El asteroide que mató a los dinosaurios era un meteorito raro del sistema solar exterior

El asteroide que terminó con la era de los dinosaurios hace 66 millones de años no era una roca espacial ordinaria. Nuevas investigaciones publicadas en Science Advances han identificado al impactador de Chicxulub como una condrita carbonácea de tipo CO, uno de los tipos de meteoritos más raros y primitivos que se conocen, y al hacerlo, han revisado la comprensión de cómo el impacto desencadenó una extinción masiva.

Cómo lo identificaron

El desafío es que el asteroide completo, de 10 a 15 kilómetros de ancho (6 a 9 millas de ancho), se vaporizó al impactar. Solo una mínima fracción de su material se preservó en una delgada capa de arcilla encontrada en el límite Cretácico-Paleógeno en ubicaciones alrededor del mundo.

Un equipo internacional liderado por Georgy Makhatadze del Institut de Physique du Globe de París y Frédéric Moynier utilizó análisis de isótopos de níquel de alta precisión en muestras de Dinamarca, España e Italia. Los isótopos de níquel proporcionan una huella química distintiva que puede distinguir entre diferentes familias de meteoritos. Al comparar las muestras del límite K-Pg contra una gran colección de meteoritos conocidos, el equipo redujo la identidad del impactador a una condrita CO, una condrita carbonácea de la clase Ornans.

Las condritas carbonáceas representan solo alrededor del 5 % de los meteoritos que caen a la Tierra. La subclase Ornans es una fracción minúscula de ese grupo, compuesta de algunos de los materiales más prístinos y menos alterados del sistema solar temprano. Philippe Claeys, profesor visitante en la Universidad de Columbia Británica y coautor del estudio, lo expresó sin rodeos: «Ser impactados por un proyectil tan raro y distante realmente subraya la mala suerte que tuvieron los dinosaurios».

Un mecanismo de extinción revisado

La identificación tiene implicaciones más allá de la clasificación. Las condritas CO están relativamente empobrecidas en elementos volátiles, incluyendo agua y azufre, en comparación con otras condritas carbonáceas que se habían propuesto anteriormente como composición del impactador.

Esto es importante porque una teoría principal sostenía que el azufre liberado por el asteroide mismo contribuyó al enfriamiento global que siguió al impacto. Los aerosoles de sulfato en la estratósfera pueden bloquear la luz solar durante años. Pero si el impactador era pobre en azufre, ese mecanismo se vuelve menos probable.

En cambio, el equipo sostiene que los finos escombros lanzados a la atmósfera cuando el asteroide impactó pueden haber sido el principal impulsor de la mortal perturbación climática. Claeys señaló: «Esto no altera nuestra teoría sobre lo que causó el evento de extinción, pero hace menos probable que el azufre contenido en el impactador fuera la prueba concluyente. Los finos escombros lanzados a la atmósfera serían el factor principal».

Origen y contexto

La composición de la condrita CO sugiere que se originó en el sistema solar exterior, probablemente en el cinturón de asteroides exterior cerca de Júpiter. Impactó la Tierra a aproximadamente 64 000 kilómetros por hora (40 000 millas por hora), tallando el cráter Chicxulub debajo de lo que hoy es la península de Yucatán en México.

La extinción que siguió eliminó aproximadamente el 75 % de todas las especies, incluyendo todos los dinosaurios no avianos. Investigaciones anteriores habían establecido que el impactador era un asteroide de tipo carbonáceo mediante análisis de isótopos de rutenio. El nuevo trabajo con isótopos de níquel va un paso más allá, identificando la subclase específica y refinando la comprensión de lo que hizo tan devastador al impacto.

El estudio se realizó en colaboración con la Vrije Universiteit Brussel y la Universidad de Viena, con muestras recolectadas durante muchos años en sitios del límite K-Pg en toda Europa.

Traducido por Alessandra


Fuentes

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