
Microsoft está explorando una última vía legal para bloquear la reventa de licencias de software de segunda mano en el Reino Unido, al solicitar permiso para recurrir ante el Tribunal Supremo después de haber perdido tanto en el Tribunal de Apelación de Competencia como en el Tribunal de Apelación. El caso, que comenzó como una reclamación por competencia desleal de 270 millones de libras presentada por la redistribuidora de licencias ValueLicensing, se ha convertido en una prueba decisiva sobre si los proveedores de software pueden ampararse en la legislación de derechos de autor para impedir que los clientes vendan licencias perpetuas no utilizadas en el mercado secundario.
ValueLicensing demandó a Microsoft en 2021, alegando que las cláusulas contractuales de los acuerdos de licencia de la compañía estaban diseñadas para empujar a los clientes hacia las suscripciones a Microsoft 365, al tiempo que dificultaban casi por completo la reventa de licencias perpetuas locales como Windows y Office. Microsoft impugnó inicialmente la reclamación por competencia desleal, pero luego cambió por completo de estrategia al argumentar que la propia reventa constituía una infracción de los derechos de autor, una defensa que, de haber prosperado, habría anulado de raíz la demanda por competencia.
El Tribunal de Apelación de Competencia rechazó ambos argumentos en 2025, al dictaminar que la reventa y subdivisión de licencias de software locales no vulneraban los derechos de autor de Microsoft. El Tribunal de Apelación confirmó esa decisión el 7 de julio de 2026 en una sentencia que calificó el razonamiento de Microsoft de anómalo, señalando que aceptar esa lógica permitiría a los proveedores eludir el precedente establecido por el caso UsedSoft simplemente empaquetando imágenes prediseñadas o iconos junto con un programa.
Microsoft indicó posteriormente su intención de solicitar permiso para recurrir ante el Tribunal Supremo. El 21 de julio, el Tribunal concedió una suspensión ampliada del procedimiento mientras Microsoft tramita esa solicitud, si bien la suspensión es parcial: no se aplica a las solicitudes de ValueLicensing de divulgación adicional y confidencialidad, que previsiblemente se tramitarán en una conferencia de gestión del caso en septiembre.
Lo que está en juego trasciende con creces la reclamación de ValueLicensing. Una acción colectiva conexa presentada por Alexander Wolfson, que comparte fundamentos jurídicos con el caso ValueLicensing, podría exponer a Microsoft a una responsabilidad de miles de millones de libras si se mantiene el razonamiento del Tribunal de Apelación. La acción Wolfson obtuvo permiso para intervenir en el recurso, y la sentencia señaló que la posición de la parte interviniente apoyaba esencialmente la tesis de ValueLicensing.
El principio jurídico subyacente es el agotamiento del derecho de distribución del software, establecido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la sentencia UsedSoft contra Oracle de 2012, que sostiene que el derecho de distribución del titular de los derechos de autor se agota una vez que el software ha sido vendido legalmente. Microsoft ha intentado crear una excepción argumentando que el software moderno (que incluye elementos gráficos, archivos de ayuda y otros componentes no programáticos) se califica como obra creativa en virtud de directivas de derechos de autor más amplias, en lugar de como programa informático sujeto a las normas específicas del software. Tanto el Tribunal de Apelación de Competencia como el Tribunal de Apelación rechazaron esa distinción.
Si el Tribunal Supremo admite el recurso, la batalla judicial se prolongaría durante años. Una denegación confirmaría una sentencia que, en la práctica, reconoce la legalidad del mercado secundario de licencias de software en el Reino Unido, una decisión con efectos colaterales en la fijación de precios, la concesión de licencias y la reventa de software empresarial en todo el sector.
Traducido por Alessandra
Fuentes: Microsoft seeks Supreme Court lifeline in pre-owned license battle (The Register, 27 de julio de 2026); Court tosses Microsoft’s appeal in pre-owned software licenses battle (The Register, 7 de julio de 2026); Second-hand software gets a green light (Search the Law, 7 de julio de 2026)

