Dedos en la boca: lo que los abrazos de los simios revelan sobre la antigua política de la confianza

Dedos en la boca: lo que los abrazos de los simios revelan sobre la antigua política de la confianza

En el reino animal, pocos gestos señalan confianza tan vívidamente como un chimpancé macho deslizando su dedo en la boca de otro macho. Se sabe que los chimpancés muerden dedos durante las peleas. Colocar voluntariamente un dedo entre los dientes de un rival potencial es decir, con absoluta certeza: no espero que muerdas.

Este gesto es uno de varios hallazgos de un nuevo estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B (DOI: 10.1098/rspb.2025.3190) por investigadores de la Universidad de Durham. El estudio examinó cómo los bonobos y los chimpancés, los dos parientes vivos más cercanos de la humanidad, usan el contacto físico para manejar la tensión social antes de situaciones competitivas. Los resultados sugieren que el impulso de extender la mano y tocar a alguien, lejos de ser una invención cultural, es parte de un antiguo kit de herramientas pacificador de primates que precede a la separación humano-chimpancé por millones de años.

El experimento de alimentación

Los investigadores estudiaron cinco grupos de bonobos y chimpancés en dos santuarios, uno en la República Democrática del Congo y otro en Zambia. Diseñaron un escenario de competencia controlado: un llamado familiar atrajo a los simios al borde de su recinto, donde los investigadores bajaron un comedero con maní, un recurso de alto valor que desencadena de manera confiable un comportamiento competitivo.

Antes de que llegara la comida, el equipo registró todas las instancias de contacto físico entre los miembros del grupo: abrazos, tomarse de las manos, acicalamiento y, en el caso de los chimpancés macho, el gesto de dedo en la boca. Luego midieron cómo se comportaban los simios una vez que la comida estuvo disponible, específicamente, cuánto tiempo pasaban alimentándose juntos en lugar de pelearse por el acceso.

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El patrón fue claro. Los grupos en los que los individuos habían intercambiado más contacto reconfortante en los minutos previos al evento de alimentación mostraron menos agresión y más alimentación conjunta una vez que la comida estuvo presente. Los simios que se abrazaron fueron más propensos a comer lado a lado en lugar de ahuyentarse mutuamente.

El efecto fue más fuerte en los grupos que ya eran más pacíficos, lo que sugiere que el contacto social refuerza los vínculos existentes en lugar de encubrir conflictos profundos. El contacto, en otras palabras, no es un tratado de paz. Es un ritual de mantenimiento para relaciones que ya son funcionales.

La vulnerabilidad como estrategia

El comportamiento de dedo en la boca en los chimpancés macho merece atención particular porque invierte la lógica normal de las demostraciones de dominancia. La mayoría de las señales sociales de los primates, los golpes en el pecho, el mostrar los dientes, las exhibiciones de carga, comunican fuerza y disposición para pelear. El gesto de dedo en la boca comunica lo opuesto: me estoy colocando voluntariamente en una posición donde podrías lastimarme, porque confío en que no lo harás.

Esto no es antropología abstracta. Los chimpancés macho sí se muerden los dedos entre sí durante conflictos serios. El gesto conlleva un riesgo real y medible. Que ocurra específicamente en el contexto de acercarse a un evento de alimentación competitivo sugiere que funciona como un ritual de afirmación de vínculos, una forma de decir “no somos rivales hoy” antes de que la tensión de la competencia introduzca incertidumbre.

El comportamiento no tiene un equivalente humano exacto, pero la psicología subyacente es reconocible. Los humanos también usan el contacto físico, una mano en el hombro, un abrazo, para tranquilizar a alguien antes de una interacción estresante. La diferencia es que el contacto tranquilizador humano a menudo se dirige a la persona que está ansiosa, mientras que el gesto de dedo en la boca del chimpancé parece dirigido a la persona que podría ser una amenaza.

Dos especies, un mismo kit de herramientas

El estudio incluyó tanto bonobos como chimpancés porque las dos especies, a pesar de estar igualmente emparentadas con los humanos, tienen sistemas sociales muy diferentes. La sociedad de los chimpancés es jerárquica y dominada por los machos; la sociedad de los bonobos es más igualitaria y unida por lazos femeninos. Si ambas especies usan el contacto para manejar la tensión relacionada con la competencia, es probable que el comportamiento preceda a su separación del ancestro común que comparten con los humanos, lo que significa que tiene al menos 6 a 8 millones de años de antigüedad.

El hallazgo desafía la noción de que la resolución de conflictos en primates se trata principalmente de dominancia y sumisión. “El contacto social tranquilizador reduce el conflicto relacionado con la competencia en ambas especies de simios”, señalan los autores. El estudio sugiere que los lazos sociales, no solo las relaciones de poder, moldean cómo los simios navegan momentos de conflicto potencial.

También plantea una pregunta que el estudio no puede responder: si el contacto físico es una herramienta tan eficaz para reducir conflictos, ¿por qué no previene toda agresión? La respuesta, sugieren los datos, es que el contacto funciona mejor donde ya existen vínculos. Un abrazo no puede detener una pelea entre desconocidos. Solo puede reforzar la paz que ya existe.

Referencia: Durham et al., “Reassuring social touch reduces competition-related conflict in chimpanzees and bonobos,” Proceedings of the Royal Society B (2026). DOI: 10.1098/rspb.2025.3190.

Traducido por Alessandra

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