
¿Por qué las personas toman decisiones diferentes cuando se enfrentan a las mismas opciones? Los modelos estándar de toma de decisiones explican la variabilidad en términos de acumulación ruidosa de evidencia o cambios de atención. Pero un estudio publicado el 4 de julio en Nature Communications sugiere una fuente más profunda de variabilidad: las fluctuaciones espontáneas, subsegundo, de la actividad neuronal que ocurren antes de que siquiera veamos la elección.
Mediante una interfaz cerebro-computadora intracraneal de circuito cerrado, investigadores del Instituto de Neurociencia de Grenoble y el Instituto del Cerebro de París demostraron que las ráfagas transitorias de actividad de alta frecuencia en la ínsula anterior, una región implicada durante mucho tiempo en la conciencia emocional y la interocepción, sesgan directamente si una persona acepta o rechaza una oferta compleja. El efecto ocurre en milisegundos, mucho más rápido que la deliberación consciente.
“Desarrollamos una BCI de circuito cerrado que detecta fluctuaciones espontáneas en la actividad gamma de banda ancha y las utiliza para desencadenar la presentación del estímulo”, dijo el autor correspondiente Julien Bastin del Instituto de Neurociencia de Grenoble. “Esto nos permitió preguntar si el estado cerebral en el momento en que aparece una oferta influye en la decisión, sin que el participante tenga control alguno sobre el momento.”
Cómo funcionó el experimento
El equipo implantó electrodos intracraneales en pacientes sometidos a monitorización por epilepsia, lo que les permitió registrar potenciales de campo locales directamente desde la ínsula anterior con precisión de milisegundos. Diseñaron un sistema de circuito cerrado que monitoreaba la actividad gamma de banda ancha (70-150 Hz) en tiempo real. Cuando la actividad cruzaba un umbral preestablecido, ya sea alto o bajo, el sistema presentaba una oferta multi-atributo que combinaba componentes agradables y desagradables. Los participantes decidían entonces si aceptar o rechazar la oferta hipotética.
La variable crítica era si la oferta aparecía durante un momento de actividad neural pre-oferta alta o baja en la ínsula anterior. Los propios participantes no tenían conocimiento de la manipulación temporal.
Los resultados fueron sorprendentes. Las ofertas precedidas por alta actividad gamma de banda ancha en la ínsula anterior tenían significativamente más probabilidades de ser aceptadas, incluso cuando la oferta contenía un componente desagradable que los participantes normalmente rechazarían. La alta actividad pre-oferta fue seguida por una supresión transitoria de la misma señal después de que apareciera la oferta, lo que sugiere que la respuesta de la ínsula a la oferta fue modulada por el estado en el que se encontraba justo antes.
“Esto desafía los modelos neurocomputacionales actuales que tratan cada decisión como si el cerebro comenzara desde una línea base neutral”, dijo la primera autora Clarissa Baratin. “Demostramos que los estados cerebrales intrínsecos, fluctuaciones espontáneas en una escala de tiempo subsegundo, moldean directamente el comportamiento de elección.”
Por qué la ínsula anterior
La ínsula anterior es una región cortical que integra señales del cuerpo, latidos cardíacos, respiración, sensaciones viscerales, con información emocional y cognitiva. Se la ha implicado consistentemente en la conciencia interoceptiva (la percepción del estado interno del cuerpo) y en el procesamiento de emociones negativas como el asco, el dolor y la injusticia. Pero su papel en la toma de decisiones basadas en valor ha sido debatido: ¿está calculando el valor de las opciones, señalando anticipación o mediando la influencia del estado corporal en las elecciones?
Los nuevos resultados respaldan un papel específico: el nivel de actividad espontánea de la ínsula anterior establece una “ganancia” o “sesgo” que influye en cómo se procesa la información de elección posterior. La alta actividad pre-oferta hace que el cerebro sea más receptivo a aceptar ofertas que mezclan elementos agradables y desagradables, quizás porque la señal interoceptiva de la ínsula desplaza momentáneamente el equilibrio entre aproximación y evitación.
“Este es un papel muy diferente al de calcular el valor de las opciones”, dijo el coautor Mathias Pessiglione del Instituto del Cerebro de París, experto en neurociencia de la decisión. “Es posible que la ínsula no le esté diciendo al cerebro qué tan bueno o malo es algo. Puede estar cambiando la disposición general a aceptar o rechazar basándose en estados internos en curso.”
Implicaciones para la neurociencia de la decisión
Estos hallazgos se suman a un creciente reconocimiento de que la actividad neuronal espontánea, durante mucho tiempo descartada como ruido en estudios de fMRI y electrofisiología basados en tareas, transporta información significativa y ejerce influencia causal sobre el comportamiento. Para los modelos de toma de decisiones, esto plantea un desafío fundamental. Los marcos estándar como los modelos de difusión-deriva asumen que las decisiones comienzan desde un estado neutral y acumulan evidencia con el tiempo. Pero si el estado inicial varía de un ensayo a otro en función de fluctuaciones subsegundo en una docena de regiones cerebrales simultáneamente, los modelos deben dar cuenta de condiciones iniciales que distan de ser neutrales.
El enfoque de BCI de circuito cerrado en sí mismo también es notable. En lugar de registrar pasivamente y correlacionar la actividad cerebral con el comportamiento a posteriori, el sistema probó activamente la causalidad: utilizó la actividad cerebral para activar la presentación del estímulo, convirtiendo una observación correlacional en una manipulación causal. Este enfoque podría extenderse a otras regiones cerebrales y dominios cognitivos, mapeando la influencia causal de las dinámicas neuronales en curso sobre la percepción, la memoria y el control motor.
Advertencias y limitaciones
El estudio se realizó en pacientes con epilepsia que tenían electrodos implantados para monitorización clínica, lo que plantea preguntas sobre la generalizabilidad, aunque los registros de la ínsula anterior provenían de tejido sano no involucrado en el inicio de las convulsiones. La tarea implicaba elecciones hipotéticas multi-atributo, no recompensas o castigos reales, y el tamaño del efecto, aunque estadísticamente significativo, fue modesto. El sistema de circuito cerrado detectó solo la actividad de la ínsula anterior, dejando abierta la cuestión de cómo las interacciones con otras regiones, la corteza prefrontal, el estriado, la amígdala, moldean el proceso de decisión completo.
Aun así, el hallazgo de que una fluctuación subsegundo en una región cerebral puede cambiar mediblemente una decisión representa un claro desafío a los modelos que tratan al cerebro como una máquina de tomar decisiones que comienza de nuevo en cada ensayo.
Fuente: Baratin C, Pessiglione M, Kahane P, Robin A, Minotti L, Becq GJPC, Bastin J. Closed-loop readout of anterior insula high-gamma activity steers value-based decisions. Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-75265-5
Traducido por Alessandra

