
La administración Trump está debatiendo en privado si prohibir los modelos de IA chinos de vanguardia en Estados Unidos, una medida que podría reconfigurar el panorama global de la IA y consolidar el dominio de los laboratorios estadounidenses de frontera como OpenAI y Anthropic.
El debate, reportado por Axios y confirmado por múltiples fuentes, ha sido reavivado por el lanzamiento de Kimi K3, un modelo de código abierto de 2,8 billones de parámetros de la empresa china Moonshot AI el 17 de julio. Según se informa, Kimi K3 supera a algunos de los mejores sistemas de IA de Estados Unidos, y su naturaleza de código abierto significa que cualquiera puede descargarlo y usarlo.
Para partes de la administración, ese es el problema. Los laboratorios de IA chinos han sido acusados de utilizar “destilación”, consultar modelos estadounidenses poderosos millones de veces para aplicar ingeniería inversa a sus capacidades en modelos más baratos y pequeños. Anthropic acusó a los laboratorios chinos de esto en febrero. La Casa Blanca y el Departamento de Estado emitieron advertencias al respecto en abril.
El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara ha lanzado investigaciones formales sobre empresas estadounidenses que utilizan modelos de IA chinos como Kimi en sus operaciones. Un proyecto de ley con apoyo bipartidista establecería un proceso para identificar y castigar a actores extranjeros que extraigan características técnicas clave de modelos de IA propiedad de Estados Unidos.
Pero una prohibición total de los modelos chinos de código abierto enfrenta serios obstáculos. Expertos legales han planteado preocupaciones sobre la Primera Enmienda en cuanto a la prohibición del uso de pesos de modelos disponibles públicamente. Varios expertos en política de IA han señalado que prohibir los modelos de pesos abiertos es “finalmente imposible” debido a su disponibilidad pública. Cualquier persona con una computadora suficientemente potente puede ejecutarlos.
La batalla interna refleja una tensión más profunda en la política de IA de Estados Unidos. El propio Plan de Acción de IA de la administración, escrito por el entonces asesor Dean Ball antes de unirse a OpenAI, favorecía una regulación relativamente ligera. Pero el rápido avance de la IA china ha cambiado el debate. El rendimiento de Kimi K3, igualando a los mejores modelos estadounidenses usando mucha menos potencia de cálculo, ha inquietado a los responsables políticos que asumían que Estados Unidos tenía una ventaja permanente.
También hay una ironía en juego aquí. Las restricciones estadounidenses a los modelos avanzados estadounidenses, incluyendo Mythos 5 y Fable 5 de Anthropic, han impulsado involuntariamente a las empresas estadounidenses hacia alternativas chinas más baratas. Los desarrolladores estadounidenses que no pueden acceder o permitirse los modelos estadounidenses de frontera han recurrido a los modelos chinos de pesos abiertos precisamente porque son accesibles y gratuitos. Una prohibición de los modelos chinos podría dejar a esos desarrolladores sin opciones asequibles.
El resultado del debate interno sigue sin estar claro. Pero el hecho de que la administración esté considerando una prohibición muestra lo rápido que la competencia de IA con China ha pasado de ser una preocupación teórica a una crisis política concreta.
Traducido por Alessandra

