
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, anunció el sábado que la venganza por el asesinato de su padre, Ali Khamenei, «sin duda se llevará a cabo».
La declaración, publicada después de que el funeral del difunto líder supremo concluyera finalmente el 10 de julio, marca la amenaza más directa desde Teherán desde el ataque estadounidense-israelí que mató a Ali Khamenei el 28 de febrero.
«La venganza es la exigencia de la nación», dijo Mojtaba Khamenei, según informes de los medios estatales. El lenguaje fue absoluto, no una amenaza condicional, ni una señal diplomática, sino una promesa.
El funeral en Mashhad, ciudad natal de Khamenei, había sido retrasado durante meses, y cuando finalmente tuvo lugar, las ceremonias se convirtieron en manifestaciones masivas de furia antiamericana. Pancartas exigían la muerte de Trump. Manifestantes demandaban venganza. Un participante dijo a los periodistas que matar a Trump ayudaría a «los pueblos oprimidos del mundo».
La pregunta ahora es qué forma podría tomar esa venganza.
Irán tiene opciones. Los proxies del régimen en todo Oriente Medio, en Líbano, Siria, Irak y Yemen, han sido utilizados antes para atacar objetivos estadounidenses. Un intento de asesinato directo contra Trump ya se produjo en marzo de 2026, cuando un operativo alineado con Irán intentó matar al presidente. El Servicio Secreto frustró ese intento.
Pero Irán también puede optar por represalias asimétricas: ciberataques a infraestructuras estadounidenses, ataques a bases estadounidenses en la región, o ataques contra diplomáticos estadounidenses en el extranjero. El régimen ha pasado décadas construyendo la capacidad de dañar a Estados Unidos sin librar una guerra convencional que no puede ganar.
El colapso del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán esta semana ha eliminado la delgada barrera que quedaba entre los dos países. El ejército estadounidense ha dicho que está preparado para destruir las instalaciones militares iraníes. Irán ha dicho que está preparado para vengar a su líder.
La declaración de Mojtaba Khamenei no es solo retórica. Es un compromiso público de un nuevo líder que necesita demostrar su firmeza a un régimen fracturado, asediado e inseguro de su propio futuro. Un líder supremo que no cumpla una promesa de venganza podría no seguir siendo supremo por mucho tiempo.
Estados Unidos no ha detallado públicamente su postura de seguridad en respuesta a la amenaza. Pero la convergencia de un alto el fuego colapsado, un funeral que funcionó como una concentración para la venganza, y un nuevo líder haciendo su primera gran promesa pública. Las condiciones para una escalada están dadas.
Traducido por Alessandra

