
La Unión Europea intenta aprobar su 21.º paquete de sanciones contra Rusia. Grecia lo está bloqueando.
El motivo es sencillo: el paquete restringiría las importaciones europeas de gas natural licuado (GNL) ruso, y una naviera griega llamada Dynagas controla aproximadamente un tercio de los buques cisterna especializados con clase de hielo que transportan GNL desde la instalación Yamal en el Ártico ruso.
El embajador de Grecia ante la UE informó esta semana a otros enviados que la prohibición propuesta al transporte de GNL “destruiría” a Dynagas, según el Financial Times. Atenas no puede respaldar el paquete. Las sanciones requieren la aprobación unánime de los 27 Estados miembros. Sin Grecia, no se aprueban.
Un negocio rentable
Dynagas pertenece al multimillonario George Prokopiou. Su flota de 27 buques metaneros incluye los rompehielos de clase Arc7, diseñados específicamente para navegar las aguas congeladas del Ártico, donde la terminal rusa Yamal LNG opera durante todo el año gracias a estos buques especializados.
Prokopiou también controla Dynacom, una operadora de buques tanque que ha ganado al menos 915 millones de dólares comerciando con crudo ruso en los últimos tres años. La empresa ha sido uno de los principales beneficiarios del régimen de sanciones que supuestamente debía castigar a Rusia, pero que en cambio generó enormes ganancias para los intermediarios que aún podían mover petróleo ruso.
El argumento de Grecia es que las sanciones perjudicarían más a los armadores griegos que a Rusia. Es una afirmación difícil de evaluar, porque las sanciones están diseñadas explícitamente para infligir daño económico a Rusia. Las empresas de todos los Estados miembros han sufrido pérdidas con paquetes anteriores. Ese es el objetivo.
Pero la postura griega ha paralizado todo el 21.º paquete durante más de una semana. Otras medidas quedan en el limbo: sanciones a bancos rusos adicionales, redes de criptomonedas y empresas del sector defensa-industrial. Un mecanismo para ajustar el límite de precio del crudo ruso, actualmente en 44,10 dólares por barril, se prorrogó otra semana para ganar tiempo.
El otro temor
Hay otra razón por la que Grecia se muestra reticente, y no tiene nada que ver con las ganancias de los armadores.
El informe de Al Jazeera señala que Atenas también “teme la guerra híbrida de Moscú”. Grecia es uno de los países europeos más expuestos a operaciones de desestabilización rusas, campañas de desinformación, ciberataques, chantaje energético y el tipo de sabotaje encubierto que ha afectado a otros Estados de Europa del Este.
Bulgaria, que comparte una posición geográfica y estratégica similar, enfrenta actualmente amenazas directas de Irán por albergar aviones cisterna estadounidenses. Grecia observa eso y calcula su propia exposición. Rusia ha demostrado que está dispuesta a atacar a países que apoyan a Ucrania. Grecia ha apoyado a Ucrania, ha enviado armas, acogido a refugiados ucranianos y respaldado las sanciones de la UE. Pero hay un límite hasta dónde Atenas está dispuesta a llegar.
El costo más amplio de la demora
El 21.º paquete debía cerrar una de las brechas restantes en la arquitectura de sanciones de la UE: las exportaciones rusas de GNL. Europa dejó de importar gas ruso por gasoducto, pero continuó comprando GNL, gran parte del cual era transportado por buques de propiedad europea. Cerrar ese vacío legal habría reducido los ingresos de Moscú en miles de millones.
La demora también mantiene la incertidumbre sobre el límite al precio del petróleo. El techo actual de 44,10 dólares por barril se fijó hace meses. Los precios del petróleo han subido considerablemente desde entonces debido a la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Sin un mecanismo para ajustar el límite, el techo pierde efectividad y Rusia gana más por cada barril que vende.
La jefa de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, expresó su pesar por no haber alcanzado un consenso. “Por supuesto, los Estados miembros tienen varias razones para oponerse”, dijo. “Nuestro objetivo sigue siendo llegar a un acuerdo. Si fracasamos, comenzaremos a trabajar en un Plan B”.
No está claro en qué consiste el Plan B. Pero cuanto más tiempo se mantenga Grecia, más GNL ruso seguirá fluyendo y más parecerá el régimen de sanciones de la UE un sistema que castiga a todos excepto a quienes pretende sancionar.
Traducido por Alessandra

