur, establecida por el Tratado de Rarotonga de 1986. China ratificó los protocolos en 1987, comprometiéndose a no realizar pruebas de armas nucleares en la zona.

«Parece que, a pesar de nuestras preocupaciones de larga data sobre este tipo de actividad, China realizó la prueba horas después de notificarnos,» declaró Peters.

La ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Penny Wong, fue igualmente directa: «Australia ha sido clara con China al considerar esto como un factor desestabilizador para la región.»

El contexto estratégico

El lanzamiento es parte de un patrón más amplio. China está modernizando su arsenal nuclear a una velocidad que ha alarmado al Pentágono, el cual estima que Pekín contará con más de 1.000 ojivas nucleares para 2030, frente a las aproximadamente 600 actuales.

El misil balístico lanzado desde submarino es una capacidad particularmente preocupante. A diferencia de los misiles terrestres, que pueden ser rastreados y atacados, los submarinos pueden permanecer ocultos en los océanos del mundo, proporcionando una capacidad de segundo ataque garantizada. China cuenta actualmente con seis submarinos de este tipo, y hay más en construcción.

La prueba del lunes fue diseñada para demostrar que esta capacidad está operativa, que puede alcanzar objetivos en todo el Pacífico y que China ya no oculta su creciente alcance nuclear.

El factor Australia-Fiyi

El mismo día, Australia y Fiyi firmaron un tratado de defensa mutua, el primero de su tipo entre ambos países. El tratado apunta explícitamente a contrarrestar la influencia china en el Pacífico, donde Pekín ha venido construyendo vínculos diplomáticos y económicos mediante préstamos para infraestructura, acuerdos de seguridad y cooperación militar.

La prueba de misil de China fue una respuesta: una señal de que ninguna diplomacia insular en el Pacífico disuadirá la modernización militar de Pekín, y de que el paraguas nuclear que Estados Unidos proporciona a sus aliados en la región podría enfrentar desafíos sin precedentes.

El lanzamiento fue la forma en que China recordó a todos en el Pacífico, aliados, rivales e indecisos por igual, que tiene el alcance, los submarinos y la voluntad de utilizarlos.

Que el misil haya alcanzado su objetivo es irrelevante. El mensaje impactó su blanco en el momento en que salió del submarino.

Traducido por Alessandra

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