
La huella diplomática de Taiwán en el Pacífico se redujo aún más el 16 de julio cuando Papúa Nueva Guinea anunció abruptamente el cierre de la Oficina Económica y Cultural de Taiwán en Puerto Moresby.
“La presencia física del Taipei Chino ya no será reconocida ni requerida dentro de la jurisdicción de Papúa Nueva Guinea”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores, Justin Tkatchenko, en un comunicado que no dio ninguna advertencia ni ofreció negociación alguna.
China celebró la medida. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, elogió la decisión, señalando el éxito continuo de Pekín en despojar a Taiwán de sus socios restantes.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán rechazó el cierre unilateral, anunció una reevaluación de la cooperación bilateral y los intercambios económicos, e informó a sus socios afines. Pero el lenguaje de la protesta no puede ocultar la tendencia: el espacio diplomático de Taiwán se está contrayendo y el Pacífico es el epicentro de esta presión.
El cierre trasciende el simbolismo. Papúa Nueva Guinea suministra aproximadamente 1,2 millones de toneladas de GNL por año a Taiwán, alrededor del 6 % de las importaciones totales de GNL taiwanesas. Combinado con los suministros australianos, aproximadamente el 44 % del GNL de Taiwán proviene del sur del ecuador, viajando a través del mar del Coral, el Pacífico occidental y el mar de Filipinas. Esta ruta evita el estrecho de Ormuz, el estrecho de Malaca y el mar de la China Meridional, lo que la convierte en uno de los corredores energéticos más resilientes de Taiwán.
La pérdida de una oficina diplomática no amenaza directamente los contratos comerciales existentes de GNL. Pero significa que Taipéi pierde la capacidad de mantener contactos intergubernamentales, apoyar relaciones comerciales, coordinar durante emergencias o proteger sus intereses en un país del Pacífico estratégicamente ubicado. Cuando llegue la próxima crisis, reconstruir esas conexiones será mucho más difícil que protegerlas hoy.
La huella de China en Papúa Nueva Guinea se está expandiendo rápidamente. Los proyectos chinos de doble uso incluyen el puerto de Lae, múltiples mejoras aeroportuarias, un centro de datos gubernamental, la red nacional de transmisión de banda ancha, el cable submarino Kumul y la infraestructura de transmisión eléctrica. Estos proyectos crean dependencias técnicas a largo plazo y ventajas logísticas para Pekín.
El cierre también tiene implicaciones para las líneas de comunicación marítimas del Pacífico. La ruta marítima entre Papúa Nueva Guinea y Taiwán es parte de una red que conecta el mar del Coral, los mares de Bismarck y Salomón, el mar de Filipinas y los accesos a la primera y segunda cadena de islas. Sirve como un corredor alternativo tanto para el transporte marítimo comercial como para la logística militar en un escenario de contingencia relacionado con Taiwán.
Taiwán ahora mantiene relaciones diplomáticas formales con solo 12 países. Sus oficinas informales, como la de Puerto Moresby, se han convertido en la primera línea de la campaña de China para aislar la isla. La decisión de Papúa Nueva Guinea muestra qué tan rápido incluso esos puntos de apoyo pueden ser eliminados.
Traducido por Alessandra

