
El sistema alimentario mundial está atrapado en una paradoja: produce suficientes calorías para una población creciente, pero contribuye aproximadamente a un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, impulsa la deforestación y deja a más de la mitad de la población mundial sin poder costear o acceder a dietas saludables. Los costos ocultos de la producción alimentaria actual se estiman entre 10 y 20 billones de dólares anuales, una cifra que incluye daños ambientales, pérdida de biodiversidad y enfermedades relacionadas con la dieta.
Un nuevo estudio publicado en Nature por un equipo internacional de modeladores liderado por Gibson y sus colegas pregunta qué sucedería realmente si el mundo se tomara en serio cambiar de rumbo. Su respuesta, extraída de un conjunto de 10 modelos, es que una transformación completa reestructuraría fundamentalmente la agricultura mundial, rompiendo con las tendencias históricas en el uso de la tierra, la producción ganadera y las emisiones.
El escenario
El estudio modela un “sistema alimentario transformado” basado en tres pilares: la adopción universal de la dieta de referencia EAT-Lancet 2.0 (un patrón dietético predominantemente basado en plantas que enfatiza verduras, frutas, legumbres, nueces y cereales integrales, mientras limita la carne roja, el azúcar y las grasas saturadas); mejoras continuas en la productividad agrícola; y una reducción del 50 % en la pérdida y el desperdicio de alimentos.
El escenario, denominado EL2, se ejecutó a través de 10 modelos económicos y biofísicos globales, incluidos MAgPIE, GLOBIOM, IMAGE y AIM, cada uno con diferentes supuestos sobre la productividad de la tierra, las respuestas comerciales y el comportamiento del consumidor. El enfoque de conjunto está diseñado para capturar el rango de resultados plausibles en lugar de una proyección única.
Lo que encontraron los modelos
Los resultados son sorprendentes tanto en escala como en dirección. Bajo el escenario EL2 para 2050:
- Las tierras agrícolas se reducen en 274 millones de hectáreas, la mayor disminución absoluta en más de 2.000 años, llevando las tierras de cultivo mundiales de regreso aproximadamente a los niveles de la década de 1970.
- La producción de carne de rumiantes cae un 53 % (rango entre modelos: 77 % a 15 %), con el número total de rumiantes cayendo a niveles de 1996, 400 millones de animales menos que en 2020.
- La carne no rumiante (aves, cerdos) disminuye un 14 %.
- La producción láctea cae un 27 %, aunque el número de animales lecheros cae solo un 3 % debido a la mejora de los rendimientos.
- La producción de cereales y azúcar disminuye un 23 % y un 34 % respectivamente.
- Las verduras, frutas, nueces y legumbres aumentan un 23 % en promedio, aunque el rango entre modelos es amplio (desde una disminución del 45 % hasta un aumento del 53 %), reflejando la incertidumbre sobre la rapidez con que los sistemas de producción pueden pivotar.
- Las emisiones de gases de efecto invernadero no CO₂ de la agricultura caen un 34 % por debajo del escenario de referencia y un 20 % por debajo de los niveles de 2020, una reducción de 1,2 gigatoneladas de CO₂ equivalente.
El cambio estructural en el valor de la producción agrícola es aún más dramático. Bajo el escenario de transformación, la participación del sector ganadero en el valor agrícola total cae del 36 % (referencia) al 20 %, mientras que el sector de verduras, frutas, nueces y legumbres aumenta del 34 % al 58 %. El valor de la carne de rumiantes cae un 81 %, el nivel más bajo desde 1961.
Ganadores y perdedores regionales
Las proyecciones del modelo no son uniformes en todo el mundo. África subsahariana experimenta un aumento del 60 % en el valor de la producción agrícola bajo EL2, impulsado principalmente por una mayor demanda de verduras, frutas, nueces y legumbres y una productividad mejorada. El valor de India aumenta un 40 %.
China y Brasil, por el contrario, experimentan disminuciones sustanciales del 42 % y el 35 % respectivamente, reflejando sus roles como los mayores productores mundiales de alimento animal y exportadores de ganado. Europa y Estados Unidos aumentan las exportaciones de rumiantes como parte de la producción, mientras que la participación de las exportaciones de América del Sur y Central disminuye.
Una ruptura con la historia
El hallazgo más sorprendente, enfatizan los autores, es que la transformación rompería con tendencias históricas que han sido estables durante décadas. La tierra agrícola se ha reducido gradualmente en algunas regiones, pero la reducción de 274 millones de hectáreas bajo EL2 no tiene paralelo en la era moderna. Las tierras de pastoreo se contraen aproximadamente 2,5 veces más rápido que lo observado entre 2000 y 2020.
Los autores señalan que esta escala de transformación requeriría un cambio de paradigma en el papel de los animales de granja en el sistema alimentario mundial. También generaría nuevos desafíos: aproximadamente el 65 % de las tierras actualmente pastoreadas no son aptas para la producción de cultivos y podrían ser abandonadas, planteando preguntas sobre los medios de vida rurales, la gestión de la tierra y la restauración de ecosistemas.
Advertencias e incertidumbres
El estudio es un análisis de escenario, no una predicción. Asume cambios de preferencias dietéticas sin costo, los modelos no tienen en cuenta la inercia conductual, la resistencia cultural o la oposición de la industria. El desafío real de mover a cientos de millones de personas hacia una dieta diferente, particularmente en entornos alimentarios dominados por productos ultraprocesados, es reconocido por los autores como una barrera significativa.
Las estimaciones de costos ocultos de los sistemas alimentarios actuales, de 10 a 20 billones de dólares anuales, provienen de la Comisión EAT-Lancet 2.0 (The Lancet, 2025) e incluyen costos de salud por enfermedades relacionadas con la dieta, daños ambientales y pérdida de biodiversidad. El estudio de Nature modela la transformación del lado de la producción pero no estima de forma independiente estos cobeneficios.
El empleo agrícola disminuye en una mediana del 28 % en ambos escenarios, aunque la composición cambia: el empleo en el sector de cultivos es un 17 % más alto bajo EL2 que en el escenario de referencia, mientras que el empleo ganadero es un 36 % más bajo. Los autores advierten que las políticas para apoyar a los trabajadores y comunidades en transición serán esenciales.
Fuentes:
1. Gibson, M. et al. “Food systems transformation would reshape global agriculture.” Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10775-2
2. Comisión EAT-Lancet 2.0. The Lancet 406(10512), 1625–1700 (2025). DOI: 10.1016/S0140-6736(25)01201-201201-2)
Traducido por Alessandra

